89 MARLBOROUGH STREET, PISO DE KAITLYN DAY, BOSTON, MASSACHUSETTS
Mientras intenta sacar el móvil, se le cae al suelo y se mete debajo del sofá donde una trampa para ratones polvorienta, seca y sin activar lleva meses esperando un visitante. Sin embargo, tras estar peligrosamente a punto de llevarse una sorpresa desagradable, sus dedos solo apartan el artilugio para acercarse al móvil que no deja de vibrar. Con el pulgar tembloroso, abre el mensaje. Lee:
DE CERO
Inmediatamente, le da la vuelta al móvil y le saca la batería. Ha llegado el momento del espectáculo.
Siete minutos después, está en la calle abriéndose paso entre la marea de personas. Tiene que salir por patas. Solo dispone de dos horas para perderse. Ha ocultado sus facciones bajo una gorra de béisbol de los Red Sox, unas enormes gafas de sol y una mascarilla N95. Ha hecho los deberes, lo sabe todo sobre las cámaras de reconocimiento fácil y sobre cómo burlarlas. También lleva tanta ropa que podría eludir a cualquiera (incluso a un robot) que busque una silueta delgada y estudiosa.
Además, ha leído sobre tecnología de reconocimiento de la marcha; sabe no tiene que andar como lo hace normalmente, pero tampoco puede ponerse a caminar de un modo errático, ya que eso también generaría muchas sospechas computacionales. Lo que debe hacer (y lo que intenta hacer ahora y requiere una gran concentración) es caminar de manera constante como lo haría otra persona, crearse una personalidad distinta y darle a esa personalidad sus propios andares, un estilo único de comportamiento que pueda mantener. No puede permitir que, en la primera hora, salte un ordenador en algún sitio con una alerta sobre una mujer sospechosa en una calle de Boston caminando como tres personas distintas, ya sea porque está borracha o porque intenta despistar a alguien. Por lo tanto, está intentando caminar como un invento singular, la señora X, alguien más o menos de su edad pero con más confianza que ella, más feliz, con menos cargas y que anda dando saltitos y moviendo las caderas. Recorre la calle moviéndose como esta señora X, pero en la práctica es más complicado de lo que creía y se da patadas en los tobillos, balancea el brazo libre, arquea la espalda y anda como una modelo de pasarela en una invención agotadora.
De todos modos, ¿qué está haciendo? ¿Jugar a una versión elaborada del escondite? Kaitlyn es bibliotecaria. Por el amor de Dios, una bibliotecaria de la que, en un par de horas, ya sabrán más de lo que sabe ella sobre sí misma. Mucho más. Costumbres y patrones de los que no es siquiera consciente. Tipo de sangre: ¿alguien sabe cuál es la suya? Horóscopo: vale, Virgo. Relaciones: aquí no tienen mucho que averiguar. Número de cuenta bancaria, saldo en el banco: nada especial. Hijos: ninguno, eso es fácil. Salud mental: frágil, hay registros disponibles. Joder, piensa cuando se le chocan las rodillas. Camina, señora X. Mantente en el personaje. P. D.: Camina más rápido.