Illustration

El cuerpo humano es como un donut. En el tracto digestivo (que sería el gran agujero del medio), las grandes piezas de comida se descomponen en pequeños fragmentos que pueden ser absorbidos por el cuerpo. El tracto digestivo, técnicamente conocido como el tracto gastrointestinal, tiene unos diez metros de longitud y varios órganos adjuntos a él, que son los que producen los fluidos digestivos.

Las fases de la digestión

La boca

La digestión comienza en la boca, donde el acto de masticar la comida empieza a descomponerla físicamente. En la boca también están las glándulas salivares que producen saliva. Esta tiene dos funciones: lubricar la comida, haciendo que sea más fácil de tragar, y empezar el proceso de digestión. La saliva es rica en una enzima digestiva que se llama ptialina y que puede descomponer los carbohidratos. Después, la comida pasa por la garganta y por el esófago, hasta llegar al estómago.

Illustration

Figura 1. El sistema digestivo.

El estómago

El estómago es un entorno cuidadosamente controlado con un cierre en la parte de arriba (el esfínter del cardias) y un cierre en la parte de abajo (el esfínter pilórico) para evitar que los flujos digestivos ácidos escapen. Las células de la pared estomacal producen al día unos dos litros de dichos fluidos. Ayudan a digerir más la comida, sobre todo las proteínas, y a acabar con las bacterias y otros microorganismos indeseables. La comida (convertida ahora en lo que conocemos como quimo) puede estar en el estómago entre dos y cinco horas antes de pasar al intestino delgado.

El intestino delgado

Hablando en términos generales, el intestino delgado es el lugar en el que sucede la absorción de nutrientes, pero eso no ocurre inmediatamente. La primera parte del intestino delgado, el duodeno, es el punto más importante de la digestión, ya que ahí es donde los fluidos digestivos del hígado y el páncreas se juntan para ir hacia el conducto bilial y el conducto pancreático. Tal y como verás en el siguiente capítulo, son las piezas más importantes en la descomposición de la comida, si bien la pared del intestino delgado también produce sus propios fluidos digestivos.

Después del duodeno está la sección intermedia del intestino delgado (el yeyuno) y es ahí donde la mayoría de los nutrientes son absorbidos por el cuerpo. La última parte del intestino delgado, denominada íleon, está conectada con el intestino grueso o colon. Se digiere más el quimo, se absorben más nutrientes y lo restante pasa por el intestino delgado por una acción muscular a semejanza de las olas que se denomina peristaltismo.

El intestino grueso (colon)

Mientras el intestino delgado está especialmente relacionado con la digestión y la absorción, el intestino grueso se encarga de preparar lo que ha quedado (sobre todo fibras indigeridas, comida inabsorbida, bacterias y células muertas) para la eliminación. Estas dos áreas (el área de la «cocina» y el área de «los desperdicios») se mantienen separadas por un cierre muscular denominado válvula ileocecal. Si esta válvula no funciona bien, entonces existe el peligro de que los organismos indeseados pasen del intestino grueso al intestino delgado, lo que puede provocar infecciones intestinales (trataremos este aspecto con más detenimiento más adelante).

A pesar de que algunos nutrientes son absorbidos por el colon, su función principal es reabsorber agua del quimo y hacer que los desperdicios vayan pasando y se preparen para la eliminación. De este modo se reabsorbe diariamente alrededor de un litro de agua. Una vez más, las contracciones del músculo peristáltico ayudan a que el material se vaya moviendo por el recto, la última parte del colon. Cuando está lleno, desencadena la defecación.

Además de eliminar la materia alimenticia no absorbida, la defecación también consigue deshacerse de otras sustancias orgánicas como las células sanguíneas muertas y el colesterol.