
Una cosa es digerir completamente la comida y otra es absorberla bien. La concepción popular es que, una vez que se ha digerido la comida, va al intestino delgado y después al cuerpo a través de la sangre. En realidad, es un proceso bastante más complejo. En primer lugar, el intestino delgado no es tan pequeño como se suele creer. Aunque sólo tiene unos seis metros de longitud, tiene un área de superficie mayor que una pista de tenis. Las células altamente activas que unen esta superficie (la mucosa intestinal) se sustituyen cada cuatro días como media. Si esta superficie no está sana, su capacidad para absorber nutrientes a partir de la comida y su capacidad para rechazar sustancias tóxicas tampoco serán buenas.
Los distintos nutrientes se absorben mediante distintas secreciones del intestino delgado requiriendo cada uno de ellos un conjunto distinto de condiciones para maximizar la absorción. El duodeno, por ejemplo, sólo está un poco más abajo del estómago y, por eso, normalmente tiene un entorno algo ácido que facilita la absorción de minerales, grasas y vitamina B. Una falta de ácido estomacal, quizás debido a una deficiencia de zinc, puede tener el efecto perjudicial de reducir la cantidad de nutrientes absorbidos (irónicamente el propio zinc puede verse afectado). La vitamina B12 no puede ser absorbida como tal, sino que primero debe combinarse con una sustancia conocida como el factor intrínseco, que se produce en el estómago, siempre y cuando se secrete el ácido estomacal adecuado.
Otras condiciones también ayudan a la absorción, como la presencia del tipo de bacteria y fibra adecuados y la ausencia de irritantes digestivos, que se tratarán en los siguientes capítulos. Por lo tanto, los dos aspectos clave para potenciar la absorción óptima son mantener un tracto digestivo sano y un entorno equilibrado.
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Situación |
Longitud |
Salidas hacia la sangre |
|---|---|---|
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Duodeno |
30-45 cm |
Calcio, magnesio, hierro, zinc, cobre, manganeso Glucosa, fructosa B1, B2, B6, C Vitaminas solubles en grasa: A, D, E |
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Yeyuno |
3 m |
Disacáridos: sacarosa, maltosa, lactosa Vitaminas solubles en agua: tiamina, piridoxina, riboflavina, ácido fólico Proteínas y aminoácidos |
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Íleon |
3,5 m |
Colesterol Vitamina B12 Sales biliales |
La mala noticia es que las vellosidades (los pequeños relieves que constituyen la superficie del intestino delgado) se dañan fácilmente debido a la comida frita, el alcohol, las alergias a los alimentos, las sustancias irritantes que contiene la comida y otros factores como las infecciones. La buena noticia es que las células de mucosa intestinal que recubren el intestino son uno de los tipos de células que se regeneran más rápido del cuerpo. Si se les aporta los nutrientes adecuados se puede maximizar su absorción. Estos incluyen: vitamina A, que mantiene la membrana de las células fuerte y sana; zinc, que se necesita para reparar y reemplazar las células de mucosa ya agotadas; glutamina, un aminoácido, y ácido butírico, una especie de grasa que actúa como fuente de energía de las células de mucosa. Todos estos nutrientes ayudan a promover la absorción saludable.
Si bien casi todas las células corporales funcionan con glucosa (el producto final de la digestión de carbohidratos), la mucosa intestinal puede alimentarse de glutamina y ácido butírico. En circunstancias normales no hay necesidad de tomar ácido butírico tal y como es producido en el tracto intestinal por las bacterias, sobre todo en el colon. Los niveles de ácido butírico a veces se miden analizando las deposiciones para comprobar la salud del colon. Cuando los niveles están bajos, o cuando el tracto digestivo se ha visto dañado y es permeable, los suplementos de ácido butírico pueden ayudar a restaurar la salud digestiva. Lo mismo ocurre con el aminoácido glutamina. Si bien no es un nutriente esencial, supone una gran ayuda al nutrir, reparar y reconstruir el intestino delgado y, además, refuerza la inmunidad. La glutamina también ha demostrado ser de gran ayuda a la hora de curar el tracto digestivo dañado o permeable tras una operación o después de una infección.
Mientras que algunos nutrientes sencillamente pasan al cuerpo mediante la pared intestinal, la mayoría son trasportados por moléculas. Estos procesos de absorción son distintos y a su vez dependen de varios nutrientes y no pueden completar su función sin ellos. Por eso, a veces puede darse un círculo vicioso si la absorción de nutrientes es más baja de lo normal, ya que la falta de nutrientes provocará también una baja absorción. La glucosa y los aminoácidos son nutrientes que necesitan transportarse activamente a través de la pared intestinal y, por lo tanto, son también los más afectados en caso de una mala absorción.
Antes de que los alimentos puedan ser absorbidos deben prepararse para este proceso en el que además de participar las enzimas digestivas también entrarán en juego las enzimas que promueven la absorción activa. Estas dependen de los nutrientes (en otras palabras, ciertos nutrientes ayudan a otros nutrientes a ser absorbidos). Un ejemplo es el zinc y la vitamina B6: este hecho quedó demostrado en un experimento en el que se les daba a animales cantidades mayores de vitamina B6 y la misma cantidad de zinc. Cuanta más vitamina B6 les daban, más zinc absorbían en la sangre.4
Algunos minerales, como el zinc o el selenio, compiten entre sí por la absorción, de forma que técnicamente se absorben mejor individualmente en un estómago vacío. Sin embargo, a menos que te guste tomar suplementos a distintas horas del día, por razones prácticas está bien lo que la naturaleza hace: toma nutrientes como parte de la comida. Ten en cuenta que ciertos alimentos contienen sustancias que pueden llegar a interferir de forma significativa en la absorción de nutrientes. Entre ellos se encuentran:
• Fitatos en el trigo.
• Oxalatos en las espinacas y ruibarbo.
• Metilxantinas en el té, el café y el cacao.
El efecto que causan estas sustancias en la absorción de nutrientes no debe pasarse por alto. Por ejemplo, cuando se come col, se absorbe el 40% del hierro que contiene. Por el contrario, cuando se comen espinacas, que son una buena fuente de oxalatos, sólo se absorbe el 5%. Tomar una taza de café con la comida principal también puede reducir hasta un tercio la absorción de hierro.
Cualquier sustancia que irrita el tracto digestivo, desde el alcohol hasta los antibióticos, tendrá un efecto indeseado en la absorción. La tabla que mostramos a continuación muestra qué ayuda y qué dificulta la absorción de nutrientes.



Si tu médico de cabecera sospecha que puedes no estar absorbiendo bien los alimentos, seguramente te hará una de estas dos pruebas. La primera consiste en un análisis de los excrementos que puede medir gran número de factores que reflejen tu capacidad general para digerir y absorber. La presencia en las heces, de proteínas, grasas y carbohidratos indica una capacidad limitada para digerir y/o absorber la comida.
Un indicador mucho más preciso de los problemas de absorción es una prueba de permeabilidad intestinal. Aunque hay distintos métodos para determinar la permeabilidad intestinal, todos requieren beber algo y recoger después una muestra urinaria. A continuación se analiza la muestra para indicar qué tamaños de molécula están pasando por la pared del tracto digestivo. Las estrategias terapéuticas para corregir los problemas de absorción una vez identificados se exponen en el capítulo 16.
4. Pfeiffer, C., estudio de investigación original (sin publicar), Brain BioCenter. Pillay, D. et al., «Zinc status in vitamin B6 deficiency» (El papel del zinc en la deficiencia de vitamina B6), International Journal for Vitamin and Nutrition Research, vol. 67 (1), págs. 22-26 (1997).