CARTA AL LECTOR

Este libro pone en tus manos el fruto de interminables noches y días vividos con y para Santiago Ramón y Cajal, padre de la neurociencia moderna. A lo largo de su lectura descubrirás a Santiagué, el niño que fue; a Santiago, el hijo, el hermano, el marido, el amigo; a D. Santiago, el profesor, el compañero; y a Cajal, el ilustre científico cuyo apellido figura al más alto nivel de la ciencia junto al de Curie, Einstein, Pasteur, Darwin, Newton y tantas otras personas inmortales por su contribución al desarrollo de la humanidad. Entre sus líneas hemos querido prender su trayectoria vital, tan polifacética, transcurrida a lo largo de 82 años, desde su nacimiento en Petilla de Aragón, el 1 de mayo de 1852, hasta su fallecimiento en Madrid, el 17 de octubre de 1934.

«Descubrir» fue un verbo que Cajal conjugó a lo largo de toda su vida en todas sus acepciones. En su infancia de niño intrépido descubrió las maravillas de la naturaleza y sus misterios; en su juventud anhelante de nuevos horizontes y experiencias partió a América, descubriendo la miseria y el pavor de la guerra; y de vuelta a España, a través de la minúscula lente de su microscopio, analizó micra a micra el sistema nervioso, dejando al descubierto la independencia de la célula nerviosa, desvelando el sinuoso trayecto de sus múltiples ramificaciones y vislumbrando sus conexiones.

Además de eminente científico, fue un gran artista que, como Leonardo da Vinci, supo unir ciencia y arte. Sus dibujos, magníficas representaciones de imágenes microscópicas, son protagonistas de exitosas exposiciones como «The Beautiful Brain: The Drawings of Santiago Ramón y Cajal», que recorrió con gran éxito Estados Unidos y Canadá.

También escribió libros científicos y literarios, numerosos artículos y un amplio epistolario. A lo largo de estas páginas hilamos nuestra redacción con textos extraídos de sus obras (Recuerdos de mi vida, Reglas y Consejos sobre Investigación Científica, Charlas de Café, El mundo visto a los ochenta años y Neuronismo o reticularismo) e intercalamos fragmentos de sus cartas, conferencias y discursos, así como testimonios de quienes compartieron su vida.

Es para nosotras una inmensa alegría que el prólogo de este libro haya sido escrito por una persona que admiramos profundamente, el exdirector general de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, gran conocedor de la obra de Santiago Ramón y Cajal.

Y tenemos el honor de que el epílogo se deba a uno de los más reconocidos descendientes científicos de Cajal, el neurobiólogo Javier DeFelipe, que en las páginas finales te descubrirá la misión Neurolab en la que participó muy activamente. En 1998, la NASA dedicó esta misión destinada al estudio del cerebro en ingravidez a Santiago Ramón y Cajal y, a bordo del transbordador Columbia, viajaron al espacio 12 preparaciones histológicas y 9 dibujos del ilustre científico español: un sueño que el gran soñador que fue nunca se hubiera atrevido a soñar.

Queremos terminar esta carta con las palabras que el poeta Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura en 1959, dedicó a Cajal en su obra Españoles en tres mundos:

Ausente, fino y realista; siempre enredado en el laberinto bello de los sutiles encajes de la vida de su microscopio. No conozco cabeza tan nuestra como la suya, fuerte, delicada, sensitiva, brusca, pensativa. Los ojos no miran nunca a uno —a nada con límite—; andan siempre perdidos, caídos, errantes, como buscándose a sí mismos en el secreto, para mirarse, al fin, frente a frente.

Belén Yuste y Sonnia L. Rivas-Caballero

Tapia de Casariego, agosto de 2023