La escritora francesa Jeanne Philomène Laperche nació el 9 de abril de 1853 en Burdeos, Francia. Sobre sus años de infancia y juventud se conoce poco, salvo que presentó una temprana afición por la escritura. Después del terrible fallecimiento de su padre en 1879, se mudó a París junto con su madre y su hermano, donde se reencontró con un antiguo amigo de la infancia, el periodista y novelista Jean Fernand Lafargue, con quien se casó y frecuentó los círculos literarios de la época, siendo cercana a Émile Zola y Marcel Prévost. Fue entonces cuando decidió firmar sus obras bajo el seudónimo masculino de Pierre de Coulevain.
Su primera novela, Nobleza estadounidense, fue publicada en 1898 y ganó el premio Montyon en 1899. Un año después, publicó su segunda novela, Eva victoriosa, la cual volvió a ganar el galardón en 1902. En esta obra, Laperche profundiza en las pasiones amorosas de dos mujeres estadounidenses que hacen un viaje a Europa, en donde conocerán a un seductor duque que les cambiará la vida.
Interesada en visibilizar la escritura y el papel de las mujeres en la literatura, Laperche se unió al jurado del premio Fémina en 1904, año de su creación, y se mantuvo como integrante activa hasta 1920. La iniciativa del galardón, promovido exclusivamente por mujeres, había nacido en contraposición al presitgioso premio Goncourt, que era siempre otrogado a hombres.
Después de la muerte de su esposo, decidió viajar para recuperar la libertad que sentía perdida. A los pocos meses, ese mismo año, salió a la luz su novela Sobre la rama, que explora la idea de vivir como un pájaro, sin ataduras. Los siguientes años fueron muy prolíficos para la autora, quien se entregó por completo al oficio de escribir y a recorrer el mundo. En 1906 dio a la imprenta el diario La isla desconocida, costumbres inglesas, que escribió durante un viaje a Inglaterra, y en 1908, el libro En el corazón de la vida, sobre Suiza. En 1913 y bajo la influencia de la teosofía publicó La novela maravillosa.
Se encontraba en la cima de su carrera literaria cuando su vida dio un giro trágico al morir su hijo en la Primera Guerra Mundial. A partir de ese momento se vio obligada a cuidar de su nuera y sus dos pequeñas gemelas, por lo que, desde entonces y hasta el día de su muerte, el 16 de marzo de 1927, dejó de publicar, siendo su único libro póstumo conocido un relato para niños escrito a sus nietas: La prueba de Georges (1933).