EN EL TOMO ANTERIOR

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Érase una vez un grupo de hombres que decidió cruzar el estrecho de Bering y avanzó hacia el sur durante miles de años hasta asentarse en un lugar llamado Mesoamérica. Civilizaciones fueron y vinieron hasta que a una le dio por peregrinar en busca de una señal divina: un águila posada en un nopal devorando una serpiente. Cuando la encontraron fundaron una ciudad que se convirtió en un gran imperio que sometió a los pueblos vecinos, y no tan vecinos, hasta que llegaron los españoles, los conquistaron y de la mezcla de ambos surgió una nueva cultura.

Después de casi trescientos años de virreinato con sesenta y tres gobiernos, expediciones, motines populares, piratería, ambulantaje, educación, templos por aquí y por allá, colegios, inundaciones, entretenimiento, más templos por aquí y por allá, y una sociedad cambiante, al iniciar el siglo xix los conflictos europeos, las nuevas ideologías mundiales y las contradicciones sociales no tardarían en repercutir en los ánimos de libertad de la Nueva España y las demás colonias americanas.