PODEMOS DECIR QUE LA ENDORFINA fue la primera «hormona de la felicidad» de la que se comenzó a hablar, y hoy sabemos que es un neurotransmisor. Hace ya unos cuantos años, cuando los centros sanitarios empezaron a insistir en las bondades del deporte para la salud y la importancia de abandonar una vida sedentaria que tanto perjudica, uno de los puntos clave de aquel discurso ya fue la relación del deporte con el bienestar gracias a la liberación de endorfinas.
Es importante saber que las endorfinas comparten sustancias con los opioides. Sabemos que el opio es uno de los mayores analgésicos, y eso es precisamente lo que producen las endorfinas en nuestro organismo, el mismo efecto que una pastilla para calmar el dolor (físico y emocional). Eso sí, sin efectos secundarios.
También, al igual que el opio, las endorfinas producen una calmada sensación de bienestarr. En efecto, logran disminuir la ansiedad, uno de los síntomas de los que más se habla en las consultas de todo tipo de especialidades, desde los médicos de atención primaria hasta los traumatólogos, debido a la somatización, a la que ya nos hemos referido.
Ansiedad es la unión de miedo más preocupación. El miedo es necesario. De hecho, en mi anterior libro (Cómo sobrevivir al caos mental) le dedico un capítulo entero a esta emoción, que es básica y universal. Aunque se asocia a algo desagradable, lo cierto es que el miedo es lo que nos salva la vida a diario. Ante un peligro, ese miedo es lo que activa el modo supervivencia, que no es otro que el que nos ayuda a defendernos, a correr, a protegernos, en definitiva, a ponernos a salvo y a actuar. El miedo no debe paralizar, eso es algo que le hemos añadido nosotros o que hemos leído en novelas o visto en series; el miedo impulsa.
Cuando nuestro cuerpo siente miedo se liberan dos hormonas: adrenalina, siempre ligada a la acción, y cortisol, la conocida hormona del estrés, de las que hablaremos más adelante.
Ya que el miedo es necesario y no debemos retirarlo de nuestra vida, con lo que hay que trabajar es con la preocupación, y el proceso pasa por relativizar y analizar. ¿Qué nos preocupa? ¿Cuántas posibilidades hay de que realmente ocurra? ¿Qué podemos hacer? ¿Está en nuestras manos la solución? Todas estas preguntas son el primer paso para desbloquear la preocupación. Y con unos niveles altos de endorfinas es más factible conseguirlo.
Cuando sentimos que la cabeza va a explotarnos de tanta preocupación o el nerviosismo nos está consumiendo, hay que pasar a la acción. Y lo bueno de las endorfinas es que son muy fáciles de conseguir, tan sencillo como practicar deporte.
Es una frase tan manida que ya ha perdido parte de su valor, pero no tiene por qué ser así. El deporte es el principal interruptor de la creación de endorfinas y, por lo tanto, el primer paso hacia la felicidad. De hecho, diría que incluso se puede medir y, para mí, el indicador más fiable es lo que hemos sudado cuando hemos practicado deporte. Si acabamos empapados es que lo hemos hecho bien, y no me tiembla la mano si apuesto a que ahora nos sentimos mejor, con la cabeza más despejada y el cuerpo libre de tensiones.
El deporte es el principal interruptor de la creación de endorfinas y, por lo tanto, el primer paso hacia la felicidad.
Sin embargo, aunque el deporte es quizás la actividad más vinculada a la generación de endorfinas, existen muchas otras que también ayudan a su producción. Me refiero a actividades tan enérgicas como bailar o cantar (o las dos a la vez), o tan pausadas y relajantes como practicar unos minutos de meditación cada día o ponerse en manos de un buen masajista para desestresarnos un poco. También se pueden activar endorfinas mediante la comida. El picante es un buen ejemplo, o incluso comer un poco de chocolate.
HORMONA |
FUNCIÓN |
¿CUÁNDO SE LIBERA? |
¿CÓMO POTENCIARLA?* |
Endorfinas |
Actúan estimulando la sensación de placer y bienestar y reducen la sensación de dolor. La ausencia o deficiencia puede producir estados depresivos. |
Se manifiesta con la presencia de situaciones estimulantes y agradables y como resultado de la activación por el estrés o el dolor. |
• Realiza deporte o practica tu hobbie • Come picante (con moderación) • Medita • Recibe un masaje • Prueba la risoterapia • Baila • Canta |
*En todos los casos, siempre hay que tener en cuenta que algunas actividades activan más de una hormona de la felicidad a la vez.
