Introducción

 

Si usted ya tiene el grado de éxito que quiere tener, en los terrenos personal y profesional, lo más probable es que sólo saque de este libro una historia, más o menos entretenida, sobre un tío que fracasó a lo largo de todo su camino hacia el éxito. Pero a lo mejor en mi historia detecta también algunas pautas familiares, que le confirmarán (en positivo o en negativo) que su propio éxito no fue sólo cuestión de suerte. Éste es el tipo de respaldo que no pueden ofrecerle su familia y amigos, que le consideran un verdadero desastre.

Ésta es la historia del éxito inverosímil que obtuvo una persona en un contexto de montones de fracasos vergonzantes. Si usted acaba de empezar su viaje hacia el éxito (y da igual cómo lo defina) o no entiende qué ha estado haciendo mal hasta este momento, espero que encuentre en el libro algunas ideas nuevas. A lo mejor la combinación de lo que usted sabe y lo que yo creo saber baste para mantenerle alejado del abismo.

El éxito que acabé obteniendo, ¿fue el resultado primario del talento, la suerte, el trabajo duro o el equilibrio perfecto, pero casual, de esos factores? Lo único que sé con seguridad es que me apliqué a una estrategia consciente para gestionar mis oportunidades de tal manera que allanase el camino para que la suerte se topara conmigo. ¿Sirvió de algo mi estrategia, o la suerte es sólo suerte y todo lo demás, racionalizaciones? Sinceramente, no lo sé. Por eso le recomiendo que compare mi historia con las de otras personas que encontraron el éxito, y pruebe a descubrir semejanzas. Ése es exactamente el proceso que he usado desde que era un crío, y no sé si me funcionó o es que tuve suerte. Nunca sabré la verdad. Si encuentra algunas ideas en este libro y luego tiene un gran éxito, usted tampoco sabrá con exactitud si le ha servido de algo. Pero a lo mejor piensa que lo sabe, y seguramente ese motivo tendrá que ver con el hecho de que sea usted lo más de lo más. Así es como funciona el cerebro humano. Pero, ¡oiga!, igual en su caso es verdad. En el mío, prefiero aceptar mi ignorancia y dejar la pregunta abierta.

Éste no es un libro de consejos. Si alguna vez ha seguido el consejo de un dibujante de historietas, es muy probable que no le haya ido muy bien. De entrada, resulta difícil saber cuándo un dibujante de viñetas habla en serio y cuándo esté pergeñando un bromazo antológico. Yo he organizado bromas que se han prolongado durante años, y en algunos casos el único que lo sabía era yo. Algunas de ellas aún duran. He afirmado ser otra persona tanto en línea como cara a cara. Una vez me puse un disfraz de profesional del ramo y me infiltré en una reunión de empresa de alto nivel sólo para obtener material para la tira cómica Dilbert.

Por si eso fuera poco, me pagan por escribir este libro, y todos sabemos que el dinero distorsiona la verdad como un hipopótamo con tanga. Y no olvidemos que para la mayoría de ustedes soy un perfecto desconocido. Nunca es buena idea fiarse de los desconocidos.

Objetivamente, es posible que yo sea una de las personas con menos credibilidad del mundo. No soy tan orgulloso como para no admitir que, si me dan a elegir entre decir la verdad o decir algo gracioso, tiraré por la vía que lleve a un resultado más entretenido.

Tampoco es que sea experto en nada, ni siquiera en mi propio trabajo. Dibujo como un mono aullador borracho, y mi estilo literario oscila entre desconcertante e inmaduro. Uno de los misterios de mi vida es que aún haya alguien dispuesto a pagarme.

Para empeorar las cosas, la propia idea de que una persona dé consejos a otras bajo la forma de un libro reviste problemas intrínsecos. En esto no hay tallas únicas. Me sorprendería descubrir que en este libro hay algo que tenga sentido para todo el mundo y en todo momento.

Éste es un buen sitio para adelantar acontecimientos y ofrecerle una panorámica de los temas que veremos a continuación, centrados en «el fracaso que lleva al éxito». Lo voy a hacer porque preveo su curiosidad. Esta lista abreviada no le enseñará gran cosa, pero si consigue acicatear su interés puede que le dé un motivo para acabarse el libro.

De qué va esto

1.  Las metas son para perdedores.
2.  Su mente no es mágica. Es un ordenador húmedo que se puede programar.
3.  El valor más importante que hay que medir es su energía personal.
4.  Toda habilidad nueva que domine duplica sus posibilidades de éxito.
5.  La felicidad es la salud más la libertad.
6.  La suerte se puede administrar, más o menos.
7.  Conquiste su timidez siendo un magnífico impostor (en el buen sentido).
8.  La buena forma física es la palanca que mueve el mundo.
9.  La simplicidad convierte lo ordinario en sorprendente.

 

Si hago bien mi trabajo, no voy a necesitar nada de credibilidad para llevar a cabo mi misión. En los capítulos en los que hago referencia a estudios, señalaré mis fuentes. Seré como un conductor de coches de carreras que utiliza los puntos de credibilidad de las personas que se la han ganado. (¡Buen trabajo, personas dignas de crédito!) Pero la mayor parte de las veces describiré mis propias experiencias, y le prometo que son verídicas. Me encantan las bromas pesadas, pero una promesa es una promesa. Todo lo que lea en este libro sobre mi vida es cierto, al menos por lo que yo sé.

Cuando tenía veintitantos años, no conocía a nadie que me pudiera decir cómo convertirme en dibujante de tiras cómicas, cómo escribir un libro o cómo triunfar en general. Eso constituyó un gran obstáculo para mi éxito. Me daba la impresión de que otras personas se beneficiaban muchísimo de la sabiduría de sus amigos y sus parientes. Ése es precisamente el tipo de desigualdad que me cabrea y que me motiva al mismo tiempo. En consecuencia, me he pasado décadas intentando averiguar qué es lo que funciona y qué no en el ámbito del éxito. Si quiere usted tener éxito en el campo que sea, permítame ser su punto de partida. A lo largo de este libro describiré una especie de plantilla para el éxito que puede servirle de rampa de lanzamiento. No siempre tendré la fórmula idónea para su situación concreta, pero puedo ayudarle a reducir el número de alternativas.

Antes de que usted decida que algo de lo que digo en este libro es de utilidad, necesita un sistema para separar la verdad de las chorradas. La mayoría de personas cree que dispone de un detector de trolas de lo más eficaz. Pero si eso fuera así, los jurados de los tribunales siempre serían unánimes, y todos tendríamos la misma religión. Siendo realistas, la mayoría de las personas dispone de unos filtros imperfectos para separar la verdad de la ficción, y no existe una manera objetiva de saber si a usted se le da especialmente bien o no esta tarea. Pensemos en los individuos que nunca están de acuerdo con usted. ¿Se da cuenta de la confianza en sí mismos que proyectan aunque se equivoquen de medio a medio? Pues ésa es precisamente la imagen que ellos tienen de usted.

A la hora de abordar una pregunta grande o compleja, la humildad es el único punto de vista sensato. Aun así, los mortales necesitamos transitar por nuestro mundo como si lo comprendiéramos. La alternativa, que es actuar al buen tuntún, sería absurda. Para reducir la sensación de absurdo en su vida, le recomiendo que utilice un sistema concreto para distinguir entre la verdad y la ficción. El sistema le será útil para leer este libro, e incluso podría ser más importante en su vida. El sistema reconoce que existen al menos seis maneras frecuentes de distinguir entre verdad y fantasía, y lo interesante es que todas y cada una de ellas son un auténtico desastre.

Los seis filtros de la verdad

1.  La experiencia personal. (La percepción humana no es digna de confianza.)
2.  La experiencia de sus conocidos. (Menos fiable, si cabe.)
3.  Los expertos. (Trabajan por dinero, no para descubrir la verdad.)
4.  Los estudios científicos. (Correlación ≠ causación.)
5.  El sentido común. (Una buena manera de equivocarse con total confianza.)
6.  La detección de patrones. (Los patrones, las coincidencias y los prejuicios personales se parecen.)

 

En nuestras vidas, desordenadas e imperfectas, lo más parecido que tenemos a la verdad es la coherencia. La coherencia es el fundamento del método científico. Los científicos acechan la verdad mediante experimentos controlados y el intento de observar resultados coherentes. Usted, en su vida cotidiana y no científica, hace lo mismo, pero no resulta ni tan impresionante ni tan fiable. Por ejemplo, si cada vez que come palomitas de maíz, al cabo de una hora se tira un pedo tan gordo que se le inflan los calcetines, podría llegar a la conclusión razonable de que las palomitas le producen gases. No es ciencia, pero aun así es un patrón totalmente útil. La coherencia es el mejor marcador de la verdad del que disponemos, por imperfecto que sea.

Cuando busque la verdad, su mejor opción es buscar una confirmación al menos en dos de las dimensiones que he incluido en la lista. Por ejemplo, si un estudio indica que no comer otra cosa que tarta de chocolate es una manera estupenda de perder peso, pero tiene un amigo que prueba esa dieta y no hace más que engordar, tiene dos dimensiones que no encajan. (Y si cuenta el sentido común, tres.) Eso es una falta de coherencia.

En cuanto funcione su filtro antitrolas, piense en cómo puede empezar el proceso de abordar cualquier problema nuevo y complicado. Hay un paso que siempre debe ser el primero cuando esté en su mano: pregunte a un amigo listo cómo abordó él o ella el mismo problema. Un amigo entendido puede ahorrarle un montón de tiempo y de esfuerzo. Muchos de ustedes ya tienen uno o dos amigos espabilados, y es una suerte que los tengan. Pero he observado que un porcentaje increíble de la población adulta carece literalmente de amigos inteligentes que les ayuden en su búsqueda del éxito y de la felicidad.

Por consiguiente, delego en mí mismo la tarea de ser su amigo listillo por medio de este libro. Si usted ya cuenta con algunos amigos así, estupendo: nunca sobran. Lo que aporto a la fiesta es la disposición de tocar una amplia gama de temas relacionados con el éxito que su círculo de amistades podría considerar cuestiones impropias de una sobremesa.

No soy un experto en ninguno de los temas que abordo en este libro. Lo que sí soy es un simplificador profesional. Durante las últimas décadas mi trabajo principal ha sido crear Dilbert. Hacer cómics es un proceso mediante el cual uno elimina el ruido innecesario en una situación hasta que lo único que queda es su esencia, absurda pero cierta. Un dibujante de tiras cómicas debe lograr semejante hazaña con apenas cuatro frases. Yo he logrado hacer esto casi nueve mil veces, algunas de ellas, con éxito.

 

 

El mejor ejemplo del poder de la simplicidad es el capitalismo. El genio del capitalismo estriba en que todas sus complejidades, todas las diferencias entre compañías, todos los retos, decisiones, éxitos y fracasos pueden condensarse en una sola palabra: beneficios. Esta simplificación permite que funcione el capitalismo. La complejidad subyacente sigue existiendo en los negocios, pero la creación de una medida de progreso clara y sencilla posibilita el capitalismo. Ningún inversor inteligente compraría acciones de una empresa sin conocer sus beneficios pasados y previstos. Los beneficios dicen a los directivos cuándo hacen las cosas bien y cuándo tienen que cambiar algo. Esa simplificación, la idea del beneficio, está sentada sobre los motores del capitalismo y en gran medida es quien lo guía, aunque a veces siga un rumbo equivocado. Usted podrá discutir la moralidad de considerar los beneficios como prioridad máxima en un negocio, pero no podrá decir que no funciona. Como mucho, podrá sostener que algunas empresas lo llevan demasiado lejos. Pero éste es el riesgo con todos los instrumentos. Un martillo sólo es útil si deja de golpear una vez el clavo esté bien metido. Si sigue martillando romperá la madera.

Más adelante describiré una simplificación que puede informar todos los pasos que usted da hacia su éxito personal. Es el equivalente humano de los beneficios. Es la única cosa sencilla que usted puede medir y que clarificará todas las decisiones complicadas de su vida. Pero de esto hablaremos más adelante.

Me gustaría poder ofrecerle una fórmula infalible para el éxito, pero la vida no funciona así. Lo que puedo hacer es describir un modelo que pueda comparar con su manera actual de hacer las cosas. En su caso puede que la respuesta idónea sea una combinación de las cosas que ya hace y de otras que encontrará en estas páginas. Usted es quien mejor puede juzgar lo que funciona en su vida, siempre que haya adquirido este conocimiento por medio del reconocimiento de patrones, la prueba y la observación.

En resumen, permítame afirmar que si cree que lo que digo sobre una idea determinada u otra es una solemne tontería, hay muchas posibilidades de que sea cierto. Pero mi objetivo no es tener razón al cien por cien. Le expongo algunas formas nuevas de pensar en el proceso para alcanzar la felicidad y el éxito. Compárelas con lo que ya sabe, lo que hace y lo que le sugieren otros. Cada persona encuentra su propia fórmula especial.