La historia de la película

En un bosque lejano, había un enorme castillo en el que vivía un príncipe. Una noche de invierno, una mendiga llamó a la puerta de la fortaleza y le ofreció al joven una rosa a cambio de cobijo. El príncipe, que era muy egoísta, se negó. Entonces, la mendiga le reveló que era un hada.

Para castigar al príncipe, la mujer maldijo el castillo y a sushabitantes. Después, transformó al joven en un monstruo y le dijo:

—El hechizo se romperá el día en que ames y seas correspondido. Pero recuerda, debes conseguirlo antes de que la rosa se marchite, de lo contrario, ¡serás una Bestia para siempre!

Cerca del castillo vivía Bella, una chica a la que le encantaba leer.

Una mañana, fue sorprendida por el arrogante Gastón.

—No deberías leer, es malo para las mujeres. Tengo algo mejor para ti: ¡cásate conmigo!

—Gracias por este inmenso honor —se burló la joven—, pero no me interesa para nada.

Ignorando las protestas de Gastón, Bella se alejó y corrió a despedirse de Maurice, su padre, que se iba a la feria local a vender los artilugios que él mismo inventaba y fabricaba.

En el camino, Maurice fue atacado por unos lobos.

Su caballo huyó y el anciano se refugió en el castillo de la Bestia, donde los objetos animados le dieron la bienvenida.

—Me llamo Lumière —declaró amablemente el candelabro.

De repente, apareció la Bestia, quien, al ver al intruso, se puso furioso y lo encerró en una mazmorra.

En el pueblo, Bella supo que su padre tenía problemas al ver que su caballo había regresado sin él.

—¡Llévame hasta papá! —le pidió al animal.

En el castillo, la joven se enfrentó con valentía a la Bestia y le pidió que liberara a su padre.

—Acepto si te quedas aquí conmigo para siempre —le propuso la Bestia.

Bella accedió. Sin embargo, la Bestia no la trató como a una prisionera. Poco a poco, la joven descubrió que la Bestia no era un monstruo y aprendió a apreciarlo. Asimismo, la Bestia se enamoró de Bella.

Una noche, la joven le confesó que echaba de menos a su padre. La Bestia le ofreció su espejo mágico para que pudiera verlo. Bella vio que Maurice iba a ser encerrado en el manicomio por Gastón.

La Bestia enseguida le concedió la libertad.

—¡Vete y quédate el espejo como recuerdo!

La joven se fue corriendo a salvar a su padre.

—¡Dijo que había visto a un monstruo! —se justificó Gastón—. Hay que encerrrarlo en el manicomio… salvo que aceptes casarte conmigo.

—¡Mi padre no está loco! ¡Mira! —respondió Bella agitando el espejo en el que aparecía la imagen de la Bestia— Y no es ningún monstruo, ¡es mi amigo!

Loco de celos, Gastón le arrebató el espejo y le ordenó a este que lo guiara hasta la Bestia.

La joven intentó detenerlo, pero llegó demasiado tarde: ¡Gastónhabía apuñalado a la Bestia por la espalda!

Pero en el cruel ataque perpetrado por Gastón, este perdió el equilibrio y cayó al vacío mientras Bella lloraba sobre el pecho de la Bestia:

—No me abandones… te quiero.

En cuanto pronunció esas palabras, una lluvia de estrellas mágicas envolvió a la Bestia, que se transformó en un apuesto joven.

—Un hada me lanzó un conjuro para castigarme por mi egoísmo —le explicó a Bella—, pero tu amor me ha liberado del hechizo.

El príncipe no fue el único que recobró su aspecto real. Los criados también recuperaron su apariencia humana. Respecto a Maurice, lo invitaron a vivir en el castillo.