La narrativa se puede producir en diferentes formas de expresión. Pensemos, por ejemplo y como explican François Jost y André Gaudreault (1995, págs. 19-20), en el paciente que narra una parte de su niñez a su psicoanalista. Esta situación relativamente simple, como toda forma de narración oral, se basa en un dispositivo elemental que enfrenta a dos personas: una que narra (es, pues, el narrador) y otra que escucha, o al menos así hay que suponerlo, el relato (es el narratario). Aun así, buena parte de los relatos que consumimos se nos remiten en otras formas diferentes a las relativamente simples de este tipo de narración oral.
¿Por qué calificamos de simples estas formas? Porque no suponen más que un solo narrador explícito y una sola actividad de comunicación narrativa, la que se efectúa aquí y ahora, cuando los dos interlocutores están en presencia el uno del otro. En presencia, este es uno de los aspectos esenciales del relato oral que se desarrolla entre un narrador y un narratario, presentes ambos, y que lo opone particularmente al relato escrito (que sería, por ejemplo, la novela).
A diferencia de la narración del relato escrito, explican Jost y Gaudreault, la prestación del narrador oral es inmediata en el sentido de que interviene enseguida, en el mismo instante, pero también en el sentido de que es sin intermediarios (inmediata). Por una parte, el relato escrito llega al lector en diferido, dado que no se remite en el mismo momento de su emisión. Por otra parte, el lector toma conocimiento de este hecho gracias a la intermediación de un libro o de un diario, que es el resultado de un acto de escritura previa: es un medio.
La narrativa audiovisual es un tipo particular de forma narrativa basada en la capacidad que tienen las imágenes y los sonidos de explicar historias. Del mismo modo que la relación sintagmática de formas verbales constituye una continuidad que tiende a entenderse como narrativa, la articulación de dos o más imágenes será contemplada por el lector/espectador como una narración.
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La presencia es uno de los aspectos esenciales del relato oral que se desarrolla entre narrador y narratario, y que lo opone particularmente a otros tipos de relato. La narración oral se hace in praesentia, mientras que la narración escrita, al igual que la narración fílmica, se hace in absentia. |
Antes de entrar en detalle en el estudio de la narración audiovisual, recordemos algunos aspectos esenciales de la narración en general.
La distinción fundamental en las diferentes teorías de la narración es la que separa trama y presentación real, argumento y discurso. A continuación, vamos a ver las alternativas de construcción efectiva de esta distinción.
Cuando se encuentra ante una narración, el lector (o espectador) le da sentido identificando y comprendiendo el argumento, por un lado, y concibiendo el texto como una representación particular de esta historia, por otro. Al identificar “lo que sucede”, somos capaces como lectores, oyentes o espectadores de entender el material utilizado o expuesto como una manera concreta y válida de explicar lo que pasa.
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Toda comprensión de una serie de acontecimientos por parte del lector implica una aceptación de la manera concreta que el autor ha elegido para exponerlos. |
Es evidente que existe un número virtualmente infinito de elección del método de presentación y ordenación de los acontecimientos y cada una de las alternativas es determinante en el efecto final de la narración. Gran parte de la teoría de la narración se ocupa de analizar las diferentes maneras de concebir estas alternativas.
Como resumen sistemático, Jonathan Culler (2000) recoge algunas preguntas que sirven para identificar las variaciones más significativas.
¿Quién habla?
¿Quién habla a quién?
¿Quién habla y cuándo?
¿Quién habla y qué lenguaje?
¿Quién habla y con qué autoridad?
Las preguntas básicas mencionadas implican la figura de un narrador, de alguien que organiza y explica los acontecimientos de la historia. Tal como dicen Reis y Lopes (2002), la definición del narrador tiene que partir de la distinción inequívoca con relación al concepto de autor, con frecuencia susceptible de ser confundido con el narrador, pero realmente dotado de un estatuto ontológico y funcional diferente.
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Si el autor corresponde a una entidad real y empírica, el narrador será entendido como autor textual, como una entidad que, en el escenario de la ficción, enuncia el discurso como protagonista de la comunicación narrativa. |
Por lo tanto, el narrador es una construcción del autor y en él se pueden proyectar actitudes ideológicas, éticas, culturales y de cualquier otro tipo, en una serie de relaciones autor/narrador que se resuelven en un marco muy amplio de opciones técnico-literarias. Las funciones del narrador no se agotan en el acto de construcción que se le atribuye. Como protagonista de la narración, el narrador tiene una voz, que se puede observar en el enunciado por medio de intrusiones, actas de subjetividad que destilan las opciones ideológicas mencionadas.
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La voz del narrador se traduce en varias opciones de situación narrativa, cada una de las cuales tiene efectos notables en la construcción del enunciado narrativo. |
El narrador construye y se sitúa en el seno de la diégesis, término utilizado en principio por Genette como sinónimo de historia, a pesar de que posteriormente consideró preferible reservar el término para designar el universo espacio-temporal en el que se desarrolla la historia.
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De manera general, entenderemos diégesis como el universo del significado, el mundo posible en el que se desarrolla la historia. |
Una vez establecido el concepto de diégesis como el mundo posible en el que se desarrolla la historia, podemos dar el paso de adentrarnos en la narración audiovisual.
Los estudios de la narración audiovisual empiezan mucho antes de que el término narratología sea de uso común. Jost y Gaudreault señalan que el teórico Albert Laffay se erige en un precursor.
Este autor fundamenta sus ideas sobre la narración cinematográfica en cuatro principios:
1) Al contrario que el mundo, que no tiene ni comienzo ni final, el relato se ordena según un determinismo riguroso.
2) Todo relato cinematográfico tiene una trama lógica, es una especie de discurso.
3) Es ordenado por un mostrador de imágenes, un gran imaginador.
4) El cine narra y al mismo tiempo representa, no como el mundo, que simplemente es.
De una manera general, podemos considerar, como hace Jesús García Jiménez (1993, pág. 13), varias definiciones del concepto narrativa audiovisual.
En primer lugar, la narrativa audiovisual sería la facultad o la capacidad de la que disponen las imágenes visuales y acústicas para explicar historias, es decir, para articularse con otras imágenes y elementos portadores de significación hasta configurar discursos constructivos de textos. La narrativa audiovisual es también la acción misma que se propone esta tarea y, en consecuencia, equivale a la narración en sí misma o a cualquiera de sus recursos y procedimientos. Narrativa audiovisual es un término genérico que incluye sus especies concretas, como narrativa fílmica, radiofónica o televisiva. Cada una de estas acepciones remite a un sistema semiótico particular que impone condiciones para el análisis y la construcción de textos. En su dimensión específica, cada una de las acepciones equivale al universo, temas y géneros que ha configurado la actividad narrativa de estos medios a lo largo de su historia (García Jiménez, 1993).
En el momento de plantear los rudimentos de un análisis de la narrativa audiovisual, conviene recurrir a las formas de representación definidas por Percy Lubbock como telling y showing, formas que en principio se distinguen por el grado de implicación o de presencia del narrador. El showing (que podríamos traducir como “mostrar”) es la pura representación dramática que comporta una presencia muy limitada, mientras que el telling (que se debería traducir por “narrar”) implica una presencia activa del narrador, que manipula la historia mediante los diversos procesos de la narración en general. Esta doble naturaleza no se puede eludir en el estudio de los medios audiovisuales como instrumentos narrativos.