El arresto

 

 

LA calle lm Vogelsang ([3]) es una de las calles más cortas de la ciudad de Coblenza, junto al Rhin y al Mosela. Situada no lejos del Rheinpromenade ( [4]), detrás de la antigua sede de la Gobernación, que más tarde ocupó la Oficina Federal de Adquisición de Material de Guerra para el Ejército, mide aproximadamente solo 110 pasos de largo y une en su esquina derecha la Regierungsstraße ([5]) y la Karmeliterstraße([6]). Debe su nombre a la hacienda Zum Vogelsang([7]), antigua posesión de los monjes de la Cartuja de Coblenza. También se levantaba aquí, desde el siglo XIII y muy cerca de la muralla de la ciudad, un convento en honor a san Jorge, originalmente ocupado por las monjas beguinas([8]), luego por las franciscanas, desde el año 1511, y finalmente, entre 1567 y 1706, por las agustinas del convento de Schoenstatt cerca de Vallendar.

Por esta calle corta y tranquila caminaba, la mañana del sábado 20 de septiembre de 1941, un sacerdote de larga barba y sotana que le llegaba hasta los pies. Poco antes de las 8 horas, abrió la primera puerta (la exterior) de la casa No. 1 y después la segunda (en el interior), sobre la cual se veía el signo rúnico anguloso de la SS nazi. Debajo se podían ver las palabras “Nuestro honor se llama fidelidad”.

El sacerdote era el P. José Kentenich, fundador y director del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, o como se lo denominaba desde hacia algún tiempo, para camuflarlo, “Comunidad Mariana de Oración y Sacrificios de Schoenstatt”. La casa a la cual había ingresado era el cuartel de la Gestapo (Policía Secreta del Estado del Reich Alemán), de Coblenza. El P. Kentenich venía con motivo de una “invitación” que le habían entregado dos funcionarios de la Gestapo, el domingo anterior, 14 de septiembre, en una sala de la casa de ejercicios de Schoenstatt. Inicialmente, la Gestapo quería que se presentara el mismo 14 de septiembre, pero aceptaron que predicara los ejercicios para sacerdotes, programados para esa tarde, pues gran parte de los participantes ya habían llegado y prefirieron no llamar la atención.

Antes de dejar Schoenstatt, el P. Kentenich había celebrado misa en el Santuario de gracias de la Madre tres veces Admirable. Después ordenó algunas cosas, se despidió sin grandes ceremonias y, rechazando la compañía que se le ofreció, partió solo hacia Coblenza.

Naturalmente, la Gestapo sabía de su llegada, pero lo hicieron esperar cinco horas antes de recibirlo (táctica sencilla, aunque refinada, para desmoralizar), hasta la 1 de la tarde, hora en que comenzó un primer y breve interrogatorio y la lectura de las acusaciones que tenían contra él: le citaron expresiones contra el gobierno y la cosmovisión del nacionalsocialismo que él habría manifestado en algunas de sus conferencias. Sin embargo, pronto se hizo evidente que no se trataba de esos detalles: en realidad estaban conscientes de tener ante ellos al P. Kentenich, cabeza, según se decía, del Movimiento de Schoen-statt, organización que tenían en la mira desde hacía ya varios años.

Ahora estaban decididos a actuar en forma más drástica. Terminado el interrogatorio, le informaron sin rodeos: “Tenemos que retenerlo aquí”. Cuando el P. Kentenich les hizo presente que debía comenzar unos ejercicios en Munich el día siguiente, le contestaron: “Informaremos que usted no puede dar los ejercicios”. Luego llamaron por teléfono a Schoenstatt para avisar que el P. Kentenich no volvería por el momento y que necesitaba sus cosas personales.

Después de esto, sin mayores explicaciones, lo condujeron al subterráneo de la casa y lo encerraron en un sótano sin luz, durante cuatro semanas. Con fecha 13 de octubre, se comunicó el arresto a la oficina correspondiente en un informe clasificado como “Informe de acontecimientos importantes relativos a la Policía del Estado”. El texto dice: “El cuartel de Coblenza de la Policía del Estado arrestó al padre palotino José Kentenich (nacido el 16.11.85 en Gymnich, distrito de Euskirchen, domiciliado en Vallendar), debido a que, en una plática, se expresó en forma desfavorable al Estado y además, porque a través de sus expresiones y conducta anterior, había manifestado su posición de rechazo al actual Gobierno”([9]).