Camino S (sugerente)

Éstas son unas de las ideas claves que encontrarás en este camino

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Entrando en el laberinto. Un infinito de posibilidades donde adentrarte

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Este camino «S» presenta una textura bien curiosa que esperamos descubrir desde todas sus perspectivas, olores y colores cuando hayamos avanzado por él más profundamente.

El cielo nocturno siempre nos fascina por su enigmática majestuosidad. Allá se encuentran las constelaciones, las de Andrómeda, Sagitario o Casiopea… Todas titilando e inspirando miles de historias que guardan en su seno. Historias de seres mitológicos que habitaron junto a los humanos, que representaron y simbolizaron sus miedos, sus debilidades y también su fuerza y sabiduría… El cielo nocturno siempre se presta y nos invita a soñar, a viajar por el espacio y el tiempo para no olvidar nunca que hay todo un infinito por descubrir y que nosotr@s también pertenecemos a él.

El cielo refresca nuestro ánimo, nos silencia y nos reconforta, nos cuenta relatos para despertar nuestro corazón y nuestra imaginación, para volar por otros rincones de nuestro ser quizá menos transitado, y poder hallar en ellos tesoros y estrellas aún no descubiertas. La estrella polar brilla para orientarnos desde las alturas y ayudarnos en nuestro camino por ese globo azul que flota en el espacio, por ese nuestro hogar llamado tierra.

Este cielo y esos seres atemporales te invitan a participar en un viaje por la vida y quizá rozar con ello algunos de sus múltiples secretos. Quizá la noche nos descubra en sus sueños aspiraciones posibles o retos que salgan del olvido para ser mecidos por la esperanza y acunados por la ilusión de ampliar el número de estrellas en el firmamento.

En tu aventura te adentrarás por caminos de un laberinto, pero no temas, recibirás toda la ayuda necesaria para experimentar, para contemplar a través de él aspectos diferentes de tu vida, en esa encrucijada de emociones, reacciones y confusiones cotidianas… Te darán la mano la ciencia y las humanidades, la razón y la intuición, en una danza «realista» y sin obviar el abismo del horizonte inescrutable.

En tu viaje encontrarás a veces a esos seres mitológicos, que te harán mirar en diferentes direcciones de tu conciencia y cuanto ella encierra, en otras ocasiones serán tus propias células las que salgan a tu encuentro y te hablen… ¿Te animas a entrar en ese laberinto llamado vida?

Pues adelante… Te esperan. Continúa por este camino «S», fíjate, delante de ti se abre una puerta, la del laberinto. ¿Estás preparad@?

Prometeo robó el fuego de los dioses para dárselo a los humanos, cuentan que quiso ayudarlos y proporcionarles la chispa del conocimiento, esa que ardería dentro y ya no les abandonaría nunca, les movería a buscar respuestas y a ahondar en los secretos… Prometeo te entrega ese fuego que hará que persistas en tu camino, guarda esa llama en tu corazón, te recordará que siempre hay una salida si buscas lo suficiente dentro y fuera de ti.

Él te da la bienvenida.

Puedes entrar al laberinto…

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Preparación para el aprendizaje. Agua para arcilla

¿Dónde nacen las ganas por aprender?

¿Cómo se seduce el aprendizaje?

Cuando comienzas a traspasar la puerta del laberinto, te llega el susurro de recuerdos, venidos de algún lugar de tu mente… Un viejo proverbio africano que te explicaron ahora hace tiempo y que un olor que te resulta familiar a tu olfato te ha hecho relacionarlo. Es el olor a azahar. El olor de las tardes en que os sentábais a escuchar los cuentos que explicaban los mayores con la brisa de aire cálido rozando las mejillas.

El viejo proverbio africano dice que la arcilla sólo se puede moldear cuando está húmeda. Arcilla y agua, ¿para qué? Y si tomamos la arcilla como metáfora de nuestro aprendizaje ¿Qué representaría el agua? ¿Qué permite amasar la arcilla para poder diseñar figuras?

El agua sería el deseo por aprender. ¿Qué implica desear aprender? ¿El deseo viene de dentro o de fuera? ¿Qué hay en mí que me mueva hacia el aprendizaje?

Vamos a poner orden a toda esta serie de preguntas y vamos a ir resolviendo estos interrogantes abriendo otros nuevos.

Tomemos el ejemplo de la arcilla, ¿Cuántos tipos de arcilla conocemos? En educación cada persona es un tipo de arcilla, única e irrepetible. Igual que hay arcillas más porosas, arcillas más esponjosas que todo lo retienen, hay personas que tienen una gran curiosidad, unas ganas terribles por saber, una sagacidad por encontrar respuestas y lo que es más interesante crear nuevos interrogantes para seguir aprendiendo.

Pero también hay personas que más que arcilla parecen rocas, que el agua les resbala, que casi son impenetrables.

De ahí la gran labor del «agua» para poder ofrecer a estas personas la posibilidad de aprender.

Dicho en palabras de Ferrés: «Si ser un buen educador comporta ser un buen comunicador, y si ser un buen comunicador implica capacidad de sintonía, el buen educador deberá tener capacidad de seducción, en el sentido de tener empatía con los deseos del interlocutor»… «Sólo se puede educar si se es capaz de seducir. Sólo se puede sacar algo del interior si se es capaz de penetrar en él» (Ferrés: 2008,48-49).

Aquí tenemos la primera premisa, seducir al otro, poder sintonizar con él o con ella, y a partir de aquí poder favorecer que acontezca el deseo.

Sería como poner nuestras manos junto a las tuyas para poder ir moldeando alguna cosa conjuntamente.

La educación pues la entenderíamos como la entienden otros grandes expertos, como creación (Assmann 2002: 61) «Educar significa volver a crear nuevas condiciones iniciales para la autoorganización de las experiencias de aprendizaje. Aprender es siempre descubrimiento de lo nuevo; si no, no es aprender. Educar es ir creando continuamente nuevas condiciones iniciales que transforman el espectro de posibilidades de afrontar la realidad.»

¿Cómo saber los deseos de aprendizaje míos y de los demás? ¿Cómo saber que agua es la mejor para poder transformar la arcilla?

La fuente de nuestro deseo por aprender radica en nuestras emociones, eso, los publicistas hace años que lo han descubierto, el cerebro emocional tiene la clave para fomentar estas ganas por saber.

¿Qué tipo de arcilla eres? ¿Qué agua necesitas?

El laberinto te invita a preparar esa arcilla que eres para dejarte impregnar por esa agua de cuanto te rodea. Sigue avanzando…

Orientar nuestros objetivos. Buscando la Estrella Polar

Comienza la aventura.

¿Hacia donde quieres ir?

Tu aventura está comenzando, sólo necesitas llevar contigo ganas de conocerte mejor, saber qué arcilla eres, y saber qué agua necesitas, por ello te damos la enhorabuena.

El deseo de aprender y descubrir nuevos mundos es el primer paso necesario en el viaje, provoca motivación y genera emociones necesarias para recorrer el camino.

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Adelante, con tu mochila ya puedes continuar.

El primer paso será orientar la dirección en la que queremos ir, marcar la ruta, sin ella podrías sentir desorientación y desánimo.

Imagina que dijeses querer recorrer un sendero que te llevara a un lugar al que te hace mucha ilusión llegar: a tu Objetivo.

Mirarías las indicaciones, quizá tuvieses un mapa para orientarte o una brújula, de modo que puedas disfrutar del camino y llegar al lugar deseado. ¿Qué pensarías si te dedicaras a escoger senderos que no van hacia allí y que te alejan de tu objetivo? Y no porque disfrutes especialmente en ellos, sino para colmo todo lo contrario, estar en esas direcciones te produce malestar, confusión y no te ayuda a vivir mejor ese día. Senderos que dan vueltas y vueltas sobre el mismo terreno, que te agotan y que te crean desánimo…

¿Qué pensarías?

Ésta es la primera pregunta que te pedimos contestar antes de seguir. Te invitamos a que este viaje por el laberinto de tu cerebro lo vivas y experimentes de primera mano, para ello tu participación es la llave que abre el mundo de la experiencia y la comprensión, el auténtico aprendizaje… Te invitamos a la reflexión… ¿Qué pensarías si cogieses caminos contrarios a tu objetivo?

Quizá hayas deducido que te faltaban datos, que te habías perdido, que perdías el tiempo, que no eras muy consecuente con lo que decías querer o que el despiste era grande… Esperamos de todas formas que no te hubieses insultado, porque eso siempre empeora aún más las cosas.

Quizá no fueras consciente de algo elemental y es que has de dirigir tus pasos hacia donde quieres ir. Esto que parece muy simple y evidente en lo que se refiere a caminar en una dirección, puede que perdamos el norte cuando se refiere a utilizar una capacidad básica cerebral que es, precisamente, la que hará que nuestros pasos vayan hacia uno u otro camino.

Pero ¿a qué capacidad nos referimos? Te pedimos unos instantes en los que intentes reflexionar sobre qué capacidad cerebral será esa que nos hace ir en la dirección deseada o justo hacia la contraria.

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Permítete al menos unos instantes, no busques enseguida las respuestas, dale la oportunidad a tu cerebro de reflexionar, el aprendizaje será mucho más óptimo y eficaz que entrar directamente en respuestas dadas.

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Pronto entraremos de lleno en esa capacidad y comprobaremos cómo cualquier aspecto de nuestra vida y su aprendizaje está orquestado por ella.

Pero antes… no podemos olvidar a quien ha venido desde ese gran universo que es tu cerebro.

Te presentamos a Galax, una de tus neuronas, ¿sabías que tu cerebro contiene alrededor de cien mil millones de neuronas? Las hay de diferentes tipos y funciones.

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No todas utilizan el mismo lenguaje. Las hay que hablan tu idioma natal, otras utilizan el lenguaje de signos, otras imágenes y símbolos, otras señales de humo, metáforas o notas musicales… Muchos lenguajes que necesitas contemplar para dialogar con ellas, de lo contrario no os entenderéis.

Todas ellas te ofrecen un mundo de posibilidades para que, si aprendes a utilizarlas, a activarlas y entrenarlas adecuadamente, seas mucho más feliz, te sientas con mayor seguridad, confianza, vitalidad y capacidad de aprender cuanto la vida te ofrece a tu alrededor.

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«Hola, por fin podemos hablar cara a cara...

Soy Galax y quiero ayudarte a comprender tus reacciones, tus emociones y el cómo podemos disfrutar en equipo. A veces me das un trabajo innecesario, no me escuchas, me agotas, y otras te olvidas de mí, no me das la oportunidad de ofrecerte una forma mejor de aprender y de vivir. ¿Quieres que caminemos de la mano, nos conozcamos y nos ayudemos? Pues aquí estoy, dispuesta a acompañarte por las maravillas del universo cerebral, con galaxias, cometas, agujeros negros, soles y lunas donde posarnos para descubrirnos.»

Parece que nos falta alguien más.

La curiosidad y las ansias de aprender son esenciales en nuestra vida, están relacionadas con las ganas de vivir. Esa curiosidad y ansia de conocimiento se nos presenta con fuerza arrolladora desde la infancia.

Hará que queramos aventurarnos y salgamos de la rutina a lo largo de nuestra vida. Nos llevará a investigar, a buscar respuestas. Que nunca te falte ese deseo de seguir descubriendo la vida y a ti mism@.

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En 1955 se le realizó la autopsia a Albert Einstein, y el patólogo Thomas Harve, guardó el cerebro buscando las diferencias que le daban su genialidad. Durante cuarenta años trozos diferentes de su cerebro viajaron por diferentes laboratorios de investigación, sin encontrarse diferencias. En la universidad de California detectaron que la diferencia objetivable no estaba en las neuronas, sino en la glia, percibiéndose un aumento muy importante de la misma en zonas cerebrales (córtex de asociación) responsables de procesos cognitivos de alto nivel. Actualmente la investigación está ahondando en sus misterios. Así que nunca las olvidemos, también estarán ayudándote en tu camino.

Pues antes de continuar, y hechas las presentaciones, unos segundos de reflexión al comienzo de tu laberinto.

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Espacios para practicar y entrenar tu cerebro…

¿Qué capacidad cerebral crees que dirige «tus pasos» en la vida?

Quizá sepas qué coche te gustaría tener o en qué casa o ciudad vivir… Y ¿sabrías decirte qué tipo de vida quieres para ti? ¿Una vida alegre, con salud, con buenas relaciones, con autorrealización personal…?

Es importante saber qué vida quieres porque tus pasos, día a día, ten drían que ir en esa dirección. Y además es imprescindible que descubras que capacidades te ayudarán a conseguirlo.

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Para guardar o quitar de tu mochila:

Reflexionar sobre la vida que te gustaría proporcionarte será una gran ayuda, una guía de ruta por el universo de tu vida, un mapa para tu cerebro, donde ir descubriendo la manera de llevarla a cabo.

La estrella Polar ha orientado durante siglos a los navegantes y viajeros de todo el mundo, en las noches del desierto, del mar o las montañas… siempre y en cualquier época del año está indicando el norte, de modo que puedes orientarte y saber hacia donde quieres ir, ya sea al sur, norte, este u oeste en cada momento.

«La vida a la que aspiras» será «tu Estrella Polar», tu guía de ruta… Después aprenderás a «caminar», paso a paso, en esa dirección.

Proceso interactivo del acto de aprender. Hagamos un trato

Un contrato pedagógico, ¿para qué?

Yo y mis ganas de aprender

Soy Diego de nuevo, me acaban de presentar, aunque tú ya me conoces, vamos juntos desde que naciste, aún más, desde que estábamos engendrados y creciendo dentro de una mujer. Quizás no me reconoces, pero soy tus ganas por aprender, tus ganas por descubrir, de probar. Para ponerme un rostro me han pintado con un aspecto infantil, porque l@s niñ@s son los que muestran más públicamente estas ganas por saber.

Con los años, todo lo que suena a infantil en el mundo de los adultos es catalogado de poco serio, y lo poco serio es catalogado de poco valor, y desechado.

¡Cuanto se pierden los adultos haciendo silogismos tan simples! Y se autoengañan liquidando, limitando y ocultando a su niño interior. Sólo si lo tuvieran mínimanente presente serían más inteligentes. Eso lo descubriremos más adelante.

Te propongo un trato, los educadores lo llaman contrato pedagógico. Normalmente este contrato lo firman los educadores y las personas que quieren aprender. En el contrato se intenta explicitar a que se compromete cada persona para hacer posible el proceso óptimo de enseñanza-aprendizaje.

¿Hacemos un trato?

Nosotras nos comprometemos a mostrarte un laberinto lleno de posibilidades, repleto de itinerarios y tú te comprometes a recorrer este laberinto. Sin desanimarte en el intento, sabiendo que el proceso para encontrar el camino es probar, y si nos equivocamos lo volvemos a intentar. La segunda vez que entras en el mismo laberinto ya no te parece tan complicado. Incluso llega el día que descubres su ley interna: la de la izquierda, la de la derecha, o la que pensó el diseñador del laberinto.

¿Te animas a firmar?

¿Hacemos el trato?

Escríbelo.

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Firma de Diego y Galax …………………………………………

Mi firma ……………………………………………………

A ……………………………… del 2009 …………………

Tu firma quedará grabada en el laberinto de tu cerebro, tu decisión te abrirá caminos…

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Espacios para practicar y entrenar tu cerebro:

¿Que aspectos de tu vida reconoces en tu «niñ@» interior?

Busca una fotografía de cuando tenías 5, 6 o 7 años, mírala con profundidad, ¿cómo estabas, qué sentías, qué recuerdas, como vivías esos momentos?

¿Por qué nos gusta tan poco hacer contratos? ¿Nos da miedo comprometernos con nuestro proceso de aprendizaje, responsabilizarnos de lo que aprendemos o dejamos de aprender?

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Para guardar o quitar de tu mochila:

¿Qué hacías de pequeñ@ que has dejado de hacer y te gustaría recuperar?

Pensar: capacidad cerebral para el aprendizaje. Lenguaje químico celular

¿Qué es Pensar?

¿Te lo has preguntado alguna vez?

Pensar, según los diccionarios, es «una actividad y creación de la mente. Todos los productos que ella puede generar, incluyendo las actividades racionales o las abstracciones de la imaginación, ensoñaciones o esa voz interior que nos acompaña. Andamiaje mental sobre el que elaboramos nuestra experiencia o nuestra realidad».

Realmente es una maravillosa capacidad cerebral, una intensa actividad de millones de neuronas por la que interpretamos cuanto nos rodea, nos relacionamos, aprendemos, interactuamos. Pensamos en lo que nos gusta o no, en opiniones respecto a miles de temas. Nuestra cabeza elabora más de 60.000 pensamientos diarios, pensamientos que van y vienen acerca de cuanto nos ocurre y sobre lo que sentimos ante las situaciones… Tu cerebro tiene esa capacidad y te permite interactuar con tu entorno y tomar consciencia del mismo y también de ti.

¿Podrías darte cuenta durante 5 minutos de cuántos pensamientos y de qué tipo te pasan por la cabeza? Es un buen ejercicio para hacer de vez en cuando y comprobar la velocidad con la que podemos llegar a cambiar de temas, sensaciones y emociones.

Para ahondar en esta capacidad y su repercusión en todo cuanto somos y vivimos, podríamos empezar haciendo un pequeño ejercicio, de modo que pueda existir una comprensión práctica de cuanto tratemos.

En este primer tramo, el laberinto te invita a experimentar y así poder avanzar…

Galax te propone dejarte llevar por diferentes senderos de tu interior, para que experimentes lo que hace ella y millones de neuronas más cuando tú piensas… Adelante pues.

Podrías comenzar pensando en una comida o una bebida que te agrade mucho, cual es su forma y color, su olor, sabor, su textura en la boca, degustándola… saboreándola… ¿podrías cerrar unos segundos tus ojos y centrarte en ello?

Cuando pensamos en comida o bebida la boca comienza a segregar saliva, hacemos gestos con la cara y resto del cuerpo, según nos resulte más o menos placentero. Si continuamos… Nuestro estómago producirá jugos gástricos y habrá contracciones que nos provocarán más hambre o sed, es decir, tendremos ganas de comer o beber aquello en lo que pensábamos, incluso si hace tiempo que no lo comíamos tenderemos a buscarlo. Si al pensar en ello tuvieses el estómago lleno por acabar de comer o beber, te podría resultar desagradable pensarlo porque sentirías lo mismo que si acabado de comer te ponen más comida delante para degustar.

Ahora tus neuronas te piden que pienses en otra cosa muy diferente: por ejemplo en alguien con romanticismo y sensualidad, percibiendo la calidez de esa persona, su cercanía, su mirada… sus besos y caricias… ¿Quieres hacerlo? ¿Qué crees que ocurriría en tu cuerpo y en tus emociones?

Como esta vez el pensamiento es diferente al anterior, las consecuencias también lo serán. Tu corazón comenzaría progresivamente a latir más deprisa, tu tensión arterial se modificaría, sentirías más calor, cosquilleos, placer, emociones…

¿Por qué se dan estos cambios en nuestro cuerpo, en nuestra fisiología, si no tenemos delante ninguna bebida o comida, si no es «real» la situación?

Como primer paso diremos que tu cerebro, al pensar, activa una serie de mecanismos inmediatos en todo tu organismo. Pensar provoca multitud de reacciones internas. Se activan tus recuerdos grabados a lo largo de tu experiencia, se reviven, se recrean o se inventan nuevas situaciones posibles.

Nuestro cerebro tiene la capacidad de pensar, y con ella, de provocar una cadena de acontecimientos que va mucho más allá de nuestra consciencia.

Cuando reflexionas y elaboras pensamientos está especialmente activa una zona de tu cerebro, la parte prefrontal, justo la zona detrás de tu frente. Digamos que esa parte, formada por millones y millones de neuronas, dirige la orquesta de tus pensamientos y con ello lo que va a ocurrir dentro de ti, creando una cadena de sucesos a gran velocidad… ¿A la velocidad del pensamiento? Solemos decir esto cuando nos referimos a algo muy rápido, pero ¿a qué velocidad nos referimos?… A milisegundos. Quiere esto decir que en menos de un segundo se ha provocado una respuesta que vamos a desmenuzar para comprenderla.

Cada vez que piensas en algo, sea lo que sea, el cerebro produce inmediatamente, en milisegundos, muchas sustancias químicas y, según qué pensamiento tienes, serán sustancias diferentes… Es decir que hay una química específica para diferentes pensamientos.

Se produce entonces como una cascada de acontecimientos, que se suceden rápidamente, uno activando a otro y así sucesivamente.

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La secuencia general sería:

Pienso en algo y produzco sustancias químicas en mi cerebro, relacionadas con dicho pensamiento. Unas quedan activando o alterando el propio cerebro, otras salen dirigiéndose a los órganos y sistemas de todo el cuerpo.

Se produce un diálogo químico general que baña nuestras células y las impregnan de dicho pensamiento. Nuestras células reciben el pensamiento y les provoca cambios internos.

Los pensamientos nos provocan reacciones generales, más o menos intensas según del pensamiento de que se trate. La secuencia sería:

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La Musculatura ¿en qué se nota?:

En que genera «Gestos y Posturas» corporales, ya sea relajando los músculos o tensándolos, haciéndonos sonreír o provocando seriedad y tensión en mandíbulas, garganta, cuello y hombros. Colocando derecha nuestra columna vertebral y mejorando el reparto del peso de nuestro cuerpo, o curvándola y desequilibrando el eje… Todo pensamiento ejerce acción directa muscular.

La Respiración y a nivel Cardiovascular:

Ampliando, disminuyendo o alterando la capacidad respiratoria y cardiovascular. Lo que a su vez provocará cambios en el nivel de oxigenación cerebral y general, que tendrá consecuencias inmediatas.

El Sistema Hormonal:

Las hormonas son sustancias químicas producidas por glándulas endocrinas, es decir, por un grupo de células que las fabrican y que cuando les llega información para ello, las envían al organismo hacia donde hagan falta. Son «mensajeras celulares», como cartas de correo, que dan la información necesaria para provocar cambios en multitud de funciones. Ya sea sobre el metabolismo, el crecimiento y desarrollo, sobre la reproducción, las características sexuales, el uso y almacenamiento de energía, los niveles en sangre de líquidos, sal, azúcar, etc. Actúan sobre la actividad de todos nuestros órganos. Esto significa que se provocará una cascada de producción de otras sustancias, ya sea «adrenalina» o «cortisol», que nos tensan ante el peligro, o cambios en la producción de hormona del crecimiento o vasopresina, cambios en la tensión arterial etc. Según el tipo de pensamiento.

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El Sistema Inmunológico:

Es decir, en nuestro sistema defensivo natural ante las agresiones externas. Según el tipo de pensamiento nuestras defensas podrán ser estimuladas, disminuidas o dañadas en su forma de acción. Ya sea con mayor fortaleza y salud o con mayor tendencia a padecer enfermedades, ya sean infecciones o activando determinados genes que provocarán la aparición de células alteradas. También posibles alergias u otras enfermedades auto inmunes.

Cada vez que piensas ocurre una multitud de reacciones dentro de ti, que provocan cambios en todo tu cuerpo y además, estos cambios a su vez, «retroalimentarán» esa forma de pensar. O sea que los cambios producidos en todo tu cuerpo: la expresión, gestos, respiración etc., influirán directamente sobre el cerebro, creando un círculo vicioso. Pienso-provoco cambios-estos cambios alimentan el mismo pensamiento.

¿Lo sabías? ¿Eras consciente de las miles de funciones que se ven afectadas cada vez que utilizas esa maravillosa capacidad de tu cerebro llamada Pensar?

Pongamos algunos ejemplos:

Uno era el pensar en comida o bebida, que generaba cambios manifiestos, como sería la sonrisa, si te agradaba la comida y bebida, o sensaciones de asco si no te gustaran, (gestos y posturas, relajación muscular si disfrutas con ello, cambios en la respiración). Producción de saliva, aumento de jugos y movimientos gástricos si se continúa con dicho pensamiento, (sistema hormonal). Todo ello te provoca sensaciones más o menos agradables (sensaciones y emociones) y tendencia a comer o beber: comportamiento… es decir «nuestros pasos» tienden hacia ello.

Otro ejemplo era pensar de forma romántica y sensual: se producen cambios gestuales y posturales (musculatura), aumento del ritmo cardiaco y respiratorio, cambios en la tensión arterial (sistema cardiovascular y respiratorio). Un torrente de hormonas preparará todo tu cuerpo para sentir y disfrutar, creando también cambios progresivos en órganos sexuales (sistema hormonal), todo ello te provocará sensaciones y emociones… Y te entrarán ganas de buscar compañía y hacerlo de verdad: comportamiento… Nuestra tendencia de acción, «nuestros pasos» se dirigirán en esa dirección.

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Sensaciones corporales y Emociones…

Que te harán sentir mejor o peor según lo que hayas generado. Influirá pues sobre tu estado de ánimo y sobre como verás las situaciones que se te presenten. No somos igual de inteligentes cuando sentimos tranquilidad o desanimo. Ya entraremos más a fondo en ello, de momento es importante saber que tus pensamientos generarán emociones diversas, afectando tu estado de felicidad o infelicidad cotidiana y éstas a su vez afectarán…

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Tu Comportamiento

Nuestro comportamiento estará regulado por cómo pensamos y cómo nos sentimos, de modo que nuestras acciones o pasividad estarán relacionadas con nuestra forma de pensar.

Es decir que……………………

Nuestros Pasos irán en una u otra Dirección.

Pero pongamos algunos ejemplos más:

Si te invitásemos a pensar en miedo, ya sea miedo a perder algo o a recibir algún daño… ¿Qué crees que pasaría dentro de ti?… Pero no te vamos a decir ni que cierres los ojos ni que hagas nada más que haberlo leído, porque lo único que pretendemos es ser concientes de a la gran velocidad que se producen los acontecimientos referidos. La propia palabra «miedo» ya está llena de connotaciones en nuestro cerebro y provocará todo un mundo de reacciones, y muy intensas si nos dejamos llevar por él. Nuestro rostro cambiará rápidamente sus gestos, seriedad, contracciones y tensiones generales, encogimiento (musculatura), aceleración del ritmo cardiaco, cambios en la tensión arterial y a nivel respiratorio. La sangre se dirigirá en mayor medida hacia la musculatura, sobre todo en los miembros, por si hay que salir corriendo, y disminuye a su vez a nivel digestivo y de otros órganos (sistemas cardiovascular y respiratorio). Aumento de Adrenalina (hormonal), sensaciones y emociones desagradables, desasosiego, angustia… y tendencias de comportamiento, como correr, llorar, gritar, buscar ayuda, quedarte inmóvil, etc. Nuestros pasos (es decir, nuestro comportamiento) se dirigirán en la dirección que marquen nuestras reacciones.

Y ahora cambiemos. Piensa en un lugar, real o imaginario, muy agradable y especial, donde todo lo que hay en él te proporciona paz, sosiego, salud, vitalidad… Un lugar hermoso donde respiras aire puro y lleno de energía muy saludable. Estás en ese lugar, disfrutando de sus formas y colores, de sus fragancias, sonidos relajantes, sensaciones maravillosas, tu cuerpo se llena de salud y de vida, de alegría… ¿Podrías cerrar tus ojos unos segundos y regalarte, con ello, una liberación química en tu cuerpo que te proporcione bienestar y te coloque en mejores condiciones fisiológicas?… Te invitamos a viajar con tu pensamiento hacia ese lugar…

¿Qué ha ocurrido dentro de tu cuerpo? Es muy importante que entrenemos la capacidad de darnos cuenta de lo que nos ocurre cuando pensamos. A veces podemos estar tan ajen@s que no somos conscientes de la multitud de datos que el cuerpo nos está dando, nos avisa de lo que ocurre dentro. Sin ser concientes podemos enfermar debido a que nunca escuchamos los signos con los que nuestro cuerpo nos alertaba o nos mostraba lo que nos daba salud y lo que nos producía enfermedad.

En este ejemplo, si lo haces, podrás notar la cadena de acontecimientos: esta vez al pensar en un lugar agradable y de confianza se producen sustancias que provocarán gestos y posturas más tranquilas, relajación muscular, sonrisas, apertura corporal de mayor seguridad. Aumento de la capacidad respiratoria y de la oxigenación cerebral, al igual que en el resto de nuestras células corporales. Todo ello mejora el funcionamiento y rendimiento cognitivo, teniendo mayor habilidad resolutiva y mejor ánimo. También se regula progresivamente la tensión arterial de modo muy saludable y mejoras generales… Te sientes mejor, con paz, sosiego y con emociones agradables que te dirigen a responder ante las situaciones inmediatamente posteriores con mayor equilibrio y serenidad.

Todo ello se produce si dedicas unos segundos a pensar en ese lugar, aunque no estés en él realmente, pero las reacciones sí son «reales». Nuestro cerebro, con Galax y miles de neuronas, digamos que «obedece» y responde a lo que elaboramos dentro, ya sea ficticio o no, porque para nuestro cuerpo todo cuanto elaboramos tiene un coste totalmente real.

Seguro que recuerdas miles de momentos en los que tus pensamientos te dejaron durante un rato un «mal cuerpo», ¿a qué es debido eso?

A las sustancias químicas que produjo tu cerebro mientras lo hacías y que, una vez provocado, dura un tiempo porque hay una «resaca química» en tu cuerpo. Circulan por él miles de sustancias, en cadena, que necesitarán un tiempo y otro tipo de pensamientos si quieres sentirte mejor.

Hasta aquí quizá te parezca razonable, sobre todo porque es fácil sentir los efectos si nos observamos un poco a lo largo del día.

Veamos, por último dos situaciones más:

Si te dijéramos que pensases que no vales lo suficiente y que no puedes conseguir lo que quieres en tu vida, que te tienes que aguantar, que la vida es así. Que no tienes mucho valor ni capacidad… ¿Qué crees que ocurriría en tu cuerpo y qué sentirías?

Lo primero que hace una persona cuando piensa que no vale mucho o que tiene poca capacidad, al recibir la liberación química correspondiente a ese pensamiento, es hundir sus hombros, encorvando la columna vertebral. Al hacerlo «el eje» del cuerpo, que se encarga de colocarnos de modo que el peso esté equilibrado para permitir menor gasto de energía al movernos, se desequilibra, significa que te cansarás más al moverte, derrocharás energía inútilmente.

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El tono muscular se altera. Aparecen gestos de seriedad, se suele arrugar la frente y apretar las mandíbulas, se puede sentir un nudo en el estómago o garganta por las contracciones. La respiración se altera por la postura y los cambios musculares, lo que provoca menor oxigenación en la sangre y con ello en el cerebro… Se producen sustancias en aumento como adrenalina, y por otro lado disminuyen otras sustancias en el cerebro (como serotonina, dopamina y endorfinas, que ya veremos más adelante) que serían necesarias para conseguir los objetivos y «ser capaces».

El cerebro responde a este tipo de pensamientos y disminuye su activación, es decir que hay zonas y millones de neuronas que callan, que dejan de activarse porque si no eres capaz, ¿para qué trabajar y perder energía? Nuestro organismo intenta ahorrar energía y si damos la orden de que no somos capaces, el cerebro obedece y deja de intentar la superación, para la que necesitaría una actividad determinada.

Todo ello provoca sensaciones desagradables, emociones de desánimo y derrota, que nos llevarán a un comportamiento determinado: a la dirección qué tomarán nuestros pasos.

En este caso, con estos pensamientos, tenderías a la inmovilidad, a lamentaciones, deprimirte, etc., «total si no puedo para qué hacer nada». Imagina como influye todo esto en el aprendizaje. Estaremos deprimiendo nuestras capacidades.

Pero si cambio el pensamiento ¿qué ocurrirá?

Piensa ahora que eres una persona valiosa, llena de posibilidades y potencialidades por descubrir, que puedes aprender, buscar las ayudas necesarias y que irás a por aquello que te hace ilusión y quieres conseguir… Que la vida está llena de opciones, que puedes hacerlo, que encontrarás los medios, paso a paso, que te regalarás la esperanza y estimular tus capacidades para ello, que tu existencia lo merece y lo haces… ¿Te regalarías ahora una buena química con estos pensamientos?

Lo primero que hace tu cuerpo de forma espontánea es ponerse derecho, colocando el eje en su sitio para que al moverte gastes menos energía, te canses menos y permitas una buena respiración, lo que te proporciona oxigeno en sangre y mejor funcionamiento general.

Con gestos más sueltos y agradables, sonrisas, fuerza y posturas más activas.

Además el tono muscular será más saludable, haciendo a su vez que la circulación se active. Mejoras respiratorias y cardiovasculares, liberación de sustancias cerebrales muy sanas y que producirán que tu cerebro esté más activo y sea con ello más inteligente. Millones de neuronas se activarán para hacerlo posible.

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Si piensas que «puedes» hacer algo que quieres, se pone en marcha toda la maquinaria cerebral y orgánica para conseguirlo, todo tu cerebro obedece a la orden dada: al pensamiento.

Toda esa química y cambios te producen sensaciones y emociones muy buenas, te dan esperanza, alegría, fuerza, confianza. Ellas te llevarán a tener ganas de empezar a accionar con algún pequeño paso, ya sabrás después el siguiente. Te impulsan a un comportamiento determinado.

Quizá creías que «pensar» era algo inofensivo que ocurría sin importancia, nada más lejos de la realidad. La capacidad de pensar posee un gran poder en todo cuanto ocurre dentro de ti y en como sientes y te comportas, en la facilidad o dificultad en el aprendizaje, en tu superación o desánimo, en la calidad de nuestras relaciones humanas, en nuestra salud, en la realidad que percibimos y en cómo la vivimos. En definitiva qué dirección estamos tomando

Tu laberinto te lleva a observarte, sentirte y adentrarte en el mundo de tus pensamientos y sus efectos. Te será necesario para poder ir avanzando y mejorar tu capacidad de aprender.

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Espacios para practicar y entrenar tu cerebro…

Cada pensamiento, a lo largo del día, está produciendo toda la secuencia de acontecimientos que hemos visto. Si elaboramos más de 60.000 pensamientos diarios…

¿De qué tipo son los tuyos? ¿Qué liberación química ocurre dentro de ti y a qué tipo de comportamiento te llevan?

Delante de estas situaciones adversas ¿cómo podrías dar una solución creativa y/o con sentido del humor?

—No tengo agua en el grifo…

—No tengo paraguas y llueve…

—Se ha salido la leche del cazo…

—Hoy me siento pequeño…

Te invitamos a que comiences a darte cuenta de lo que piensas, con las posturas y gestos que pones al hacerlo, de las emociones y reacciones que te producen. Si lo haces estarás entrenando tu cerebro y tomando conciencia de ti.

Podemos creer que son los virus y bacterias los que atacan a nuestro cuerpo, pero quizá no comprendamos que a lo que más se enfrenta nuestro cuerpo a diario es a la calidad de nuestros pensamientos. Ellos son los que continuamente producen cambios químicos internos y alteran o mejoran nuestras funciones. Hay un continuo diálogo entre nuestras células, ellas escuchan y responden a cada pensamiento elaborado. ¿Cómo lo escuchan? Teniendo receptores, que son como puertas o cerraduras para dichas sustancias producidas, que al llegar se abren, se unen a los receptores, transmitiéndoles los mensajes y así la célula responde adaptándose al mismo.

Comprender esto es un paso esencial para continuar y conocer lo que ocurrirá cuando un pensamiento lo repites muchas veces… ¿Qué ocurrirá entonces en tu cerebro y en tu vida?

Irás encontrando respuestas conforme vayas avanzando por el laberinto.

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Para guardar o quitar de tu mochila:

Saber que «Pensar» es una gran capacidad, que dirigirá tus pasos hacia lo que quieres, ya es muy importante. La Estrella Polar brilla en el universo de tu existencia pidiéndote que camines –«pienses»– en esa dirección.

Quizá convenga ir sacando de tu mochila algunas ideas, como esa que dice que pensar no produce nada en ti y en tu comportamiento.

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Tómate el tiempo que necesites en tu recorrido, cuando cierres este libro seguirás en tu viaje por el laberinto, ya que él va contigo. Está dentro de ti y lo irás recorriendo en tu día a día, en cada instante, y no sólo cuando estés leyendo esto. Galax y Diego te hablarán, te susurrarán en muchos momentos, incluso en tus sueños. Te ayudarán en tu aventura por el laberinto de tu mundo personal.

Construcción de circuitos cerebrales. Una obra de arquitectura

¿Qué es aprender?

¿Cómo aprendemos?

«—¿Podrías decirme, por favor, qué camino he de seguir desde aquí?

—Eso depende en buena medida del lugar adonde quieras ir –dijo el gato.

—No me importa mucho adónde… –dijo Alicia.

—Entonces no importa por dónde vayas –dijo el gato.»

Lewis Carroll (Alicia en el País de las maravillas)

Has avanzado en el sendero del laberinto, y ahora tienes que elegir hacia donde ir. El cerebro tiene la capacidad de llevarte por donde tú marques, y Tú diriges tu cerebro.

Recuerda que el área «prefrontal» (justo detrás de la frente) piensa, reflexiona y se comunica con el resto del cerebro, existiendo a su vez un diálogo constante con todas las células de tu cuerpo. Le llega información de todo cuanto te rodea, de tu exterior y de tu mundo interno corporal.

Digamos, de forma metafórica, que tenemos dentro al genio de la «Lámpara de Aladino», cuando la frotamos (utilizando nuestra capacidad de pensar, «zona prefrontal») sale el genio y hace cuanto le pidamos (según lo que pensemos), y así nos sentiremos y actuaremos.

¡Ojo con lo que pedimos! Porque eso será lo que consigamos. Galax te pide que utilices siempre tu capacidad para ayudarte.

Si sembramos patatas recogeremos patatas, y sería absurdo quejarnos de ello. Puede resultar lógico y simple de entender, ahora hemos de saberlo aplicar en nuestro aprendizaje.

Un pensamiento produce todo cuanto vimos anteriormente y sus efectos duran un tiempo, es como si encendiésemos una bengala, una vez encendida va sola consumiéndose y durante un rato estamos viendo sus ráfagas luminosas. ¿Puedes imaginar la bengala encendida?

Comencemos por saber qué ocurriría si una persona tuviese una serie de pensamientos a lo largo de un día cualquiera. Veamos un ejemplo:

Está dormida y suena el despertador, nada más despertarse piensa:

—Oh, que horror, otro día más.

Acaba de «encender una bengala» en su cerebro, acaba de dar una «orden cerebral», su pensamiento producirá en milisegundos toda la cadena de acontecimientos: liberación de sustancias químicas, efectos musculares, cardiovasculares y respiratorios, hormonales, inmunológicos, emocionales y de comportamiento.

Con todo esto le costará más levantarse

Además, durante un rato, sentirá sus efectos, hasta que se acabe «la bengala encendida», es decir, hasta que la química producida se vaya diluyendo.

Esta persona se tiene que levantar, así que lo hace protestando:

—Que fastidio, no quiero levantarme.

Acaba de procesar otro pensamiento de nuevo, de encender otra bengala, aún tiene los efectos del primer pensamiento cuando ya ha vuelto a provocar otra cadena de acontecimientos parecida en efectos, esto hace que aumente la cantidad de química en esa dirección. Se sentirá peor y le costará aún más continuar.

Se levanta y va al baño, al verse en el espejo se dice:

—Que mala cara, estoy horrible, cada día peor.

Una vez más, provoca pensamientos y una química que le llevará a sentirse más triste, con desánimo y cansancio.

Después se mete en la ducha. Ha aprendido e incorporado en sus hábitos que la higiene es importante, lo tiene integrado en su comportamiento diario. Veamos la incongruencia que supone lavarse muy bien por fuera y llenarse de «veneno» por dentro. Se mete en la ducha y se lava por fuera, a la vez que piensa:

—No tengo memoria y además no me salen bien las cosas, soy un desastre…

Sigue produciendo pensamientos que le producen más y más química interna de desasosiego, alteraciones generales, emociones desalentadoras y tendencias de comportamiento muy en contra de lo que seguramente dice que quiere en la vida, (aprender con facilidad, ser feliz, disfrutar del presente, tener salud, etc.) Se van acumulado los efectos perjudiciales de los pensamientos elaborados.

Una vez fuera de la ducha, se mira al espejo al secarse:

—Me sobran kilos; me sobra de aquí, me falta del otro lado, cada día peor…

Y sigue, seguramente sin darse cuenta de lo que está haciendo en su cerebro y en su cuerpo, creando malestar interno y un campo de cultivo hacia la enfermedad y el desaliento vital.

Una vez que sale a la calle protesta una y otra vez. Por el calor o la lluvia, por el tráfico o los vecinos, por los perros o el viento. Continúa creando pensamientos que generan vivencias internas, emociones y una tendencia de comportamiento nada saludable.

De esta manera es fácil que se enfade por cualquier tontería a lo largo del día y que aumente aún más la situación interna desfavorable, con malentendidos frecuentes y enfados con otras personas. Tenderá de esta manera a mirar poco a su alrededor, lo que provocará que ni siquiera perciba oportunidades con las que se cruce. Su aprendizaje estará dificultado.

¿Qué tipo de día crees que está comenzando a vivir esta persona? ¿Por qué?

Siempre será mejor si contestas antes de seguir adelante, porque tu cerebro se entrena con ello. Recuerda que es tu propio camino en el laberinto.

Con respecto a la pregunta: simplemente está utilizando su cerebro de una manera determinada y todo su cuerpo obedece a esas «órdenes cerebrales», a esos pensamientos. Está viviendo por dentro y por fuera lo que está creando, lo que siembra. Es así de simple y así de grave.

Si este comportamiento lo tuviese un solo día, sería simplemente un «mal día», le dejaría un mal recuerdo y poco a poco iría desapareciendo, pero…

¿Qué crees que ocurrirá si esa persona repite, día tras día, esos mismos pensamientos? ¿Si una y otra vez siente y reacciona según ellos?

Lo que ocurrirá será una «maravillosa obra de ingeniería cerebral» llamada: Aprendizaje.

¿Qué ocurre cuando comenzamos a aprender algo, ya sea conducir un coche, una bici, aprender un idioma, etc.? Que al principio todo es confuso, nos liamos, nos parece difícil y complicado. Es una información nueva y no sabemos manejarla, pero ¿qué ocurre una vez que ya lo hemos terminado de aprender y sabemos hacerlo?

Decimos que ya es «automático», un «hábito», algo que hacemos sin necesidad de pensar. Cuando aparece un semáforo en rojo el pie se va solo al freno, lo he automatizado, ya no me cuesta trabajo ni tengo que estar pendiente de qué pié he de utilizar para frenar o acelerar, ya sé hacerlo.

¿Sabes los millones de conexiones entre neuronas que intervienen en ello? ¿Te gustaría entrar dentro de tu cerebro para contemplar su construcción? Pues adelante. Estás en el maravilloso universo de tu cerebro. Hay millones y millones de neuronas por todas partes, esperando tus órdenes para «aprender lo que quieras»

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Las neuronas tienen muchas ramificaciones y en ellas, cientos o miles de conexiones o uniones con otras neuronas para pasarse información. Se comunican constantemente y esas uniones se activan o no cuando hace falta, es decir, cuando las utilizas.

Si das una información nueva, ya sea un pensamiento referente a ti, a tu vida, a un nuevo idioma o a cualquier habilidad a desarrollar, al principio sólo recibes la descarga química que provoque cada pensamiento, con los acontecimientos que ya conocemos. Pero si lo repites el tiempo suficiente, comenzará esa maravillosa obra de ingeniería.

Al repetir una y otra vez, llega un momento que «cruzas la línea necesaria de repetición», y eso significaría simbólicamente que le has dado al interruptor de Aprendizaje. Igual que cuando enciendes una luz, en tu cerebro existe «un interruptor» de aprendizaje que se activa con una repetición adecuada. Ya veremos más adelante cómo las emociones hacen que dicho interruptor sea más rápido y eficaz en el proceso.

¿Qué significa que el interruptor se active?

Que un grupo de neuronas más o menos numeroso, según del aprendizaje del que se trate, comienzan a guardar dentro la información que le estás dando, ya sea de que no te gustas, o crees que no eres capaz, palabras de un idioma nuevo, o movimientos para manejar un coche o bicicleta.

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Durante un tiempo «de aprendizaje», tus neuronas irán guardando la información, esto significará que se irán formando «nuevas conexiones» entre ellas, nuevos «contactos sinápticos», es decir, uniones que antes no existían entre neuronas para que, poco a poco, terminen de introducir todos los datos relacionados con la nueva información. Una vez terminado el proceso, habrás modificado tu arquitectura cerebral», habrás creado un nuevo «circuito neuronal» que antes no existía,

Has aprendido y, cuando ya está completo el circuito, tienes integrado, automatizado dicho aprendizaje. Te resultará fácil, te «saldrá solo». A partir de ese momento el circuito modulará cómo te sentirás y comportarás, además de cómo verás a los demás, a ti y al mundo. Mirarás a través del filtro de tu circuito aprendido.

Pero… ¿Qué ocurrirá si la información que has repetido en tu cerebro, y que por tanto has aprendido, es respecto a que no vales lo suficiente, que tienes mala memoria, que no te gusta tu cuerpo, que no eres capaz de aprender o que eres un desastre?

Que eso será lo que te saldrá automáticamente, tendrás ese «hábito», creerás que es tu «forma de ser».

Un poco peligroso aprender a no ser feliz ¿no crees? Podemos aprender, sin saberlo, a hacernos la vida más difícil, a no disfrutar y sentirnos tristes, a lamentarnos y protestar por todo, a no gustarnos ni respetarnos como seres humanos. Todo eso se aprende día a día.

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Espacios para practicar y entrenar tu cerebro…

¿Cuántos «circuitos cerebrales» (aprendizajes) crees que tienes en tu cerebro que no te ayudan a ser feliz e ir en la dirección de lo que quieres en tu vida? Reflexionar sobre ello es entrenar tus neuronas, Galax te ayudará.

¿Cómo crees que puedes detectarlos? Dejándote sentir. Cada vez que sientes vergüenza, rubor, dificultad, miedo… Detrás andan activándose los circuitos.

¿Podrías dejarte sentir y empezar a detectarlos? Después seguiremos ahondando en ellos.

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Para guardar o quitar de tu mochila:

Saber que construyes circuitos con tus pensamientos y con las reacciones derivadas de ellos, ya es muy importante. Construyes tu cerebro y tu vida a diario.

Estás en una encrucijada en el laberinto, entre neuronas y conexiones, son tuyas, esperando que las mires de frente para darte cuenta de tus construcciones, para que compruebes lo ocurrido dentro de ti a lo largo de tu vida hasta ahora. Quizá haya partes que necesiten ser reconstruidas de otro modo, pero ¿Cómo?

De momento estás aquí, mirándote por dentro, después seguirás caminando para saber construir conscientemente circuitos que te ayuden a ser más feliz, consiguiendo que tu aprendizaje sea más óptimo y eficaz.

Ánimo, estás dentro de tu cerebro, descubriéndote en él.

Diego y Galax te invitan a poder ampliar la información sobre los temas tratados así como conocer a los autores de referencia y los estudios de los diferentes caminos, todo ello lo encontrarás en la biblioteca de Diego al final del libro.

Te recuerdan al final de cada camino cuales han sido las ideas importantes que has podido recorrer por cada uno de los senderos del laberinto y te ofrecen un regalo por haber transitado por él.

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En este camino S hemos visto:

  • Qué es aprender

  • Cómo aprendemos

  • Y qué es pensar y la importancia de la parte prefrontal de nuestro cerebro

  • Como a través del pensamiento provocamos multitud de reacciones internas

  • La importancia de los circuitos cerebrales, nuestro poder para construirlos

La S de sugerente te ha llevado por una textura de clorofila, una textura de hoja, que nos alimenta que nos da la energía para continuar.

¿Por qué una hoja?

Una hoja representa ese poder de transformación, de dar vida, de alimentar, como lo es nuestro proceso de pensar. Felicidades ya tienes tu primer regalo.

  • Una textura llena de filamentos, llena de posibilidades de transformación para poder recoger la energía heliotrópica, para poder convertir el dióxido de carbono en oxígeno, en aire respirable.

Aquí tienes el primer elemento, guárdalo, quizás luego lo necesites, o debas recuperarlo.

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Sigue tu recorrido, más adelante deberás volver a elegir, siempre tendrás la oportunidad de seguir o de variar tu decisión.