Capítulo II

Las etapas del proceso de elaboración del trabajo académico

En este capítulo se explican las diversas etapas que supone el proceso de elaboración de un trabajo académico de fin de grado o de máster. Estas etapas están relacionadas con diferentes elementos, como son: el tema y el director; el cronograma; los objetivos; la revisión de la literatura; la metodología; el trabajo de campo, el análisis o los experimentos; los resultados y las conclusiones; el manuscrito final; la defensa oral, y la publicación. A continuación se tratará cada una de las etapas por separado.

1. Selección del tema y asignación del director

La primera cuestión relevante sobre la que el estudiante debe reflexionar antes de comenzar su investigación es la ubicación de su trabajo en un ámbito y subámbito concretos. Por ejemplo, un estudiante del grado de Medicina tendrá claro que su ámbito es la medicina, pero deberá seleccionar un subámbito específico, como podría ser la medicina clínica o la oncología. Un estudiante del grado de Lenguas Aplicadas podría seleccionar como ámbito general la lingüística y como subámbito la lingüística computacional o la lexicografía. Una vez el estudiante ha ubicado su investigación, debe seleccionar un tema concreto sobre el que trabajar. En el caso de un estudiante que ha seleccionado la medicina como ámbito y la medicina clínica como subámbito, un posible tema sería la hipertensión; en el caso de un estudiante que ha seleccionado la lingüística como ámbito y la lingüística computacional como subámbito, un posible tema sería la traducción automática. Así, la elección del ámbito, del subámbito y del tema debe realizarse desde lo más general a lo más específico.

La selección del tema y la asignación del director son cuestiones que dependen de cada institución académica. Generalmente, existen dos vías. Por un lado, el estudiante puede tener previamente un tema muy claro y definido sobre el que quiere realizar su trabajo. En este caso, ha de encontrar o solicitar a los responsables de su programa académico un profesor responsable, tutor o director (el término depende de la institución académica pero, en todo caso, se refiere a la figura del profesor o investigador responsable del trabajo académico del estudiante; a partir de ahora, por una cuestión de economía lingüística, se utilizará el término director). Idealmente, el director asignado debería ser especialista en el tema propuesto por el estudiante o, al menos, en temas afines a este. Por otro lado, quizás el estudiante no tiene en mente un tema concreto sobre el cual investigar (aunque sí tenga claro el ámbito y el subámbito donde ubicar su trabajo). En este caso, los directores disponibles en el programa académico correspondiente suelen ofrecer una lista de temas posibles que se adecuan a sus líneas de investigación o proyectos en curso. Una buena estrategia es consultar las páginas web de estos profesores para conocer sus líneas de investigación, sus proyectos de investigación pasados y en curso, los temas de los trabajos académicos de sus estudiantes (de grado, de máster o de doctorado), etc. Una vez revisadas las diferentes páginas web, se recomienda al estudiante concertar citas personales con los profesores que investigan sobre temas que le resulten interesantes, para tener una idea de las diferentes posibilidades existentes. En general, cuanta más información previa se obtenga antes de decidir el tema del trabajo, más sencilla resultará la elección final, que por supuesto debe consensuarse con el director escogido. Como ya apuntaba en el capítulo anterior, el tema del trabajo debe ser innovador e interesante, y debe motivar tanto al estudiante como al director.

En algunas instituciones se permite contar con la figura del codirector. Este puede ser un investigador vinculado a la misma institución a la cual está adscrito el trabajo académico o puede ser un investigador de otra institución nacional o internacional. La figura del codirector es más habitual en las tesis de doctorado y no tanto en los trabajos académicos de fin de grado o de máster. No obstante, puede ser que alguna institución permita contar con el apoyo de esta figura en caso de ser necesaria por cuestiones académicas. Normalmente, la motivación de una codirección se deriva de trabajos interdisciplinares que requieren el conocimiento de especialistas en dos ámbitos diferentes. Por ejemplo, si un estudiante realiza un trabajo sobre lingüística computacional, quizás necesite la supervisión de un especialista en lingüística y de un especialista en informática; si el trabajo plantea un estudio estadístico en el ámbito médico, quizás necesite un especialista en estadística y un especialista en medicina.

2. Elaboración del cronograma

Ya se avanzaba en el capítulo anterior que el estudiante debe tener cierta estructuración mental, para poder gestionar el tiempo adecuadamente, y seguir un calendario realista y adecuado. Para ello, resulta muy útil elaborar un calendario que incluya las diferentes tareas que se prevén realizar durante el proceso de elaboración del trabajo académico.

Un recurso muy habitual empleado en la gestión de trabajos, orientado a esta necesidad, es el diagrama de Gantt. Este tipo de diagrama consta de dos ejes. Por un lado, consta de un eje vertical, que debe reflejar las diferentes tareas y actividades que constituyen el trabajo que se va a realizar. Por otro lado, consta de un eje horizontal, que debe incluir una previsión estimada del tiempo que transcurrirá entre la fecha de inicio del trabajo y la fecha de su defensa. Esta previsión puede realizarse en semanas, meses, trimestres, cuatrimestres, semestres, etc., siempre dependiendo de las necesidades del proyecto y del espacio temporal total del que se disponga. En el caso de un trabajo académico de grado o de fin de máster, lo más habitual es realizar la previsión en meses. Cada tarea y actividad debe asociarse con un período concreto dentro de esta estimación temporal.

Para que un diagrama de Gantt sea efectivo, es muy importante saber detallar las diferentes tareas y actividades de una manera coherente y realista. En un trabajo académico, las tareas suelen corresponderse con las diferentes fases y subfases de la metodología propuesta para el trabajo. Algunos ejemplos serían la revisión de la bibliografía, el trabajo de campo (por ejemplo, a través de la realización de encuestas), el análisis estadístico, etc. Las actividades tendrían que ver más con cuestiones complementarias que pueden desarrollarse durante el proceso de elaboración del trabajo, como la asistencia a congresos, seminarios u otros eventos científicos; la redacción del manuscrito final de la tesis; la preparación de las diapositivas para la defensa oral; la redacción de artículos científicos o de divulgación derivados del trabajo académico, etc. En una situación ideal, el estudiante debería ceñirse a este calendario, que él mismo debe proponer pero que debe ser validado por el director del trabajo, quien seguramente cuenta con una amplia experiencia en este tipo de estimaciones temporales y que, por tanto, puede corroborar la adecuación inicial de la propuesta. De todas maneras, también es cierto que pocas veces el estudiante logra ceñirse totalmente al plan inicial, por diferentes motivos, como cambios no previstos en los objetivos o en la metodología, dificultades en el análisis o en el trabajo de campo, cuestiones personales, etc. En este caso, es importante no bloquearse, ser realista y realizar los ajustes oportunos en el diagrama de Gannt, siempre de manera consensuada con el director.

Las figuras 3, 4 y 5 muestran ejemplos de diagramas de Gantt extraídos de proyectos de investigación de tesis doctorales de diferentes ámbitos presentados en universidades españolas. El diagrama de Gantt realizado para la organización del plan de un trabajo de final de grado o de máster no será tan completo y detallado como los aquí ofrecidos, ya que su magnitud no es comparable a la de una tesis doctoral. Sin embargo, constituyen ejemplos representativos que pueden ayudar al estudiante a hacerse una idea preliminar.

Figura 3. Ejemplo de diagrama de Gantt extraído de un proyecto de tesis en el ámbito de la administración y la dirección de empresas (Cano, 2009)

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Figura 4. Ejemplo de diagrama de Gantt extraído de un proyecto de tesis en el ámbito de la lingüística aplicada (Montané, 2007; se ha traducido el contenido original en catalán al castellano)

 

2007

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

Ampliación del corpus textual

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Establecimiento del corpus terminológico (casos normalizados)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Análisis de casos normalizados (factores de implantación)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Implementación de la base de datos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2008

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

Establecimiento del grado de implantación de los casos normalizados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Análisis estadístico de los datos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Análisis cualitativo y cuantitativo de resultados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Propuesta de una metodología de seguimiento de la implantación terminológica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2009

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

Redacción de la tesis doctoral

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Defensa de la tesis doctoral

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 5. Ejemplo de diagrama de Gantt extraído de un proyecto de tesis en el ámbito de la tecnología de la arquitectura, la edificación y el urbanismo (Genís, 2012)

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3. Delimitación de los objetivos

Una de las etapas iniciales más relevantes en el proceso de elaboración de un trabajo académico es la delimitación de los objetivos, que deben ser originales y novedosos. Es muy importante comprobar exhaustivamente que ningún trabajo de investigación previo se haya fijado antes los mismos objetivos. Por ello, la etapa de revisión de la literatura, explicada en el apartado 4 del capítulo 2, es clave. Después de esta revisión bibliográfica, quizás el estudiante se planteará modificar los objetivos ligeramente o, directamente, replanteárselos en su totalidad. Esta situación ocurre con mucha frecuencia y es habitual en el mundo de la investigación. En este caso, el estudiante debe exponer claramente la información a su director, para entre los dos tomar una decisión sobre la reformulación de los objetivos.

Los objetivos pueden dividirse en generales y específicos. Esta diferenciación no siempre se realiza y dependerá del tipo de trabajo. También pueden incluirse únicamente varios objetivos generales. Es el estudiante quien debe decidir si esta división es pertinente en su trabajo académico, siempre de manera consensuada con su director.

La redacción de los objetivos (tanto generales como específicos) no es un tema trivial, pues debe lograrse que sean precisos, concisos y reflejen realmente los objetivos del trabajo, y no, por ejemplo, alguna de las fases de la metodología (lo cual es un error frecuente). Una elección adecuada de los verbos iniciales que incluyen los objetivos es también fundamental, así como también lo son las unidades terminológicas seleccionadas. Dada la relevancia de este tema, el apartado 3.2 del capítulo 3 se dedica íntegramente a la redacción de los objetivos: se ofrecen pautas para su redacción y ejemplos ilustrativos extraídos de trabajos académicos.

En las tesis de doctorado, además de delimitarse los objetivos, habitualmente se incluyen unas hipótesis que suelen estar ligadas a los objetivos. Es decir, el estudiante debe plantearse unas hipótesis de partida y, para validarlas, fijarse unos objetivos concretos. Hay trabajos de carácter aplicado o tecnológico que no tienen por qué incluir hipótesis, y, en cambio, existen otros trabajos de carácter más teórico en los que la inclusión de hipótesis es fundamental. En el caso de un trabajo académico de final de grado o de máster, no es estrictamente necesario incluir hipótesis (aunque, si son realmente pertinentes y se explicitan, el trabajo queda más completo), pero, en cualquier caso, los objetivos sí son obligatorios.

4. Revisión de la literatura

La etapa de la revisión de la literatura en un trabajo académico es clave y sirve para cubrir dos necesidades importantes del trabajo. Por un lado, como ya se apuntaba en el apartado 3 del capítulo 2, es necesaria para realizar el estado de la cuestión del trabajo y, por otro, si el trabajo requiere un marco teórico para llevarse a cabo, esta será la etapa en la que se encontrará.

En relación con el estado de la cuestión, la revisión de las referencias bibliográficas relacionadas directamente con el tema del trabajo académico es fundamental para no repetir el trabajo ya realizado por otros. Si el estudiante no lleva a cabo esta revisión bibliográfica de manera adecuada y exhaustiva, puede darse cuenta al final del proceso de elaboración de su trabajo de que su propuesta no es original y de que la investigación realizada ya había sido llevada a cabo (total o parcialmente) por otros investigadores. El estudiante también puede encontrarse en la (desagradable) situación de que sea el propio tribunal que evalúa el trabajo el que le haga darse cuenta de ello el día de la defensa oral. Así pues, esta etapa es útil para validar la adecuación de los objetivos planteados en el trabajo académico.

Asimismo, esta revisión bibliográfica sirve para detectar vacíos en el conocimiento. Quizás el estudiante tiene claros el ámbito, el subámbito y el tema de su trabajo académico, pero no acaba de ser capaz de delimitar claramente los objetivos de su investigación. Mediante una revisión y lectura exhaustiva de la bibliografía existente relacionada con el tema propuesto, el estudiante puede obtener información muy valiosa sobre las cuestiones que podría abordar y que supondrían un avance en el conocimiento de un determinado ámbito. En otras palabras, esta etapa es útil no solo para validar la adecuación de los objetivos sino también para delimitar dichos objetivos.

Para realizar una revisión de la literatura de manera adecuada, en primer lugar, el estudiante debe buscar las referencias bibliográficas que estén directamente relacionadas con el tema de su trabajo académico. Estas referencias deben ser textos especializados que se correspondan con diferentes géneros textuales, como tesis doctorales, artículos científicos de revistas especializadas, artículos científicos publicados en actas de congresos, libros o capítulos de libros sobre el tema en cuestión, etc.

Para encontrar estas referencias, el estudiante puede acudir a diferentes fuentes. Algunas fuentes de información muy útiles son:

El buscador en línea Google Académico,1 que permite recuperar textos especializados de cualquier ámbito y género textual, a partir de búsquedas avanzadas en las que pueden utilizarse diversos parámetros. La figura 6 muestra la interfaz de búsqueda de este buscador especializado.

Figura 6. Captura de pantalla del sistema de búsqueda avanzada del buscador Google Académico

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Las páginas web de las bibliotecas de las diferentes universidades nacionales e internacionales. Para acceder a los documentos de estas bibliotecas, suele ser necesario contar con un usuario y una clave de acceso. Por tanto, se recomienda al estudiante consultar la biblioteca de la universidad en la que tiene adscrito su trabajo académico. Si en la biblioteca no se encuentra un documento concreto, siempre puede solicitarse a otra biblioteca a través del préstamo interbibliotecario. Un ejemplo es la Biblioteca Virtual de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC),2 que contiene múltiples recursos y servicios, y además cuenta con un sistema de búsqueda avanzada de documentos (figura 7) que permite al usuario buscar textos a partir de diferentes parámetros de búsqueda combinados.

Figura 7. Captura de pantalla del sistema de búsqueda avanzada de documentos de la Biblioteca Virtual de la UOC

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Repositorios institucionales de universidades nacionales e internacionales, que incluyen trabajos académicos de otros estudiantes (trabajos de asignaturas, trabajos de final de grado o de máster, proyectos de tesis doctoral, etc.), que normalmente no se encuentran en otros medios. Dos ejemplos son el e-Repositori de la Universitat Pompeu Fabra (UPF),3 que incluye trabajos de fin de grado, de máster y de algunas asignaturas, realizados por estudiantes de esta universidad (figura 8), y el Portal de Trabajos académicos Universitat Politècnica de Catalunya (UPC),4 que contiene trabajos académicos finales (proyectos y trabajos de final de carrera, tesinas, etc.) elaborados por estudiantes de esta universidad (figura 9).

Figura 8. Captura de pantalla de la página web del e-Repositori de la UPF

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Figura 9. Captura de pantalla de la página web del Portal de Trabajos académicos UPC

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Repositorios cooperativos. Dos ejemplos representativos son Tesis Doctorales en Red,5 que incluye tesis doctorales en formato digital leídas en diferentes universidades españolas (figura 10), y RECERCAT (Dipòsit de la Recerca de Catalunya),6 que incluye diferentes documentos generados en universidades y centros de investigación de Cataluña, como artículos, trabajos de investigación, trabajos de fin de máster, proyectos de fin de carrera, ponencias de congresos, informes, documentos de trabajo, etc. (figura 11).

Figura 10. Captura de pantalla de la página web del repositorio cooperativo Tesis Doctorales en Red

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Figura 11. Captura de pantalla de la página web del repositorio cooperativo RECERCAT

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Para buscar referencias bibliográficas en estos recursos en línea, es necesario realizar búsquedas a través de palabras clave (keywords). Estas palabras clave suelen corresponderse con las unidades terminológicas más representativas del tema tratado en el trabajo académico. En el marco de la Teoría Comunicativa de la Terminología (TCT) formulada por M. Teresa Cabré (Cabré, 1999), se explica que las unidades terminológicas o términos son unidades léxicas que activan un sentido preciso en un contexto especializado determinado. Son unidades que vehiculan el conocimiento especializado en un determinado ámbito y, por tanto, son especialmente útiles para realizar búsquedas bibliográficas. Los términos pueden ser monoléxicos (si incluyen una única unidad léxica, como por ejemplo «cáncer») o poliléxicos (si contienen más de una unidad léxica, como por ejemplo «cáncer de mama» o «cáncer cerebral»). La tabla 1 incluye algunos ejemplos de términos que son a su vez palabras clave extraídas de trabajos académicos de diferentes ámbitos.

Tabla 1. Ejemplos de palabras clave extraídas de trabajos académicos de diferentes ámbitos

Palabra clave

Ámbito

Fuente

Término monoléxico

Término poliléxico

clúster

gestión de recursos

planificación del trabajo aplicaciones bioinformáticas

Informática

Ferreira (2010)

iPad

maquetación

dispositivos móviles

periodismo en tabletas

Periodismo

Lisboa (2011)

CSS

CzSS

comunicación

Perú

satisfacción del cliente

satisfacción ciudadana

marketing político

investigación de mercados

administración pública

Publicidad y relaciones públicas

Busquets (2008)

Mediterráneo

sanciones

Egipto

Túnez

Libia

Política Europea de Vecindad

Política

Boneta (2011)

edificación

sensibilidad

clustering

tipología estructural

asientos diferenciales

daño estructural

análisis estadístico

Arquitectura

Chirino (2011)

relativismo

virtud

persona

psicología humanista

Carl Rogers

Psicología

Franco (2010)

 

En el trabajo académico escrito, las palabras clave deben incluirse junto al resumen del trabajo. En el apartado 6 del capítulo 3 se trata este tema con detalle y se ofrecen recursos para seleccionar adecuadamente las palabras clave, además de ejemplos ilustrativos.

En segundo lugar, una vez seleccionadas las referencias bibliográficas, el estudiante debe realizar una lectura crítica de estas. Es decir, además de entender el contenido del texto, debe tener la madurez necesaria para poder detectar los puntos positivos y «aprovechables» de los trabajos revisados en relación con los objetivos de su trabajo académico. Asimismo, debe ser capaz de detectar las limitaciones o problemáticas de los trabajos analizados.

Con respecto al número de referencias que se deben tratar para realizar un estado de la cuestión adecuado, es difícil ofrecer cifras concretas, pues depende de cada trabajo. Sin embargo, podría decirse que, en el caso de un trabajo académico de final de grado o de máster, el número de referencias analizadas estaría entre diez y veinte. Lo importante no es leer y referenciar una gran cantidad de publicaciones, sino saber elegirlas muy bien (siempre en relación con el tema del trabajo) y saber analizarlas de manera crítica.

El producto final de esta etapa es el capítulo «Estado de la cuestión» que todo trabajo académico debe incluir. En este capítulo debe reflejarse toda la información recabada durante esta etapa, siempre teniendo en cuenta que un estado de la cuestión no puede limitarse simplemente a resumir las referencias leídas, sino que debe incluir un análisis crítico de estas. Una manera de hacerlo es redactar un resumen de los contenidos principales de cada una de las lecturas realizadas (los objetivos propuestos, la metodología aplicada, los resultados obtenidos, etc.), junto con una valoración tanto de los logros más relevantes de cada una como de las principales limitaciones detectadas. Es igualmente importante relacionar el contenido de cada lectura con el trabajo académico que se plantea.

En el blog divulgativo del especialista en comunicación de la UPF Lluís Codina (Codina, 2015), titulado Información y Documentación. Análisis y Métodos, se incluye una entrada muy interesante que ofrece información sobre el papel que tienen los estados de la cuestión a la hora de convertir una buena tesis en una tesis excelente. Aunque está dirigido principalmente a las tesis de doctorado, mucha de la información en él recogida podría aplicarse a otros tipos de trabajos académicos, como un trabajo de fin de grado o de máster. En este blog también se ofrecen algunas referencias bibliográficas útiles de trabajos que se han realizado en los últimos años sobre la elaboración de estados de la cuestión. Recomiendo al estudiante que desee profundizar sobre este tema la lectura de las siguientes referencias: Oliver (2012) y Ridley (2012), que son, respectivamente, un manual y una guía muy completos sobre la revisión bibliográfica en los trabajos de académicos, dirigidos específicamente a estudiantes. Para estudiantes que deseen indagar incluso más sobre esta cuestión, sugiero la lectura de Boote y Belle (2009), Booth, Papaioannou y Sutton (2013), Fink (2013) y Gray (2009).

En cuanto al marco teórico, en esta etapa debe realizarse una revisión bibliográfica exhaustiva que permita al estudiante decidir cuáles serán las bases teóricas (teorías, modelos, paradigmas, etc.) en las que sustentar su trabajo académico. Es imprescindible que el estudiante justifique adecuadamente la elección del marco teórico poniéndolo en relación con el trabajo que está desarrollando.

No todos los trabajos académicos utilizan un marco teórico determinado, sino que debe tenerse en cuenta el ámbito especializado en el que se enmarca la investigación. Por ejemplo, en ámbitos tecnológicos no es indispensable contar con un marco teórico, mientras que en ámbitos humanísticos suele ser habitual. El hecho de emplear un marco teórico también depende de si el trabajo académico que se plantea es de índole más aplicada (y, en este caso, quizás no es necesario seguir un marco teórico concreto) o de índole más teórica.

Veamos algunos ejemplos de fragmentos de trabajos académicos de diferentes ámbitos en los que se menciona expresamente el marco teórico del que parten, ya sea para tomarlo como base o para realizar una crítica de este:

Esta tesis tiene por objeto analizar el tratamiento de la Teoría de la Relatividad en la ciencia española, en concreto por los físicos, matemáticos y astrónomos.

(Ejemplo extraído de una tesis doctoral del ámbito de la física: Soler, 2009).

Las definiciones de competencia propuestas se nutren de las teorías de la Psicología Industrial (o Psicología del Trabajo [...]), una rama de la disciplina psicológica especializada en estudiar el comportamiento de las personas en el entorno laboral.

(Ejemplo extraído de un trabajo final de carrera del ámbito de la traducción: Kuznik, 2007).

Adoptamos los postulados teóricos y aplicados de la Teoría Comunicativa de la Terminología (Cabré 1999, 2003 y 2008), que defiende la naturaleza lingüística de los términos, la triple vertiente cognitiva, comunicativa y lingüística de la terminología y la existencia de variación.

(Ejemplo extraído de una tesis doctoral del ámbito de la lingüística aplicada: Fernández, 2010).

La Psicología Humanista y la teoría de Carl Rogers [...]. En los puntos que a continuación se exponen, pretendemos realizar un análisis del relativismo psicológico que se esconde tras las propuestas de Rogers, particularmente por lo que se refiere a su valoración negativa de la educación moral, especialmente en la familia.

(Ejemplo extraído de un trabajo final de carrera del ámbito de la psicología: Franco, 2010).

5. Preparación de la metodología

La preparación de la metodología es una etapa fundamental en el proceso de elaboración de un trabajo académico. La metodología debe incluir los pasos, etapas o fases que se seguirán en el trabajo para alcanzar los objetivos propuestos y validar (en su caso) las hipótesis planteadas. La metodología debe aportar también las técnicas, los métodos, las estrategias, las medidas, las herramientas, los recursos, etc., empleados en el trabajo. Estos, por supuesto, variarán en función del ámbito especializado en el que se enmarque el trabajo académico.

El estudiante puede tomar una metodología existente, aplicada previamente en otros trabajos similares del ámbito, y emplearla en su trabajo, o bien puede plantear una metodología nueva adaptada específicamente a su trabajo. En cualquiera de los dos casos, es necesario explicarla con detalle para que pueda ser replicable, es decir, para que cualquier investigador pueda aplicarla en trabajos futuros si lo necesita.

Veamos algunos ejemplos de fragmentos de trabajos académicos de distintos ámbitos, en los que se explica parte de su metodología. En el siguiente trabajo de final de carrera se emplea como recurso el CzSS (Citizen Satisfaction Survey) para aplicarlo al marketing político:

[…] Para realizar un CzSS se pueden seguir las directrices trazadas en los estudios de CSS. Primero debemos definir el universo de estudio y el tipo de información que se desea obtener. Se incluirán todos aquellos aspectos de interés general que afecten a la vida política y social, como por ejemplo: seguridad, vivienda o economía. Los aspectos a analizar, llamados factores fidelizantes en los estudios de CSS, serán tanto aspectos generales de interés ciudadano como aspectos específicos para cada población particular. […]

(Ejemplo extraído de un trabajo final de carrera del ámbito de la publicidad: Busquets, 2008).

A continuación se muestra un fragmento de un trabajo de fin de máster en el que se explica con detalle la metodología para calcular el impacto ambiental de diferentes tipologías de viviendas:

[…] El cálculo del impacto ambiental en emisiones de CO2 equivalente se dará mediante la suma de los impactos ambientales asociados a la construcción, al uso y a la movilidad de cada conjunto de viviendas de interés social seleccionadas. Cada uno de estos impactos tendrá lugar con una multiplicación sencilla de los consumos anuales por sus respectivos factores de emisión de CO2 equivalente.

Para el cálculo del impacto ambiental asociado a la construcción se deberá hacer una multiplicación sencilla de las cantidades de materiales, en Kg, utilizados en la fase inicial de construcción de las viviendas y de las infraestructuras y en la fase de mantenimiento, en las reformas, por los correspondientes factores de emisión de CO2 equivalente de cada material, en KgCO2eq/Kg. […]

(Ejemplo extraído de un trabajo de fin de máster del ámbito de la arquitectura: Martins, 2011).

Finalmente, en el siguiente ejemplo, se detallan y justifican los recursos tecnológicos empleados para desarrollar e implementar geoservicios en un parque natural, en el marco de un proyecto de fin de máster:

[…] La solución tomada para el sistema gestor de la base de datos ha sido el software de PostgreSQL y su extensión espacial PostGIS porque, a pesar de que MySQL era el entorno más conocido por los técnicos del parque, se ha considerado que era la solución que añadía mejores funcionalidades y sobre todo porque es accesible desde un mayor número de programas SIG gratuitos […].

La solución tomada para el servidor de mapas ha sido el software de GeoServer, porque a pesar de que también la otra alternativa, MapServer, era el entorno más conocido por los técnicos del parque ha sido definitiva la interfaz gráfica que ofrece Geoserver para la carga, administración y actualización de los datos, lo cual facilita enormemente estas tareas y sobre todo ahorra una cantidad importante de tiempo y esfuerzo puesto que en el caso de MapServer dichas tareas se han de realizar mediante programación […].

(Ejemplo extraído de un trabajo de fin de máster del ámbito de la geografía: Salas, 2013).

Para realizar el trabajo, puede optarse por una metodología cuantitativa, una metodología cualitativa o una combinación de ambas. La metodología cuantitativa permite analizar los datos de manera numérica y está relacionada con el ámbito de la estadística. En este tipo de investigación se recogen y analizan datos cuantitativos sobre variables concretas, que se relacionan entre sí, con el objetivo de generalizar y objetivar los resultados por medio de una muestra representativa, a partir de la cual se puedan realizar inferencias a una población global. En cambio, en la investigación cualitativa no se realiza una cuantificación, sino una descripción de los fenómenos estudiados a través de diferentes estrategias o técnicas, como podrían ser la observación o las entrevistas. En palabras de Hurtado (2001, pág. 175), basadas en Noguerol (1998):

Los métodos de investigación pueden ser cualitativos y cuantitativos. Los métodos cualitativos se centran en la cualidad (naturaleza, esencia, interpretación), su objetivo es la comprensión, la descripción y el descubrimiento (siendo generadores de hipótesis) y el investigador efectúa análisis inductivos. El centro de interés de los métodos cuantitativos es la cantidad (cuánto, cuántos), su objetivo es la predicción, el control, la descripción, la confirmación y la comprobación de hipótesis, y se utilizan análisis deductivos mediante métodos estadísticos.

Los métodos cuantitativos y cualitativos pueden ser complementarios en una investigación. De hecho, esta combinación se da con mucha frecuencia hoy en día. Para elegir un tipo de metodología, también debe tenerse en cuenta el ámbito especializado en el cual se enmarca el trabajo. Hay ámbitos que tradicionalmente emplean en mayor medida métodos cuantitativos (como la ingeniería o las matemáticas) y otros que utilizan métodos cualitativos (como la sociología o el derecho). También hay ámbitos que habitualmente combinan ambos métodos. Por ejemplo, dentro del ámbito de la lingüística, en los subámbitos de la lingüística computacional o de la lingüística forense, los investigadores suelen aplicar ambos métodos en sus trabajos.

Para el estudiante interesado en profundizar en los métodos cualitativos y cuantitativos en investigación en general, recomiendo la lectura de Cook y Reichardt (2005). En este libro se ofrece un panorama muy completo de estos dos tipos de métodos, con el objetivo de buscar su complementariedad, ya que, como se ha mencionado, este es el punto de vista más actual hoy en día.

Para saber más sobre las diferencias y similitudes entre ambos métodos en algunos ámbitos especializados concretos, sugiero la lectura de las siguientes referencias, por orden cronológico: el trabajo clásico de Alvira (1983) en el ámbito de la sociología; Calero (2000) en el ámbito de las ciencias sociales aplicadas a la salud; Silvia (2005) en el ámbito de la enseñanza de lenguas; González y Ruiz (2011) en el ámbito de las ciencias de la salud, y Rojo (2013) en el ámbito de la traducción. Este último trabajo está específicamente dirigido a estudiantes que estén realizando un trabajo de fin de grado, un trabajo de fin de máster o una tesis doctoral en el ámbito de la traducción, ya que aporta herramientas metodológicas tanto cualitativas como cuantitativas específicas de este campo. Concretamente, en el capítulo 2 la autora explica diferentes tipos de modelos cualitativos, para investigaciones cuyo objeto de estudio sea de tipo teórico, teórico con aplicaciones prácticas, didáctico o profesional. En los capítulos 3 y 4, en cambio, propone diversos modelos cuantitativos para realizar investigaciones traductológicas empíricas o descriptivas, basadas por ejemplo en corpus, encuestas y/o experimentos.

Una vez decidida la metodología empleada en el trabajo, es muy útil elaborar una figura o esquema para ilustrarla, tanto para ayudar al estudiante a interiorizarla como para ayudar al lector a entenderla. Veamos algunos ejemplos. En la tabla 2 se incluye una tabla extraída de un trabajo de fin de grado en el ámbito de la traducción, en donde se expone una metodología que previamente había sido propuesta por otros autores. La figura muestra concretamente «la organización en fases del procedimiento para identificar las competencias, adaptada del método de Spencer, McClelland y Spencer (1994) a la Traductología por Rothe-Neves (2005: 95)». Esta metodología incluye seis etapas.

Tabla 2. Tabla que muestra una metodología existente (ejemplo extraído de Kuznik, 2007; se ha realizado la traducción del contenido de la tabla al castellano, que originalmente estaba en portugués)

Procedimientos para estudios de identificación de competencias

1.

DEFINIR criterios de efectividad del desempeño

Datos brutos: medidas de productividad

Trabajos realizados: credenciales, indicaciones, publicaciones, etc.

Evaluación por pares

Evaluación por funcionarios

Evaluación por clientes

2.

IDENTIFICAR las muestras de criterio

Profesionales por encima de la media

Profesionales en la media

3.

RECOPILAR datos

Entrevistas de eventos comportamentales (BEI)

Paneles de especialistas

Cuestionarios

Observación

Otros

4.

IDENTIFICAR tareas y requisitos

Elementos del trabajo que debe hacerse

Características de la persona que hace bien el trabajo: «modelo de competencia»

5.

VALIDAR el modelo de competencia

Repetir el paso 3 en una segunda muestra

6.

APLICAR la profesión

Selección

Entrenamiento

Desarrollo

Evaluación

 

En cambio, en la figura 12 se incluye una figura que muestra una nueva metodología propuesta en un trabajo de investigación, para definir funciones profesionales en el ámbito de los servicios de la salud. Esta metodología incluye tres etapas.

Figura 12. Figura que muestra una metodología nueva (ejemplo extraído de Torres, 2008)

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También puede darse el caso de que el estudiante se base en una metodología existente, pero que realice ciertas modificaciones en función de sus objetivos. Por ejemplo, en la figura 13, extraída de un artículo de revista científica derivado de una tesis doctoral en el ámbito del urbanismo, los autores reflejan el proceso metodológico que emplean para el desarrollo práctico de la calidad visual del paisaje urbano, dividido en cuatro fases. Con respecto a la autoría de la metodología, especifican la siguiente información: «Fuente: Elaboración propia a partir de Steiner, 2008, p.11».

Figura 13. Figura que muestra una metodología adaptada en un trabajo de investigación (ejemplo extraído de Briceno, Contreras y Owen, 2012)

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6. Realización del trabajo de campo, análisis o experimentos

Una vez establecida la metodología de trabajo, llega el momento de realizar el trabajo en sí, ya sea por medio de trabajo de campo, de análisis y/o de experimentos, en función de los objetivos del trabajo académico y del ámbito especializado en el cual se enmarque. Esta es una de las etapas más largas, tediosas y a la vez apasionantes en el proceso de elaboración de un trabajo académico, ya que sin ella no podrían obtenerse los resultados de los cuales se derivarán las aportaciones y conclusiones del trabajo. Es importante describir y explicar detalladamente el trabajo de campo, los análisis y/o los experimentos realizados en el trabajo académico, incluyendo incluso las dificultades encontradas en el proceso.

Veamos algunos ejemplos de fragmentos de trabajos académicos de distintos ámbitos en los que se explica el trabajo de campo, el análisis o los experimentos realizados, respectivamente:

[…] La cuarta fase es la que comprende la realización del estudio, el trabajo de campo. Se realiza a partir de un estudio aleatorio, estratificado mediante un muestreo estratificado polietápico con rutas aleatorias, por entrevista personal mediante entrevistadores formados para la ocasión. Las características del estudio serán: universo, muestra, margen de error […] y, por último, la tabulación y análisis de la información. […]

(Ejemplo extraído de un trabajo final de carrera del ámbito de la publicidad: Busquets, 2008).

[…] Los casos de estudio anteriormente presentados pretenden ejemplificar parámetros y conceptos lumínicos aplicados a cada plan de iluminación. A continuación señalaremos los elementos urbanos intervenidos en cada caso y analizaremos los sistemas de iluminación empleados y sus características, con el objetivo de determinar los principales elementos que son consistentes en el desarrollo de los planes de luz de los cuatro casos de estudio y las estrategias planteadas en cada caso de acuerdo a la intención de diseño. […]

(Ejemplo extraído de un trabajo de fin de máster del ámbito de la arquitectura: Santana, 2014).

[…] Hemos realizado la prueba sobre las 946 variantes validadas y los 13.936 contextos del corpus. A fin de garantizar la fiabilidad del resultado hemos replicado el experimento 100 veces, ordenando cada vez los registros de forma aleatoria y aplicando el test binomial para medir el efecto de la casualidad. […]

(Ejemplo extraído de una tesis doctoral del ámbito de la lingüística aplicada: Fernández, 2010).

7. Obtención de resultados y conclusiones

Una vez finalizado el trabajo de campo, los análisis y/o los experimentos, llega el momento de obtener los resultados definitivos y extraer las conclusiones derivadas de estos. En función del tipo de trabajo, de los objetivos iniciales planteados y, especialmente, de la metodología aplicada, los resultados de un trabajo académico pueden ser de dos tipos, no excluyentes entre ellos: cualitativos y cuantitativos. Es obligatorio explicar ambos resultados en el cuerpo de texto del trabajo académico, pero también es muy recomendable incluir tablas o gráficos para mostrar los mismos resultados de manera más visual. En el siguiente ejemplo, extraído de un trabajo de fin de máster del ámbito de la salud, se explican los resultados en el cuerpo del texto de la manera siguiente:

[…] En cuanto a la preocupación de los efectos nocivos del tabaco sobre su salud contestaron estar muy y bastante preocupados en un 67% frente a un no mucho y en absoluto de 33%., ver gráfico 2.

(Ejemplo extraído de Serrano, 2012).

Y a continuación se ofrece el gráfico que muestra la figura 14, junto a su correspondiente título («Gráfico 2. Preocupación […]»).

Figura 14. Gráfico de resultados (ejemplo extraído de Serrano, 2012)

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En el apartado 7 del capítulo 3 se incluye información sobre la elaboración de tablas y gráficos, junto con más ejemplos que pueden ser útiles en esta etapa.

A partir de los resultados obtenidos, es indispensable realizar una interpretación de estos. Es decir, no es suficiente con ofrecer listas o tablas de resultados cualitativos y/o cuantitativos, sino que el estudiante debe tener la madurez para ir más allá, interpretar lo que quieren decir y expresarlo de manera clara en su trabajo. Veamos un ejemplo muy simple. En el siguiente fragmento, extraído de una tesis doctoral del ámbito de la lingüística aplicada, se introduce en el cuerpo del texto una tabla de resultados:

Una vez comparadas las preferencias denominativas entre lenguas para cada clase, resumimos los resultados para el conjunto de clases (tabla 118). En la columna de la derecha, indicamos si las diferencias en la distribución de los patrones son significativas entre los subcorpus de gallego y francés. En la columna de la izquierda, indicamos si los resultados por lenguas difieren con respecto a los resultados obtenidos para el corpus completo.

(Ejemplo extraído de Fernández, 2010).

Y a continuación se ofrece la tabla en cuestión, incluida en la figura 15.

Figura 15. Tabla de resultados (ejemplo extraído de Fernández, 2010)

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Justo después, la autora resume los resultados principales que se incluyen en dicha tabla, pero además realiza una interpretación de estos (destacada en negrita en el fragmento siguiente):

La distribución de los patrones denominativos entre lenguas presenta diferencias significativas en 6 de las 10 subclases analizadas. A pesar de ello, en 8 de 10 casos el patrón denominativo más prominente coincide entre lenguas y coincide además con el resultado obtenido para el corpus completo. Este dato podría indicar que, si bien la lengua determina en cierta medida la elección denominativa, la clase conceptual ejerce una mayor influencia en la configuración conceptual de las denominaciones.

(Ejemplo extraído de Fernández, 2010).

Precisamente, a partir de esta interpretación de resultados, se obtendrán las conclusiones del trabajo académico. Es recomendable que las conclusiones estén ligadas a los objetivos iniciales planteados en el trabajo (o, en su caso, las hipótesis), para corroborar que, efectivamente, el estudiante ha logrado alcanzarlos de la manera prevista. Esta información debería estar indicada de manera explícita en el capítulo de conclusiones del trabajo académico, como por ejemplo ocurre en los siguientes casos (en los que se ha destacado en negrita):

En relación con los objetivos que nos habíamos planteado, pensamos que estos han sido cumplidos. Gracias a la investigación teórica realizada, hemos sentado las bases conceptuales y metodológicas para nuestra investigación empírica futura.

(Ejemplo extraído de Kuznik, 2007).

Mediante el estudio tipológico y estadístico de las estructuras afectadas por los trabajos de tunelación para la Línea 9 del metro de Barcelona, ubicadas en el tramo Sagrera-Carrer de Mandri, se pudo cumplir el objetivo especifico de esta tesina final de máster, clasificando y seleccionando las tipologías estructurales y de fachada representativas para los edificios de algunos barrios de la ciudad de Barcelona.

(Ejemplo extraído de Chirino, 2011).

El proyecto se ha desarrollado satisfactoriamente y el resultado final cumple de forma general con los objetivos inicialmente planteados tanto por parte de la alumna como de los técnicos del parque, puesto que se ha conseguido la puesta en marcha del Geoservicio y se ha implementado la aplicación web que permite a cualquier tipo de usuario explorar y visualizar la información geográfica del parque.

(Ejemplo extraído de Salas, 2013).

A la vista de nuestros resultados, hemos confirmado nuestra hipótesis de investigación acerca del papel de la lengua en la proyección del concepto especializado.

(Ejemplo extraído de Fernández, 2010).

En todos estos casos, a continuación se ofrece una justificación detallada de las razones por las que los estudiantes consideran que los objetivos del trabajo han sido cumplidos o las hipótesis han sido validadas.

También en esta etapa el estudiante debe plantearse cuáles son los aspectos que han quedado pendientes o no ha podido abarcar, y las cuestiones relacionadas con el trabajo que le gustaría tratar en el futuro o que deja abiertas para que otros investigadores trabajen sobre ellas (las denominadas «líneas de trabajo futuro»).

8. Redacción final del trabajo académico

Después de superar con éxito todas las etapas del proceso de elaboración de un trabajo académico mencionadas hasta aquí, llega el momento de redactar el trabajo final. Seguramente, el estudiante ya ha ido documentando o redactando algunas partes por separado, pero es ahora cuando debe aunarse toda la información en un único documento, estructurado de manera coherente y redactado con precisión y claridad. El capítulo 3 se dedica íntegramente a la redacción del manuscrito del trabajo académico. En él se tratan temas como el procesador de textos seleccionado para trabajar; el formato del trabajo; la estructura y los contenidos prototípicos; la portada y el título; el índice; el resumen (abstract) y las palabras clave (keywords); las tablas, las figuras y los gráficos; los anexos, y los criterios de citación bibliográfica estándares, tanto de las citas en el texto como de las referencias bibliográficas en la sección de bibliografía. Asimismo, se incluye una sección que ayudará a evitar errores lingüísticos frecuentes.

Una vez redactado el trabajo, es importante llevar a cabo una etapa de revisión final. Antes de realizar esta revisión, es recomendable, tal como indica Garachana (2014), que pasen unos días, para dejar reposar las ideas y que el tiempo transcurrido permita al estudiante acercarse al trabajo de una manera más crítica. En esta etapa de revisión, el estudiante debe releer el manuscrito desde el principio hasta el final, para evitar posibles incoherencias o ambigüedades con respecto al contenido, al léxico, a la sintaxis, etc. Asimismo, debe revisar cuidadosamente todos los aspectos formales del trabajo, tales como los márgenes, los números de página, el tipo y tamaño de letra, etc. También debe comprobar tanto que todas las referencias bibliográficas mencionadas en el cuerpo del texto aparecen en la sección de bibliografía como que todas las referencias de esta sección se hallan referenciadas en el manuscrito.

Una vez finalizada esta etapa de revisión, se recomienda realizar una impresión previa (a doble cara, con papel reciclado, y en blanco y negro) para corroborar que la paginación y la maquetación del trabajo son correctas. Confirmada esta cuestión, ya se puede proceder a imprimir y encuadernar las copias necesarias del trabajo definitivo.

9. Defensa oral del trabajo académico

En la mayor parte de las universidades españolas, uno de los requisitos para obtener un título académico (ya sea de grado, de máster o de doctorado) es la defensa oral del trabajo académico frente a un tribunal formado por profesores y/o investigadores especialistas en el ámbito del trabajo. Como ya se avanzó en el apartado 1 del capítulo 1, el trabajo académico se materializa en tres productos textuales que serán evaluados por el tribunal: el trabajo académico escrito, la presentación oral para la defensa del trabajo y la presentación con diapositivas que apoya la presentación oral de la defensa. Cada miembro del tribunal lee previamente el trabajo académico escrito, anota sus comentarios o preguntas, y asigna mentalmente una calificación preliminar al trabajo. En el acto de la defensa, el estudiante debe exponer su trabajo con la ayuda de una presentación de diapositivas para que, a continuación, el tribunal ofrezca sus reflexiones y realice preguntas concretas, que el estudiante debe responder de manera clara y sin ambigüedades. La nota final que cada miembro del tribunal asignará al estudiante el día de la defensa puede ser diferente a la calificación preliminar asignada mentalmente. Todo dependerá de la calidad de la exposición realizada por el estudiante y de la madurez demostrada al responder las preguntas del tribunal. Es por este motivo que la presentación oral no debe tomarse como un mero trámite, sino que debe prepararse concienzudamente.

El capítulo 4 se dedica íntegramente a la defensa del trabajo académico y, por tanto, trata tanto el tema de la presentación oral para la defensa del trabajo, como el tema de la presentación con diapositivas que apoya la presentación oral. Concretamente, se trabajan aspectos como la selección del sistema de creación de presentaciones, el formato de la presentación, y la estructura y los contenidos prototípicos de la defensa de un trabajo académico. También en este capítulo se incluyen algunas indicaciones para evitar errores lingüísticos frecuentes en las presentaciones orales y consejos prácticos para el acto de la defensa.

10. Publicación del trabajo académico

Una vez defendido el trabajo académico con éxito, el estudiante puede plantearse publicarlo en otro formato diferente al de trabajo académico en sí. Existen diferentes opciones, que dependerán del tipo de trabajo, de la magnitud que este tenga y de los intereses, ganas y/o recursos del estudiante. Por ejemplo, una posibilidad es adaptar el contenido del trabajo académico para transformarlo en un artículo de investigación o en un artículo de divulgación para alguna revista de su ámbito. También podría enviarse en forma de artículo para presentar oralmente en algún congreso nacional o internacional del ámbito, y publicarlo posteriormente en las actas de dicho congreso. Otra opción, si el trabajo tiene la magnitud necesaria y el estudiante cuenta con recursos suficientes, es publicarlo en formato libro (con un ISBN).

El capítulo 5 se dedica a la publicación del trabajo académico. Se tratan las características que deben tenerse en cuenta si quiere adaptarse el texto de un trabajo académico de fin de grado o de máster a otro género textual (como los mencionados). También se ofrecen indicaciones para seleccionar la revista o el congreso más adecuados al trabajo, y para enviar correctamente el artículo a los editores u organizadores del congreso (desde las normas que deben seguir los autores y las plantillas empleadas para redactar el artículo, hasta las interfaces de envíos en línea). Finalmente, se explica brevemente qué son los índices de impacto de las revistas científicas, un tema clave y polémico en la carrera académica universitaria.