En los trucos que vas a encontrar en este libro mencionaré constantemente los productos y utensilios que utilizo para acabar con las manchas. Por eso, antes de empezar, es interesante hablar de cada uno de ellos por separado para que conozcas cuáles son sus características, así como sus propiedades. Además, saber para qué sirve exactamente cada cosa te servirá y ayudará a pensar en soluciones originales e incluso de nueva creación cuando te caiga una mancha a la que yo no me haya enfrentado antes. Porque, aunque hace ya años que tengo mi cuenta de Instagram, créeme que cada día me sorprendéis con nuevas manchas y problemillas inesperados que no se me habrían podido ocurrir ni en un millón de años.
Propiedades: limpiador y desengrasante.
Ventajas: funciona prácticamente en seco.
Inconvenientes: deja cerco.
Aunque muchas personas creen que la fórmula mágica es una invención mía, reconozco que llegó a mis manos a través de una amiga, que la vio en el Instagram privado de una chica andaluza. Luego supe que estaba en Forocoches desde 2003.
Esta fórmula, como la receta del bizcocho de la abuela, es una de esas ideas maravillosas que nadie sabe quién tuvo por primera vez, pero que, como funciona, ha ido pasando de mano en mano para hacernos la vida más fácil.
Así es como se hace
Advertencias
Si en lugar de jabón en escamas comercial vas a usar jabón casero rallado (del que se hace en los pueblos) basta con una sola cucharadita.
Si tienes alergia al amoniaco o te resulta imposible acceder a él (se trata de un producto difícil de encontrar fuera de España) puedes sustituir 100 ml de agua por 150 ml de vinagre de limpieza.
¿Cómo lo hacemos?
Pon los ingredientes en una botella con pulverizador y agítalo todo bien hasta que el jabón se disuelva y obtengas una textura gelatinosa. El resultado tiene que ser más denso que el agua, pero en ningún caso espeso, porque tiene que poder salir por el pulverizador sin esfuerzo, que no lo tapone.
La fórmula mágica es un potente desengrasante muy útil sobre superficies u objetos que no se pueden mojar (como tapicerías o zapatos, o delicados, como la seda, etc.). Ahora bien, como la mezcla contiene jabón, debes tener en cuenta que siempre deja un cerco, por lo que es imprescindible aclarar con una bayeta de microfibra mojada en agua para eliminarlo. Lo ideal es aclararla, eliminando los restos de jabón. Por eso no es recomendable aplicar fórmula mágica en superficies extensas, porque el aclarado con bayeta supone un esfuerzo excesivo que no compensa.
Es muy importante ser conscientes de que, a pesar de su nombre pegadizo, la fórmula mágica no sirve para todo ni tiene superpoderes. Es un producto más de los que tenemos a nuestra disposición, que sirve, en especial, para eliminar la grasa, que no es poca cosa. Recuerda lo que hemos dicho cuando hablábamos de filosofía de la limpieza: cada mancha tiene su remedio.
Propiedades: desincrustante.
Ventajas: su acción es rápida y funciona en la mayoría de las superficies.
Inconvenientes: es un producto muy agresivo que puede dañar los materiales si no se aclara de forma adecuada.
Muchísimas personas se sorprenden al descubrir que la laca es un potente desincrustante, posiblemente uno de los mejores que hay. A mí también me chocó, la verdad. La idea de ponerme a echar laca sobre todo tipo de manchas se me ocurrió en la peluquería, después de que una peluquera me manchara la camisa sin querer con un poquito de tinte. La chica la roció con laca y me dijo que la lavara al llegar a casa (y la mancha salió).
Después de aquello, probé si también servía con otros tipos de pintura y, más tarde, con otros tipos de manchas como, por ejemplo, de pegamento o de chicle. A lo largo del libro verás numerosos ejemplos de aplicaciones de laca sobre todo tipo de manchas y superficies, y si los pruebas te garantizo que los resultados te sorprenderán.
Eso sí, es importante que nunca olvides que toda esa potencia que tiene la laca para desincrustar la mancha en cuestión sigue actuando si no aclaras el producto. Por eso, una vez eliminada la mancha, siempre siempre siempre tienes que pasar una bayeta con agua y frotar bien para llevarte cualquier resto de laca o, en su defecto, meter la prenda en la lavadora y encenderla inmediatamente. No puedo dejar de insistir en lo superimportante que es esto: la laca hay que aclararla siempre con agua. De verdad que no me gustaría que sufrieras ningún accidente con una prenda u objeto por el que sientas mucho apego por esto.
Otros usos de la laca de pelo
Propiedades: desincrustante.
Ventajas: su acción es rápida y funciona en la mayoría de las superficies. Es más potente que la laca.
Inconvenientes: es un producto muy agresivo que puede dañar los materiales si no se aclara de forma adecuada.
El descubrimiento de que el insecticida es un muy buen desincrustante fue culpa del (ya lejano) confinamiento. Durante esas semanas, una seguidora de Instagram me escribió para pedirme consejo sobre cómo acabar con una mancha de tinte pegajosa que tenía muy mala pinta. Yo inmediatamente le recomendé la laca, pero ella me respondió que laca no tenía, pero insecticida sí. Con las limitaciones para salir de casa y teniendo en cuenta que, si la mancha no salía, aquella prenda acabaría igualmente en la basura, le dije que probara. Y salió.
No sé por qué funciona, pero lo hace. Mi teoría es que el hecho de ser un aerosol influye en la eficacia y, por supuesto, debido a algún elemento de su composición. Sin embargo, yo solo lo uso como ultimísimo recurso por dos motivos.
Propiedades: desengrasante y antical.
Ventajas: es un producto no tóxico, ecológico y barato.
Inconvenientes: es un ácido, así que no se puede usar en determinadas superficies. Por ejemplo, mármol.
En el mercado encontramos vinagres de dos tipos:
Uses el vinagre que uses, todos son igual de eficaces y totalmente intercambiables, aunque yo prefiero usar vinagre alimenticio para limpiar la cocina, ya que todo lo que toque va a acabar involucrado en la elaboración de comidas, y reservo el de limpieza para el resto de la casa.
Los usos del vinagre son prácticamente ilimitados. Solo o en combinación con otros productos sirve para desincrustar grasa, eliminar cal, luchar contra malos olores y un largo etcétera. A lo largo del libro verás que el vinagre es uno de los elementos más presentes, así que mi recomendación es que tengas siempre un par de botellas en casa.
Propiedades: desengrasante suave y desincrustante.
Ventajas: es un producto natural, ecológico y barato.
Inconvenientes: necesita mucho tiempo para actuar.
Seguramente habrás visto esta combinación de elementos en muchos blogs o revistas sobre limpieza ecológica y productos naturales. Yo, al menos, sí la había visto, y las veces que la había probado me había parecido una tomadura de pelo. No funcionaba. Hasta que un día, di con la clave: el tiempo. La mezcla de vinagre y bicarbonato, es decir, de un ácido y una base, desencadena una reacción química que tiene un potente efecto desincrustante y ligeramente desengrasante que, además, combate el mal olor. El truco es darle tiempo. Un tiempo que, dependiendo de la mancha y del material, puede oscilar entre los treinta minutos y las veinticuatro horas, aunque la ventaja es que, una vez actúa, te quita muchísimo trabajo. Lo más sorprendente de la primera vez que lo pruebas es lo poco que tienes que frotar después para acabar de dejar la superficie limpia.
A lo largo del libro veremos distintas aplicaciones: en pasta (mucho bicarbonato y poco vinagre) y en disolución (mucho vinagre y poco bicarbonato).
Es importante que tengas en cuenta que no se puede aplicar sobre madera, porque el vinagre penetra en ella y la humedece. Tampoco sobre mármol, porque el ácido lo estropearía.
Propiedades: blanqueante y desinfectante.
Ventajas: es un producto natural, ecológico y barato.
Inconvenientes: puede dañar el color del tejido o el material sobre el que lo apliques.
Existen muchos tipos de agua oxigenada, pero la de uso doméstico, que es la que usaremos en este libro y la que se encuentra en los supermercados y farmacias, es la de diez volúmenes.
Sus dos propiedades más destacadas son su capacidad para combatir bacterias (que no virus) y blanquear. Esta segunda propiedad se acentúa en presencia de bicarbonato.
Utilizaremos esta mezcla casi siempre en forma de pasta, con mayor o menor proporción de líquido en función del material o el tejido que estemos tratando.
Es muy importante que no pongamos al sol materiales que estemos limpiando con agua oxigenada, ya que el contacto con la luz solar provoca manchas amarillas.
Propiedades: desodorizante.
Ventajas: absorbe el mal olor, no lo sustituye ni lo camufla.
Inconvenientes: necesita tiempo para actuar, y tiene que estar siempre cerrado y lejos de la luz.
El agua oxigenada sola —ya que si se combina con otros ingredientes pierde esta propiedad— es un absorbeolores muy potente. Esto me lo descubrió una seguidora de Instagram, que me contó que su marido, transportista de pescado, la usaba para limpiar su camión. En general, basta con empapar un trapo en agua oxigenada, apoyarlo en un plato y dejarlo cerca del lugar donde se ha impregnado el mal olor, ya sea este el interior de la nevera o el congelador, el maletero del coche o el sofá. En cuestión de 12 o 24 horas, el olor habrá desaparecido.
Propiedades: elimina marcas y manchas en superficies duras.
Ventajas: es barato y fácil de usar.
Inconvenientes: puede llegar a rayar o dañar las superficies.
El borrador mágico es uno de esos productos que encontramos en los supermercados por poco dinero, pero que resulta superútil en circunstancias concretas.
Se trata de una espuma de melamina que, al mojarla, tiene una interesante capacidad abrasiva que unifica el tono de superficies duras para hacer desaparecer todo tipo de marcas y ralladuras. Resulta ideal sobre paredes pintadas con pintura plástica, cristal, azulejos, electrodomésticos metálicos y pvc. En superficies blandas te recomiendo que pruebes en un rincón o zona poco visible antes de lanzarte a usarlo.
También conocida como piedra mágica alemana, es una arcilla blanca. Mezclada con agua, tiene una acción limpiadora sorprendente, tanto en superficies delicadas, como no delicadas. Pero, como todo limpiador, se ha de probar poco a poco. Sí que existen diferencias entre marcas. Lo único a tener en cuenta es que conviene probar en los materiales para limpiar y no arañar.
Propiedades: elimina marcas y manchas en superficies duras.
Ventajas: es barata, ecológica y fácil de usar.
Inconvenientes: puede llegar a rayar o dañar las superficies.
Yo solo uso una marca de piedra blanca que es muy reconocible por su envase de color amarillo limón. Digo esto porque sé que hay otras marcas, pero, por mi experiencia, no son tan eficaces, y a veces, pueden llegar a dañar las superficies. Por eso, a lo largo del libro, siempre que me refiera a este producto, recuerda que estoy hablando de esta en concreto y no de la piedra blanca en general.
La piedra blanca tiene aplicaciones y propiedades muy similares a las del borrador mágico, pero, al ser básicamente una arcilla, resulta menos abrasiva que este. Por eso, se puede aplicar también (después de probar en una esquina o zona escondida) sobre superficies algo más blandas, como carcasas de plástico. También se puede usar en mármol, piedras porosas y aluminio, que son materiales sensibles y algo más frágiles. Resulta muy eficaz para limpiar cristales, especialmente las mamparas de baño, en las que se puede acumular mucha cal.
Su uso es muy sencillo (y se explica en el envase). Basta con extender, dejar secar y retirar con la esponja que incluye, aunque, si hace falta, también puedes hacerlo con un estropajo.
También se puede sustituir por ácido cítrico.
Propiedades: antical y ambientador.
Ventajas: es barato, ecológico y fácil de usar.
Inconvenientes: es un ácido, así que no se puede usar en determinadas superficies. Por ejemplo, mármol.
El limón es una fruta muy versátil y fácil de conseguir durante todo el año. Te puede sacar de más de un aprieto si hablamos de manchas y su acción antical suave es muy útil a la hora de limpiar materiales delicados en el baño. Si la superficie que vas a limpiar es muy grande, quizá prefieras comprarlo ya exprimido (se encuentra fácilmente en los supermercados como condimento) o en polvo, en forma de ácido cítrico.
Propiedades: elimina el óxido.
Ventajas: es una combinación barata, ecológica y fácil de usar.
Inconvenientes: puede dañar algunas superficies.
Esta sencilla combinación de ingredientes, que bien se pueden usar para aliñar una ensalada, es infalible contra las manchas de óxido, tanto en tejidos (manchas de contacto) como en superficies (un tornillo oxidado, por ejemplo).
También es muy eficaz contra las manchas de desinfectantes médicos con yodo y otros medicamentos que se oscurecen en contacto con el aire (es decir, sustancias que se oxidan).
Su acción se multiplica en presencia de luz solar.
El percarbonato de sodio no es como el bicarbonato, su fórmula química es na2h3co6 y es similar al agua oxigenada (sólida, granulada). Como blanqueador es estupendo, pues es un oxígeno activo. No solo sirve para blanquear ropa, y tenemos que tener en cuenta que puede decolorar la ropa de color si lo empleamos mal. Fuera de España se conoce como lejía, aunque no lo es técnicamente hablando.
Propiedades: blanqueante, quita olores.
Ventajas: es barato y puede usarse sobre tejidos claros sin que dañe el color.
Inconvenientes: puede llegar a dañar colores oscuros.
El percarbonato es similar al agua oxigenada, pero se presenta en forma de polvos, que se disuelven en agua.
Es importante que sepas que este producto solo actúa en contacto con agua caliente (a partir de 40 ºC); si no, sencillamente no funciona. También debes tener en cuenta que no puedes exponer al sol prendas que estén en remojo en percarbonato o que no se hayan aclarado bien después de dicho remojo, porque les salen manchan amarillas.
Es especialmente eficaz para eliminar todo tipo de manchas en tejidos y superficies blancas o de colores claros. También puede usarse, a veces, sobre colores oscuros, pero en este caso hay que extremar las precauciones y probar siempre en una zona que no se vea.
Propiedades: desodorizante y elimina manchas en tejidos oscuros.
Ventajas: puede usarse como sustitutivo del percarbonato en prendas oscuras.
Inconvenientes: amarillea con el sol, y tiene que estar bien guardado, por su caducidad relativamente temprana.
Los detergentes y limpiadores con oxígeno activo tienen las mismas propiedades que el agua oxigenada en cuanto a la eliminación de olores en superficies, y también actúan en olores impregnados en tejidos.
Detergente con oxígeno activo
Los detergentes son para la lavadora y retiran manchas y olores. Eso sí, por favor: antes de usarlo, mirad las instrucciones. Además, son un buen sustituto del percarbonato en manchas difíciles sobre tejidos oscuros. En este caso, busca un detergente específico para este tipo de ropa que contenga oxígeno activo, así te asegurarás de no dañar el color.
Limpiador con oxígeno activo
Este limpiador retira olores y limpia bien sin tener que utilizar lejía. No soy muy partidaria, en este sentido, de desinfectar continuamente nuestras casas, a no ser que haya enfermedad.
En ambos casos, sigue siempre las instrucciones de los fabricantes. Aclara muy bien porque si quedan restos, amarillea con el sol.
Propiedades: desodorizante, blanqueante.
Ventajas: es barato y no daña los tejidos.
Inconvenientes: necesita mucho tiempo para actuar.
El bicarbonato solo y en seco es un potente desodorizante que funciona muy bien en tejidos que tienen que lavarse en seco. Su único inconveniente es que necesita mucho tiempo para actuar, una semana, generalmente. Pero la paciencia es nuestra gran aliada.
Propiedades: desodorizante.
Ventajas: es barata y la puedes hacer a tu gusto.
Inconvenientes: hay que utilizar la cantidad exacta de bicarbonato. De lo contrario, dejará rastro.
Si quieres un ambientador a tu gusto que elimine los olores, la solución es mi fórmula olor. En ella, aprovechamos el poder desodorizante del bicarbonato para mejorar el ambiente de cualquier estancia y eliminar los olores en tejidos. Sí, has leído bien, esta fórmula se puede pulverizar en el ambiente o en tejidos indistintamente, porque vale para todo. La puedes aplicar a la ropa después de planchar, en los armarios o incluso sobre una chaqueta que te haya cogido olor. Puede incluso con el olor a tabaco.
Su fórmula es muy sencilla:
Mézclalo todo bien y ponlo dentro de un pulverizador. A mí me gusta mucho la colonia para bebés, pero si prefieres otro aroma que no sea de agua de colonia, puedes sustituirla por una mezcla de agua y alcohol, mitad y mitad, y añadir unas gotas de tu aceite esencial favorito. Es muy importante que no pongas más de una cucharadita de bicarbonato, para no obturar el pulverizador.
Propiedades: desengrasante.
Ventajas: es barato y no daña los tejidos.
Inconvenientes: necesita mucho tiempo para actuar.
La capacidad absorbente de los polvos de talco es una de esas cosas que no te crees hasta que lo ves en directo. Eso sí, aquí la paciencia es más que imprescindible, ya que, en general, necesita horas o días para actuar. Ahora bien, lo hace con todo tipo de manchas de grasa, tanto recientes como antiguas, y en la práctica totalidad de tejidos y superficies porosas.
Si no tienes polvos de talco a mano, puedes sustituirlos por maicena, champú en seco o pan rallado. No son tan eficaces, pero te pueden sacar de un apuro.
Propiedades: desinfectante.
Ventajas: es muy eficaz contra el moho.
Inconvenientes: es muy tóxica y amarillea las superficies.
Al contrario de lo que mucha gente cree, la lejía no es un producto blanqueante, sino que actúa por iones. Muchos sabréis que acaba amarilleando los tejidos y las superficies sanitarias con los que entra en contacto, ya sea algodón, azulejos o lacados. Por eso, yo intento evitarla en la medida de lo posible, y la reservo únicamente para un uso en el que no tiene competencia: la eliminación de moho, gracias a su capacidad desinfectante. No todo se ha de desinfectar en una casa normal y corriente, y el mejor producto es el jabón. Acordaos sino del coronavirus: lo primero que teníamos que hacer era lavarnos las manos con él.
Otro factor que tenemos que saber es que la lejía no limpia si hay grasa. En este sentido, tendremos que volver al jabón primero para aplicar la lejía después.
La lejía es un producto muy tóxico que hay que manejar con precaución. Es importante usar guantes de goma y gafas de plástico de seguridad para evitar salpicaduras en los ojos. Nunca calientes la lejía ni la mezcles con ningún otro producto, especialmente amoniaco, ya que puede provocar reacciones químicas peligrosas que generan humos tóxicos.
En general, la lejía solo se reduce con agua fría, aunque también es seguro mezclarla con jabón en la lavadora.
Igualmente debes saber que este producto solo desinfecta cuando está en contacto directo con la superficie en cuestión durante al menos diez minutos (no vale con pasar la bayeta y ya). Además, pierde sus propiedades si lo cambias de envase. Si llenas un pulverizador con lejía, esta solo estará en buenas condiciones unos pocos días antes de perder su capacidad desinfectante. Este hecho, sumado al peligro que supone tener lejía en una botella no etiquetada, ya que podría conducir a una ingesta o mezcla accidental, hace que no sea nada recomendable guardarla en cualquier recipiente que no sea su botella original.
Propiedades: disolvente.
Ventajas: es un disolvente de los más suaves a nuestro alcance. Porque el más suave es, en realidad, el agua.
Inconvenientes: puede llegar a dañar el color y no puede usarse en materiales delicados como el mármol, el lino o la seda.
El alcohol, además de un potente desinfectante contra los virus, también es un disolvente suave que elimina bien, en general, las manchas de bolígrafo y rotulador, sobre todo si actuamos al momento.
Si lo compras en spray, sumas la potencia del aerosol, que es útil en algunos casos (como verás a lo largo del libro).
La acetona (C3H6O) y el aguarrás (C10H6) son dos disolventes más potentes y eficaces, pero también son mucho más peligrosos porque pueden dañar colores, tejidos, barnices y demás.
Propiedades: limpiador, insecticida.
Ventajas: es muy eficaz para eliminar hongos en plantas domésticas.
Inconvenientes: no se puede dejar reposar sobre manchas de tela y conviene leer las instrucciones del producto.
El jabón potásico es un jabón como «los de antes», es decir, que su composición es parecida a la del jabón artesanal que se hacía en los pueblos, a base de aceites y otros componentes naturales. Su rasgo más interesante es su capacidad de neutralizar las plagas de hongos de las plantas domésticas.
Propiedades: limpiador y desengrasante.
Ventajas: es barato, accesible y muy poco tóxico.
Inconvenientes: al ser muy concentrado, hay que aclararlo muy bien para evitar que quede atrapado en la trama de los tejidos y provoque manchas. Es importante diluirlo porque este jabón no está preparado para ir directamente a la lavadora y la puede estropear.
Además de formar parte de la fórmula mágica, usamos el jabón en escamas en remojos largos para «aflojar» manchas y las pastillas para frotar manchas de grasa que podemos tratar en el momento o como alternativa a los polvos de talco.
Propiedades: desengrasante.
Ventajas: es muy eficaz y seguro si se usa correctamente.
Inconvenientes: es difícil de encontrar fuera de España. Es un potente desengrasante y tiene muy mal olor.
El amoniaco tiene mala prensa y muchas personas prefieren no utilizarlo porque no les inspira confianza. En mi experiencia, se trata de un producto seguro que, en algunos casos, es la solución más rápida y eficaz, además de formar parte de nuestra querida fórmula mágica.
Uno de los mitos más extendidos sobre el amoniaco es que destiñe. No es cierto, se puede usar en tejidos de color con total tranquilidad.
Propiedades: blanqueante y oxidante.
Ventajas: su precio, accesible. Eficaz antimanchas.
Inconvenientes: hay varias proporciones, se oxida muy rápido y puede no actuar como queremos.
Si hay un mueble con un tinte y es blanco, podemos aplicar esta crema. También en los muñecos que tengan plástico y hasta en una polipiel. Con todo, ¡imaginación al poder! Si vemos que no podemos sacar la mancha de ninguna manera, aplicamos la crema durante doce horas y cubrimos con film transparente. Lo aplicamos y lo dejamos actuar.
Las bayetas de microfibra son una maravilla tecnológica infravalorada, seguramente porque hay muchas personas que no conocen sus propiedades ni saben cómo usarlas. Pero yo te lo cuento.
La microfibra, cuya composición habitual es 80 % poliéster y 20 % poliamida, es un tejido con una gran capacidad electroestática. ¿Qué significa esto? Pues básicamente que es capaz de captar y llevarse la suciedad de otra superficie o tejido tanto en seco como ligeramente humedecida con agua.
Así, las bayetas de microfibra sirven tanto para limpiar el polvo (ya que, en lugar de moverlo de sitio, lo atrapan), como para llevarse una mancha de grasa o café de una corbata o una blusa si actuamos al momento con una ligeramente humedecida que esté nueva o bien cuidada.
Otra característica muy interesante es su alta capacidad absorbente, ya que estas bayetas pueden acumular hasta ocho veces su peso en líquido, que es muchísimo más que una de algodón.
Para cuidar bien nuestras bayetas de microfibra y asegurarnos de que no pierden su capacidad electroestática basta con tener en cuenta las siguientes cuestiones:
Además de bayetas también encontrarás en el mercado fregonas y mopas (sobre todo la mopa) de microfibra, que tienen las mismas propiedades y que te recomiendo tener también en casa. La mopa es mucho mejor que la escoba para limpiar los suelos y evitar ir moviendo el polvo de sitio.
Por otro lado, hay bayetas de microfibra especialmente pensadas para su uso sobre cristal, que también son muy útiles y que vale la pena tener en cuenta. Son lisas y sorprende lo bien que limpian solo con agua.
Eso sí, ten en cuenta que, por muy bien que las cuides, tus bayetas irán perdiendo con el tiempo su capacidad electroestática. Cuando eso pase, no las tires, ya que las puedes seguir usando para absorber líquidos, usarlas con lejía o limpiar cosas que sepas que están tan sucias que después tendrás que tirar el trapo.
Hay quien separa las lavadoras de bayetas en función de su uso, aunque yo opino que no es necesario. Al fin y al cabo, estamos lavando en lavadora en un programa largo y con temperatura, por lo que no hay problema en mezclar las bayetas del baño con las de la cocina y las de quitar el polvo. Eso sí, ten cuidado, porque algunas pueden desteñir.
En el mercado encontramos, en general, tres tipos de estropajos en función de su dureza, y que tienen distintas aplicaciones:
Los estropajos son un producto barato en el que vale la pena gastar un poquito más. La diferencia de calidad entre los más caros y los más baratos del mercado es notable, mientras que el precio no lo es tanto. Vale la pena esos céntimos extras, ya que suelen durar más y dañar menos las superficies.
Cuidado con el uso de los estropajos que pueden ser nuestros grandes contaminadores. Lo ideal es usarlos dos semanas, ya lo dice Boticaria García.
Una buena rasqueta, metálica, con hojas desechables, o de plástico, en función de la superficie donde vayas a utilizarla, es nuestra mejor aliada para eliminar la suciedad incrustada en superficies duras y lisas como encimeras, vitrocerámicas, cristales, etc. No rayan y duran muchísimo. Vale la pena invertir en una.
Los mejores plumeros son los sintéticos ya que, como las bayetas de microfibra, tienen capacidad electroestática. Esto quiere decir que, a diferencia de los de plumas de toda la vida, atrapan el polvo en lugar de moverlo de sitio.
Para que duren mucho tiempo y sigan en funcionamiento es importante hacer un buen mantenimiento que consiste en no mojarlos y sacudirlos en el exterior para que suelten el polvo y se «carguen». Hacerlo es muy sencillo: basta con ponerlos bocabajo y hacer rodar el palo sobre sí mismo entre las palmas de las manos.
Una buena aspiradora es una gran aliada en la limpieza de suelos, ya que elimina el polvo en lugar de moverlo de sitio. Mi recomendación es que elijas siempre la más potente que te puedas permitir, ya que te servirá también, con el accesorio adecuado, para la limpieza de alfombras, sofás, colchones y tapicerías en general.