7. Anónimo. La Esfinge de Naxos,
Santuario de la Tierra, Delfos, c. 560 a.C.
Mármol, al: 232 cm. Museo Arqueológico
de Delfos, Delfos. Antigüedad griega.
Esta criatura elegante es una mezcla de león, águila y mujer. La gracia y belleza de la esfinge pone de manifiesto su fuerza: esta criatura feroz tenía el deber de proteger todo lo que alcanzaba a ver desde su posición en lo alto de la columna. La columna y la esfinge se levantaron como una ofrenda votiva de las personas de Naxos en el santuario de Delfos. Tales ofrendas votivas, que podían incluir también figurillas y estatuas, reflejan la naturaleza “quid pro quo” de la relación de los griegos con sus dioses. Les pedían a los dioses algo y prometían obsequio votivo si obtenían su deseo. El santuario en Delfos era una ubicación popular para este tipo de oración: las personas de toda Grecia iban allí para consultar el oráculo del Templo de Apolo antes de emprender algún acto importante. Si recibían el favor de Apolo, dejaban una ofrenda votiva.