Resulta que Emma Rodriguez tiene una relación con Jimmy Leighton. Por eso ha insistido tanto Lisa. Porque sabe que a mí me gusta Jimmy. Bueno.
Cuando acabo de escribir sobre los problemas 1 y 2 en mi diario, cuento los días que faltan para que acabe el colegio y llegue el verano. Trece días más en sexto, incluyendo el fin de semana. Lisa se va de campamentos en cuanto acabe la escuela, así que no podré «compartir mis sentimientos» con ella.
De modo que escribo que lo que necesito es un informador, que es una palabra que encontré una noche en el diccionario:
informador, n.: persona que suministra datos como respuesta a los interrogantes de un investigador.
Por si os interesa, las páginas de mi diccionario están ya medio desvaídas. Tengo mis palabras favoritas subrayadas en azul. A papá no le gusta nada que escriba en los libros, pero me gustan las palabras de todo tipo, y tengo que hacerlo.
Papá debería ser mi informador principal. Pero un informador habla, y a él no le gusta hablar de nada, solo de lo que tiene que comprar en la tienda.
Este es un ejemplo de conversación con mi padre:
—¿Nos queda leche? ¿Tenemos cereales? ¿Y si hacemos tortitas el sábado?
En estas conversaciones no se requiere que tú digas nada. La información auténtica tengo que sacársela. Él es un helado muy congelado y duro, y yo una cuchara mala. He aprendido lo siguiente: no sacas mucho helado, por muchos esfuerzos que hagas, y la cuchara se acaba doblando.
Como siempre, tengo que averiguar las cosas por mí misma, y responder a las preguntas que plantea mi cerebro. Por si os interesa, busco señales, para comprobar si estoy loca o no. Cuanta más información recojo, mejor puedo defenderme contra el mundo, contra el hecho de que mi cerebro pueda ser como el de ella, o no.
Hasta ahora solo he decidido una cosa para resolver el problema de empezar séptimo. Me ocuparé yo del caso, como dicen en las series policíacas. Buscaré pistas. Decido escribir los nombres de todas las personas que saben más de mi madre que yo. Podrían ser mis fuentes. Papá, mis abuelos. Y, claro, mi propia madre. Cuando tenga la información suficiente, sabré qué hacer con ella.
Debajo del nombre de mi padre pongo una nota: él no siempre dice la verdad.
1. Fuente poco fiable
2. Le dice a la gente que es viudo
A continuación están mis abuelos. Escribo sus nombres en otra página y tomo algunas notas sobre las pistas que me podrían dar.
1. Además de papá, son las únicas personas que conozco que conocían a mi madre antes del «incidente».
2. Mi abuela dijo una vez que era «bohemia».
bohemio, adj., n.: persona, por ejemplo artista o escritor, que vive y actúa con libertad, sin tener en cuenta las normas y prácticas convencionales.
Por el tono de voz de mi abuela, no parecía un cumplido. Era como cuando a veces le digo a Lisa que su ropa «está bien», cuando en realidad es un desastre.
En otra página del diario escribo el nombre de mi madre. Y me quedo mirándolo mucho rato.
Jane Nelson.
La página sigue en blanco.
Ojalá pudiera levantarme y pedir (como hace mi profesor de lengua): «Por favor, cuéntame con tus propias palabras qué ocurrió el día que intentaste matarme». Pero no puedo. Cierro mi diario y lo vuelvo a guardar en su sitio entre las toallas. Luego me miro en el espejo hasta que mis ojos son como los de una persona calmada, que no tiene ningún miedo. Me digo a mí misma: «Quiero saber, con tus propias palabras, qué ocurrió. Antes de que me respondas, debes saber que no te guardo rencor. Simplemente, estoy llevando a cabo una investigación. Se agradecerá tu cooperación».
Ensayo las palabras delante de Planta, que, si leéis mi diario real, sabréis enseguida que es mi mejor amiga. Solo hay dos cosas que han venido con nosotros a «todas» las casas de alquiler: Planta y la caja de objetos diversos. Yo meto a Planta en la nueva casa, y papá deja la caja de objetos diversos en el garaje. Cuando le pregunté por la caja, él me dijo que «diversos» son esos objetos que no sabes si los necesitarás hasta que los necesitas.
La mayoría de las veces, cuando riego a Planta, tengo una nueva palabra problemática que contarle. Todas están mezcladas en su tierra, muy hondo. Si los secretos fueran semillas, saldrían muchas hojas que me pondrían colorada.
Y si crecieran y le enseñaran al mundo todos mis secretos, no sé lo que haría yo. Probablemente mentiría, y diría: «Ah, ya estaba aquí cuando vinimos. Esos secretos son de otra chica».