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¿CÓMO ESTÁ SU CEREBRO?

El cerebro puede ser nuestro mejor aliado o nuestro peor enemigo. Cuando funciona bien nos permite imaginar, percibir, soñar, sentir y pensar con lucidez. Somos quienes somos gracias al cerebro.

Cuando no funciona, nos sentimos vacíos, desgraciados, confusos, olvidadizos…, la vida pierde claridad y se convierte en un esfuerzo nebuloso.

Así pues, ¿cómo está su cerebro y qué hace para mantenerlo sano?

Le parecerá una pregunta algo extraña. Pero mantener su cerebro en buen estado es equivalente a revisar el coche, tonificar su musculatura o mantenerse en forma. Entonces, ¿por qué la mayoría de nosotros no hacemos casi nada para mantener la salud cerebral? Más que cualquier otro órgano, el cerebro es esencial para vivir una vida feliz, satisfactoria y sin dolor.

Esa masa gelatinosa alojada en el cráneo, compuesta mayoritariamente de grasa y agua, con un peso aproximado de 1.400 g, no es solo el órgano más complejo y misterioso de nuestro ser.

También es el que posee una mayor capacidad de regeneración, ya que establece una nueva reconexión neuronal cada minuto; y por esa razón es el órgano que requiere mayor cantidad de energía.

En un día sedentario, nuestro cerebro consume casi el 40% de todas las calorías ingeridas y tiene aproximadamente unos 60.000 pensamientos. Más que cualquier otro órgano, depende del suministro, segundo a segundo, de los nutrientes adecuados.

Así pues, ¿cómo está su cerebro? ¿Desarrolla todo su potencial, o su mente está menos lúcida y su memoria es menos fiable de lo que solía ser?

Si quiere conocer con exactitud su estado cognitivo hay tres maneras de pasar la ITV: análisis psicológicos, análisis físicos y análisis químicos.

Empecemos por el análisis psicológico.

ANÁLISIS PSICOLÓGICO DEL CEREBRO

Muchas personas, tanto jóvenes como mayores, experimentan problemas de memoria y concentración.

En la mayor encuesta jamás realizada en Gran Bretaña sobre salud y dieta, la 100% Health Survey, pasamos un cuestionario a más de 55.000 personas en el que se hacían preguntas como las que se indican en la página siguiente.3

Los resultados fueron los siguientes:

Dos terceras partes de los encuestados presentaban ansiedad, y el 48% indicó que se sentía deprimido. Al 47% le costaba concentrarse y se sentía confuso, el 39% experimentaba nerviosismo o hiperactividad y el 39% reconoció haber tenido fallos de memoria o dificultad para aprender cosas nuevas.

Ahora responda al cuestionario de la página siguiente.

TEST DE LA FUNCIÓN MENTAL Y LA MEMORIA

¿Se está deteriorando su memoria?

¿Le cuesta concentrarse y se confunde con frecuencia?

¿Le ha ocurrido alguna vez encontrarse con alguien a quien conoce bastante y sin embargo no puede recordar su nombre?

¿Alguna vez se le olvida qué día de la semana es?

¿Alguna vez al ir a buscar algo se le olvida lo que era?

¿Sus amigos y familiares piensan que está más despistado que antes?

¿Le cuesta sumar cifras sin escribirlas previamente?

¿Se siente fatigado mentalmente?

¿Le cuesta concentrarse durante más de una hora?

¿Pierde las llaves con frecuencia?

¿Se repite a menudo?

¿Algunas veces olvida lo que iba a decir?

¿Le cuesta más que antes aprender cosas nuevas?

Puntúe con un 1 cada respuesta afirmativa.

Si su puntuación es:

5 o menos: no presenta ningún problema importante de memoria, pero descubrirá las ventajas de reforzar su memoria y rendimiento mental con potenciadores naturales.

De 5 a 10: necesita potenciar su memoria, ya que está empezando a experimentar cierto cansancio cerebral. Siga todas las recomendaciones relativas a la dieta y a los suplementos que aquí se indican.

Más de 10: padece una pérdida notable de memoria y conviene que haga algo al respecto. Además de seguir las recomendaciones relativas a la dieta y a los suplementos que se indican en este apartado, le recomiendo que visite a un especialista en nutrición.

Anote su puntuación en la tabla «La ITV de su cerebro» del anexo 1, página 253.

Edad y deterioro de la memoria

Si ha comparado sus respuestas con los porcentajes obtenidos en el 100% Health Survey mencionado con anterioridad y ha obtenido una puntuación cercana a la media, tal vez haya sentido cierto alivio. Pero ¿realmente se conforma con tener una memoria «corriente»? Mi objetivo es que supere la media y conserve la lucidez mental, el estado de ánimo y la memoria a lo largo de toda su vida.

Por otro lado, ¿qué ocurre si ha registrado un número alarmante de respuestas afirmativas? Si es así, su caso no es excepcional. Según las compañías farmacéuticas, hay una epidemia de trastornos de memoria asociados a la edad. «El deterioro de la memoria asociado al envejecimiento afecta a mucha más gente que la enfermedad de Alzheimer, aunque es cierto que esta última es mucho más grave», afirma el doctor Paul Williams, del gigante farmacéutico Glaxo, que ha investigado fármacos para mejorar la memoria y el rendimiento intelectual.

La pérdida de memoria asociada a la edad o «deterioro cognitivo leve», tal como se le suele llamar, está muy lejos de la demencia o del alzhéimer, y no hay garantía de que una cosa vaya a llevar a la otra. Sin embargo, como se verá, estos síntomas leves son la primera señal de problemas potenciales en el futuro y la clave para la prevención es empezar cuanto antes.

¿Le preocupa su memoria?

Si le preocupa su memoria, o la de un amigo o familiar, hay pruebas psicológicas más exhaustivas para verificar su estado. En el anexo 2, encontrará el test «TICS» (página 255). Sin mirarlo previamente, pídale a alguien que le lea las preguntas y luego puntúe las respuestas. Si su puntuación es inferior a 26, significa que presenta cierto grado de deterioro cognitivo y vale la pena que acuda a un especialista, y que siga a pies juntillas la Dieta de Prevención del Alzhéimer y mis recomendaciones sobre suplementos y ejercicio detalladas en la tercera parte de este libro.

RECONOCIMIENTO FÍSICO DEL CEREBRO

El cerebro no es solo un portento desde el punto de vista cognitivo, un mundo dentro de un mundo, sino también un órgano, y al igual que el corazón y los pulmones, su médico puede examinarlo para detectar posibles anomalías. Por desgracia, no es un procedimiento tan fácil ni barato como tomar el pulso o la tensión, por lo que el facultativo no le pedirá un reconocimiento cerebral a menos que usted muestre signos preocupantes de pérdida de memoria.

Hay tres tipos de escáneres, todos ellos diseñados para ver si existen áreas dañadas, anomalías o «contracción» cerebral. Puede intimidar un poco, pero la verdad es que el cerebro tiende a encogerse con la edad. De hecho, es habitual que un 20% de las células cerebrales se extingan a lo largo de la vida, por lo que a los setenta años la mayoría de los cerebros se han reducido en un 10%. Esta contracción suele ir acompañada de una pérdida gradual de control sobre la compleja orquesta de hormonas y neurotransmisores, lo que implica una disminución de la potencia cerebral, una recuperación más lenta de la memoria, una disminución del apetito sexual, menos motivación y menor tensión emocional.

Sin embargo, el deterioro de la función mental no es inevitable. Por muy sorprendente que parezca, las células cerebrales pueden regenerarse a cualquier edad, aunque se trata de un proceso lento. Las investigaciones muestran claramente que las personas sanas y con un buen nivel cultural no presentan signos de deterioro de las funciones mentales hasta el momento de su muerte ni un aumento significativo de la contracción cerebral, incluso después de los sesenta y cinco años.4

Hay tres tipos de reconocimiento físico para el cerebro. Veámoslos.

Tomografía computarizada (TC)

La TC o TAC (por tomografía axial computarizada) es el escáner cerebral más común. Se trata de una exploración radiológica en 3D con la que pueden obtenerse imágenes de zonas dañadas, quizás a causa de un leve accidente cerebrovascular o tumor cerebral.

Imagen por resonancia magnética (IRM)

La imagen por resonancia magnética o IRM es un escáner más avanzado. Al someterse a un escáner de este tipo, el paciente pasa la cabeza, o el cuerpo, a través de un tubo que contiene un potente campo electromagnético, el cual hace vibrar el agua de las células y emite una señal eléctrica que luego es interpretada por un ordenador y convertida en un mapa de «cortes» del cerebro. Otro tipo de escáner, la imagen por resonancia magnética funcional (IRMf), muestra las áreas cerebrales que demandan mayor cantidad de oxígeno.

Tomografía por emisión de positrones (TEP) y tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT)

La TEP y la SPECT (del inglés, single photon emission computerized tomography) se utilizan en contadas ocasiones y son pruebas más caras que las demás. Se reservan especialmente para la investigación, pero pueden dar información parecida sobre el cerebro. Se utilizan inyectando una sustancia química que actúa como marcador del cerebro e indica el nivel de flujo sanguíneo y la actividad metabólica en diferentes regiones cerebrales.

Figura 1. IRM de un cerebro sano (izquierda) y de un paciente con alzhéimer (derecha).

Básicamente, cuanto más sano esté el cerebro, mejor será el flujo sanguíneo. Cuando una célula cerebral genera energía, necesita un aporte de glucosa —principal combustible del organismo— y oxígeno, además de otros nutrientes beneficiosos para el cerebro. Si un grupo de células cerebrales se extingue, el riego sanguíneo también desaparecerá. Por ello, las pruebas que miden tanto la concentración de oxígeno (IRMf) como el flujo sanguíneo en el cerebro (TEP y SPECT) son los indicadores más precisos para saber qué partes del cerebro se están deteriorando.

Lo que también es interesante, y solo está empezando a investigarse, son los efectos que la nutrición, la meditación, el ejercicio o el yoga tienen sobre el riego sanguíneo cerebral. El flujo sanguíneo podría ser el patrón físico para evaluar lo que mantiene el cerebro en plenas facultades.

Huelga decir que si las arterias que desembocan en el cerebro, como las arterias carótidas situadas en el cuello, están bloqueadas de algún modo (por ejemplo, por el engrosamiento causado por aterosclerosis), el riego sanguíneo del cerebro también disminuirá, incrementando el riesgo de pérdida de memoria y demencia en etapas posteriores.

ANÁLISIS QUÍMICO PARA REALIZAR EN CASA

Es poco probable que en algún momento de su vida le hagan un escáner cerebral, pero ¿sabe que desde su casa puede hacer un análisis de uno de los principales indicadores de salud cerebral? Se trata del equilibrio químico de su cerebro. Las células cerebrales solo se extinguen si algo va mal en el aporte de sustancias químicas esenciales, como glucosa, oxígeno, vitaminas, minerales y grasas esenciales. Garantizar un aporte óptimo a través de la dieta y los suplementos es el principio básico para mantener la vitalidad intelectual.

¿Cómo puede saber si su cerebro obtiene la cantidad suficiente de estas sustancias? En el capítulo 6 le indico los alimentos que son esenciales para el cerebro y que deben formar parte de su dieta. Pero este es solo uno de los aspectos que deben tenerse en cuenta para alimentar el cerebro. La otra cara de la moneda es evitar las sustancias que pueden dañarlo —que yo llamo «antinutrientes»—, como una cantidad excesiva de cobre, mercurio, plomo y cadmio, además del alcohol y el monóxido de carbono procedente de la contaminación. En los capítulos 12, 13, 14 y 15 explicaré cómo evitarlos, incluyendo una serie de pruebas, como el análisis mineral del cabello, que sirven para identificar si uno está tomando la cantidad suficiente de nutrientes beneficiosos o demasiadas sustancias nocivas.

Existe otro análisis clave para ver si la química del cerebro está equilibrada. Se basa en un proceso esencial llamado metilación. La capacidad del cerebro para generar nuevas células y neurotransmisores —los mensajeros químicos que controlan la memoria y el estado de ánimo— depende de la metilación. Pensemos en el cerebro como si fuera una caja de herramientas que lleváramos incorporada. Cada segundo, billones de episodios de metilación producen centenares de actos de equilibrio químico en el cerebro, arreglando desperfectos, generando adrenalina, desintoxicando «antinutrientes», etcétera.

Una sustancia presente en la sangre, un aminoácido —o «bloque de construcción» de las proteínas— llamado homocisteína, determina cómo se produce la metilación en cada caso. La homocisteína es para el cerebro lo que el colesterol para las arterias. El nivel de homocisteína en la sangre predice, de forma más precisa que cualquier otro indicador químico, el riesgo de presentar problemas de memoria, concentración o estado de ánimo. Si se tiene un nivel alto, el riesgo de demencia o alzhéimer se incrementa sustancialmente en el futuro.5 No son buenas noticias. La ventaja es que es relativamente fácil reducir rápidamente la homocisteína y que con un simple análisis casero puede conocer su nivel. Explicaré cómo tratar la homocisteína en el capítulo 7 y demostraré que su reducción puede mejorar la memoria cuando hay signos de deterioro cognitivo.

Así pues, pueden hacerse muchas cosas para lograr el equilibrio químico. Pero para entender la metilación y la química cerebral es preciso entender cómo funciona el cerebro.