¿QUÉ ES UN CUARZO?
L A corteza terrestre posee los siguientes elementos químicos:
Oxígeno (O): |
47% |
Silicio (Si): |
27% |
Aluminio (Al): |
8% |
Hierro (Fe): |
5% |
Calcio (Ca): |
4% |
Sodio (Na): |
2% |
Potasio (K): |
2% |
Magnesio (Mg): |
2% |

Por otro lado, los elementos químicos presentes en la composición global de la tierra son los siguientes:
Hierro (Fe): |
35% |
Oxígeno (O): |
30% |
Silicio (Si): |
15% |
Magnesio (Mg): |
13% |
Resto (Ni, S, Ca, Al…): |
7% |

Como podemos ver, en ambos casos el oxígeno y el silicio son abundantes. Pues bien, la fórmula química de un cuarzo es: SiO2. Esto quiere decir que un cuarzo está compuesto, básicamente, por dos moléculas de oxígeno por una de silicio. Aun hoy se sigue discutiendo si el cuarzo es un dióxido o un silicato.
Desde nuestra época escolar se nos enseñó que la materia estaba compuesta por moléculas que estaban compuestas a su vez de átomos. Esta es una herencia de la escuela de pensamiento clásico respecto de la física, es decir, la visión mecanicista newtoniana, que proviene del siglo XVIII, que considera la estructura fundamental de las cosas como compuestas por átomos compuestos por protones y neutrones en el centro, circundados por electrones. Todo en perfecto equilibrio, como si se tratara de pequeños sistemas solares inmutables.
Desde hace aproximadamente cien años, la llamada física cuántica ha demostrado que las cosas son mucho más complicadas e interesantes que esa visión anquilosada y aburrida que el racionalismo de pasados siglos nos había dicho que era la verdad inamovible.
La naturaleza de la materia es mucho más compleja y está bajo unas leyes que apenas se están descubriendo, así como otros tipos de partículas que a lo largo de las últimas décadas se han ido descubriendo, de la misma manera que su comportamiento. Un aspecto interesante en medio de todos estos procesos es el factor tiempo. Desde un punto de vista cuántico, el tiempo de un proceso puede tomar millones, miles o solo un instante. Si hablamos del crecimiento de un cuarzo, hay varios componentes que no pueden faltar, como la temperatura, la presión… y el tiempo.
Hay una característica de los cuarzos que los hace especialmente interesantes. Cuando las moléculas de sílice y oxígeno «deciden» unirse organizadamente, se produce un efecto de «contagio» ordenado que permite que una pieza de cuarzo siempre tenga seis lados. A excepción del cuarzo rosa, cuarzo verde y cuarzo azul, todos los demás miembros de la familia de los cuarzos: cuarzo transparente, cuarzo amatista, cuarzo citrino, cuarzo ahumado, siempre crecen dirigiendose hacia el vértice. Esta característica nos hace pensar que existe mucha coherencia en el crecimiento de este tipo de cuarzos, una organización bastante especializada, ya que todas las moléculas involucradas se han dirigido hacia un mismo objetivo común. Dicho proceso aún no ha podido ser explicado por la ciencia.
Su etimología: Cuarzo: Deriva de la palabra alemana quars, nombre dado por los mineros de Sajonia y Bohemia. Cristal: Deriva de la palabra griega κρν´σταλλοs (krystalos), que significa hielo claro. Hasta bien entrado el siglo XVII se seguía pensando que un cristal de cuarzo era hielo en estado sólido.
Cristaliza en el sistema rómbico, en prismas hexagonales de una estructuración concreta y también en masas informes y puede ser semitransparente, traslúcido u opaco (lechoso).
¿CÓMO CRECE UN CRISTAL DE CUARZO?
Antiguamente se creía que los cristales crecían de fuera hacia dentro por la sedimentación de algunas partículas desconocidas que permitían que el cuarzo creciera a partir de sus extremos o vértices. Dicha teoría la apuntó un estudioso danés, Nicolás Stena, en el siglo XVI. Sin embargo, la mayoría de creencias apuntaban a que los cristales de cuarzo eran producto del hielo milenario hasta que los avances químicos se desarrollaron lo suficiente como para probar que la composición del cuarzo y su estructura nada tenía que ver con el hielo. Esto sucedió a partir del siglo XVIII.

El crecimiento y formación del cuarzo sigue siendo un misterio para el mundo científico: se ha logrado hacer crecer minerales en el laboratorio, pero nadie ha podido filmar el nacimiento y crecimiento de un cuarzo instalando una cámara en el interior de una cueva para constatar lo que solo son suposiciones.
¿QUÉ ES UN CUARZO MAESTRO?
Un cuarzo maestro es el que reúne las siguientes características:

• Perfección: Generalmente su ápice es perfecto; si un cuarzo tiene roto su ápice y/o presenta fracturas que ponen en peligro su forma, su maestría no se expresará de la misma manera, ya que su característica de emitir una vibración constante y armónica no estará presente: cuanto más perfecto es un cristal de cuarzo, mayor es su energía, puesto que sus átomos están perfectamente ordenados.
• Presencia: El solo hecho de tener entre las manos o mirar un cuarzo maestro inspira una reverencia especial por su sola belleza, forma y presencia; tu intuición te dice que estás delante de un cuarzo especial.
• Cualidad determinada: En la mayoría de ocasiones, alguna de sus caras muestra una FIGURA GEOMÉTRICA indicativa y específica de su maestría, tal y como veremos al estudiarlos más adelante.
¿PARA QUÉ SIRVE UN CUARZO MAESTRO?
Sirve para alcanzar sabiduría a través de la meditación en él o con él. Es un cuarzo de aprendizaje. Se le llama maestro precisamente porque nos enseña, nos ayuda en nuestro camino de evolución.
¿HASTA QUÉ PUNTO SANAN LOS CRISTALES?
En ocasiones, después o antes de una terapia con cristales, el paciente me pregunta cuál es el poder o poderes que estos objetos cristalinos transparentes y de colores pueden tener para hacerle sentir tan bien tanto física como anímicamente.
Los minerales que utilizamos en las sesiones de cristaloterapia no poseen ningún poder mágico ni nada parecido. Su capacidad sanadora radica en el hecho de ser auténticos resonadores que actúan sobre nuestro campo bioenergético, más concretamente sobre nuestro cuerpo etérico. El cuerpo etérico es la contraparte energética superpuesta al cuerpo físico y que está formado, según la medicina oriental, por todo un entramado de filamentos energéticos que coinciden en varios puntos formando pequeños vórtices llamados nadires y siete grandes vórtices llamados chakras o centros vitales. Todo este entramado de filamentos, que según los tratados de acupuntura son setenta y dos mil (72.000), se pueden ver mediante vision aural (capacidad de la vision fisica), con videncia (capacidad de visualizar la energía a través del llamado tercer ojo) y reconocer a través de la anatomía sutil.
Tanto la vitalidad como la conexión e interactuación de los cuerpos energéticos con el cuerpo físico dependen de un correcto equilibrio de las energías vitales que necesita la persona para su sustento y que son:
• calidad de alimentos,
• calidad de descanso,
• calidad de ingesta de agua,
• y, sobre todo, calidad de pensamientos.
Somos lo que pensamos. El ser humano está constantemente interactuando e interfiriendo (recibiendo o emitiendo interferencias) según sean nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestras relaciones… en las que se basan las decisiones que tomamos y lo que creemos ser, merecer y saber.
Los desafíos de la vida a los que nos enfrentamos nos mantienen en una fluctuación constante. Esto quiere decir que somos influenciables. Esta fluctuación constante se incrementa por el hecho material de que nuestro cuerpo fisico es agua en un 70%. Y el agua esta relacionada psíquicamente con los ciclos lunares y los biorritmos del planeta. La superación de los problemas personales y la continuidad y arraigo del bienestar dependen del enfoque que tengamos con respecto a lo que nos equilibra y lo que nos desequilibra, y para ello necesitamos claridad. Claridad quiere decir sentir armonía interna. Armonía interna quiere decir estar afinados con las energías sutiles que no ve ordinariamente el ojo físico, pero que a nivel sutil se notan, se sienten. Las energías sutiles pertenecen a otro nivel de realidad no material, ya que son de calidad y cualidad espiritual.
ENERGÍA SUTIL
El cuerpo etérico (en el que se ubican los centros vitales o chakras) es el medio que nos conecta con los planos sutiles de la existencia. El cuerpo físico que vemos al mirarnos en el espejo está rodeado de todo un complicadísimo y maravilloso entramado energético. Este entramado energético se puede ver afectado por influencias externas como, por ejemplo, la Luna (todos somos lunáticos en mayor o menor medida, pues está científicamente comprobado que la Luna rige las mareas, y tanto el cerebro como el cuerpo físico están literalmente bañados en agua), y sobre todo por nuestros propios pensamientos/emociones, ya que todo es energía.

EL PODER EQUILIBRADOR

Las posibles interferencias que enmarañan la red de filamentos del cuerpo etérico se ordenan y equilibran, por ejemplo, al recibir masaje (de entre todas las técnicas de masaje, el sacrocraneal es el más corrector, ya que incide precisamente sobre el flujo energético que interactúa con el cuerpo etérico y el cerebro, sistema nervioso y actividad glandular). La otra manera que, como terapeuta holística, he comprobado a lo largo de muchísimos años de trabajo e investigación da un excelente resultado como técnica reequilibradora del entramado energético es la imposición de cristales, por su poderosa vibración constante capaz de armonizar la energía de exceso o carencia que pudiera necesitar este entramado sutil: la cristaloterapia, como técnica de bienestar para el cuerpo y la mente, permite que el nivel de consciencia se expanda y que la energía vital pueda volver a dinamizar correctamente los centros vitales. Esto es lo que nos ofrece la cristaloterapia y, dentro de esta técnica, los cuarzos maestros son la especialización cristaloterapéutica más elevada.
¿IMPORTA EL TAMAÑO DE LOS CUARZOS MAESTROS?

Más que su tamaño, lo que es importante para que un cuarzo sea considerado un cuarzo maestro es su perfección y el hecho de que reúna ciertas características en su forma, como iremos estudiando y experimentando a lo largo de cada capítulo de este libro; cuando un cuarzo reúne las características que definen su maestría, siempre nos servirá para aprender. Evidentemente, el tamaño es importante, ya que el campo vibratorio de un cuarzo será mayor y, por lo tanto, de más y mejor repercusión a la hora de expresar su potencial que la de un cuarzo de tamaño inferior, es decir, cuanto más grande y perfecto sea un cuarzo de los llamados maestros, más capacidad e incidencia vibracional ejercerá sobre aquello que define su maestría, ya sea para meditar, canalizar, recuperar información celular, realizar sesiones de cristaloterapia, etcétera.
¿ES LIMITADA LA ENSEÑANZA DE LOS CUARZOS MAESTROS?
La maestría de un cuarzo es ilimitada; sin embargo, se dan matices que definen precisamente el hecho de que hayan tantas maestrías y especializaciones según sean sus cualidades; hay cristales maestros que nos sirven para protegernos o para tenerlos junto a nosotros cuando hacemos ejercicios energéticos, otros para desarrollar nuestros dones sanadores, fortalecer la memoria, comunicarnos con realidades paralelas, ayudar a centrarnos en los estudios, trabajar nuestros recuerdos dolorosos, transmutar heridas que llevamos como un peso, recabar información energética en lugares de poder, generar energía pránica, ayudarnos a recuperar o fortalecer nuestra autoestima, etcétera.

Los cuarzos maestros son cristales en su mayoría de uso personal, aunque, como veremos, podemos aplicarlos también en terapia presencial. Algunos de nuestros cuarzos maestros permanecerán con nosotros toda la vida, mientras que otros, después de una etapa de acompañamiento/aprendizaje, puede que nos sintamos motivados a regalarlos a otras personas o entregarlos en algún lugar determinado para que este «maestro siga su andadura de enseñanza». Con la práctica aprenderemos a confiar en la propia intuición y nunca bajo la sugestión o presión de una demanda ajena o impuesta por parte de otra persona; nadie puede llegar y decirte «este cristal me pertenece», puesto que, si fuera cierto, estaría en la vida de la otra persona y no en la tuya; lo creamos o no, los cristales nos eligen a nosotros. Por otra parte, siempre hay que seguir la corazonada, la intuición de que un determinado cristal solo está en nuestra vida para que hagamos de guardianes hasta sentir que ha llegado la persona a la que se lo tenemos que entregar; pero, repito, jamás bajo presión impuesta.
¿CUÁNTOS CRISTALES MAESTROS PODEMOS ENCONTRAR?
En este libro te presentamos 27 maestrías de cuarzo más sus «ayudantes». Seguramente existirán muchos más cuarzos maestros y ayudantes de maestría de los que aquí podrás encontrar, ya que la realidad cristalina no tiene fin y continuamente se realizan descubrimientos que, al estudiarse y llevarse a la práctica, implican una verificación estadística, una comprobación que les otorga la cualidad de ser considerados maestros por su especialidad concreta y común para los que trabajamos con ellos.