Qué es la domesticación
Si nos atenemos a la definición de los diccionarios, un animal doméstico es aquel que vive en el medio humano y que ha sido adiestrado o amansado.
Según esta definición, el león de un circo sería un animal doméstico. Pero como es evidente que no lo es, necesitaremos pulir esta primera aproximación. Nosotros añadiremos algunas ideas importantes: el animal doméstico ha socializado con el ser humano (lo conoce, no lo teme y no lo considera una posible presa), depende de él para su alimentación y sus necesidades básicas y, por último, su reproducción está controlada (generalmente es el hombre quien le elige la pareja, en función de sus propias necesidades).

Según los diccionarios, un animal doméstico es aquel que vive en el entorno humano y que ha sido amansado y adiestrado
Un proceso lento y aleatorio
El lobo no se transformó en perro de la noche a la mañana. Su domesticación se escalonó a lo largo de varios miles de años. Los restos que los arqueólogos encuentran en los yacimientos todavía no permiten determinar si el propietario de la mandíbula o la tibia era salvaje, semisalvaje o había sido domesticado y, en este último caso, hasta qué punto.
Esto mismo es aplicable a su estatus: ¿fue una presa devorada o un amigo y primer compañero del grupo humano? Si los restos se encuentran entre otras osamentas de animales, si presentan raspados o fracturas efectuadas después de la muerte, o incluso indicios de haber sido cocidos, es lógico pensar que el perro había sido consumido. En cambio, los huesos encontrados en las tumbas próximas a viviendas o dentro de una sepultura humana indican claramente el estatus de compañero amado y respetado.
Amansar y luego domesticar
Los cazadores de pueblos nómadas, cuando cazaban una loba, tenían la posibilidad de capturar a sus lobeznos y llevarlos al lugar donde habitaban, en donde se convertían en juguetes vivientes para los niños y para los adultos.
No se trataba de una verdadera domesticación, sino del amansamiento de individuos aislados.
Cuando estos morían, se reiniciaba el mismo proceso con otro animal. También es posible que, al llegar a la pubertad, algunos lobeznos se escaparan, y cuando encontraban una manada morían como presas por no ser reconocidos como miembros del grupo. Al principio, los hombres llevaban las crías de lobo al campamento por diversión o por piedad, pero después empezaron a hacerlo de modo deliberado. Así, de generación en generación, aumentó la impregnación del lobo con el ser humano, y el animal salvaje perdió poco a poco la prudencia y el temor ante el hombre, y su instinto de fuga disminuyó.
También perdió su agresividad en la defensa de la presa, lo cual permitió al hombre utilizarlo para la caza.
A fuerza de capturar lobos jóvenes, algunos de ellos empezaron a reproducirse cerca del hombre, cruzándose con otro animal cautivo; aunque también podía darse el caso de que una hembra en celo se encontrara con un lobo salvaje. Más tarde los cruces fueron totalmente dirigidos por el ser humano, que elegía los animales que quería que se aparearan, en función de las aptitudes o de ciertas características que buscaba en el nuevo compañero.
El control de la reproducción puede considerarse como el inicio real de la domesticación del lobo y de su transformación verdadera en perro. A partir de entonces se inició un trabajo de selección, gracias al cual se ha llegado a las muchas razas que conocemos actualmente.

Los pueblos nómadas tenían la posibilidad de coger a los lobeznos, cuya madre habían matado, y llevárselos allá donde vivían
Una ocupación de las mujeres
La domesticación tuvo lugar no sólo y simplemente porque un cierto número de animales fuera introducido en el círculo humano, sino porque su llegada puso en marcha en ciertos miembros del grupo un instinto de protección, especialmente en las mujeres, que tenían más tiempo libre para dedicarse a los cuidados maternales y para ocuparse de ellos. Además, en las épocas a las que nos referimos, la vida era muy dura, y la mortalidad infantil era particularmente alta. Entonces, ¿no es lógico que algunas mujeres canalizaran su necesidad de procrear en el cuidado de los cachorros? No es de excluir que las crías recuperadas muy jóvenes fueran amamantadas por las mujeres de la tribu, como ocurre todavía en algunas tribus de América del Sur, Australia o Asia. Esta teoría está apoyada por una figurita de la época precolombina que representa una mujer dando el pecho a un cachorro, que puede verse en el museo de México, así como unas fotografías tomadas en el bush australiano en las que aparecen mujeres aborígenes dando el pecho a unos cachorros.
Además, el hecho de que el bebé y el cachorro mamaran juntos significaba que el segundo participaba en los cuidados del primero lamiendo las heces, tal como se hace todavía en las tribus masais.
Por qué el lobo
De todas las especies domesticadas, ¿cómo se explica que el lobo haya sido el primero? Si comparamos al ser humano con el lobo, veremos que este acercamiento no es producto del azar. En efecto, uno y otro son predadores, ambos son animales sociales que viven en un grupo organizado jerárquicamente y, por último, ocupan un territorio que marcan, defienden y reivindican.
Además, para que la especie pueda ser domesticada, esta ha de cumplir ciertos criterios comportamentales que existen en el animal salvaje y son interesantes para el hombre.
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ENTRE PERRO Y LOBO |
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Predador |
Cualidades |
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Caza las presas que detecta mediante los sentidos, las persigue y las mata. |
Prudencia. Tiene poco o nada de miedo ante la presa. Tenacidad. Curiosidad, atención. |
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Manada |
Cualidades |
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Manada = familia unida por lazos de parentesco. |
Sumisión al jefe y a las reglas de la jerarquía. |
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Jerarquía indispensable para el éxito en la caza de presas grandes. |
Excelente cohesión del grupo. |
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Existencia de un sistema de comunicación perfeccionado. |
Cooperación en la caza. |
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Sólo los dominantes se reproducen. |
Animal social. |
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Territorio |
Cualidades |
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Espacio en donde la manada vive y caza. |
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En su centro está la madriguera, en donde nacen los pequeños. |
Defensa y protección del territorio. Marcaje territorial. |
Las razones de la domesticación
Las relaciones entre el ser humano y el lobo no estuvieron definidas claramente, pero se basan en intereses recíprocos.
El hombre, que todavía era un nómada cazador y recolector cuando domesticó al perro, se dio cuenta de que le interesaba que una manada de lobos estuviera cerca de su campamento, porque en caso de aproximación de un animal o un grupo humano, los lobos, curiosos pero desconfiados, le informarían de esta llegada a través de su actitud nerviosa y sus sonidos de advertencia.
Durante la caza, los cánidos los acompañaban a distancia, e incluso podían abatir la caza y levantarla de forma involuntaria.
Los lobos jóvenes cuyos padres habían muerto eran capturados jóvenes y socializados con el hombre, convirtiéndose así en juguetes vivientes, y constituyen los primeros animales de compañía avant la lettre. Un lobo joven con un apego al grupo servía de cebo para una presa más importante (un lobo, por ejemplo), igual que hacen los cazadores de tigres con una cabra.
En caso de escasez, la manada era un recurso potencial de alimento y, además de carne, el lobo proporciona un pelaje de primera calidad.
Tampoco se puede dejar de lado el aspecto religioso: el hombre prehistórico era animista, y quizá quiso conciliar el favor de este poderoso y eficaz cazador para que le diera suerte en la persecución de la pieza, por su espíritu y su presencia.
Es más, en ciertas civilizaciones antiguas, el perro simbolizaba el amor maternal. Recordemos la historia de Rómulo y Remo, y la de Mowgli, el niño de la selva.
El lobo también obtenía ventajas de la cercanía del ser humano: este le cedía el excedente de sus cacerías y los restos de sus comidas.
Y un niño o un adulto débil que se apartara de los fuegos también podía convertirse en una presa fácil de capturar.

La relación entre el ser humano y el lobo se basa en intereses recíprocos
El chacal en la sabana
La relación que tenían el perro y el cazador prehistórico se parece a lo que ocurre actualmente en la sabana africana.
Allí, los chacales siguen fielmente a los leones para alimentarse con los restos que dejan estos felinos, y, en ciertos casos, los pequeños cánidos les sirven de levantadores. Jugando cerca de los rebaños de herbívoros, les inquietan y les obligan a alejarse. Los leones sólo tienen que estar al acecho y no lejos del lugar por donde pasarán los animales...
Los inicios de la domesticación
Según los estudios arqueológicos, unos cánidos próximos al lobo fueron domesticados hace bastante tiempo. Sin embargo, pese a la falta de restos fósiles, los investigadores creen que la domesticación del perro pudo haberse iniciado hace más de 100 000 años, es decir, en el momento en que el hombre de neandertal vivía en Europa.
Para argumentar esta hipótesis, los científicos han estudiado el ADN mitocondrial de diferentes razas de perros y han constatado que la diversidad genética entre las razas es muy importante. Tan importante que es casi imposible que se haya establecido en tan sólo 14 000 años. ¡Comparando la modificación de los ADN del lobo y del perro, y aplicando el ritmo al cual se diferencian las secuencias de ADN, han llegado a la cifra de 130 000 años!

El perro-lobo de Sarloos es la prueba innegable de que el perro desciende del lobo

En la sabana, el chacal realiza actualmente el mismo papel que el perro para el cazador prehistórico
Los vestigios
En el norte de China, en el yacimiento de Chouloutien, cerca de Pequín, se han hallado restos de Canis lupus variabilis, un lobo de talla pequeña, asociados a los del Homo erectus (de 500 000 a 200 000 años a. de C.). En Francia se han encontrado restos de 150 000 años de antigüedad en la gruta de Lazaret, cerca de Niza. Los restos descubiertos en el yacimiento de Boxgrove, en Kent (Inglaterra), tienen una antigüedad de 400 000 años.
Sin embargo, en todos estos casos no está probado que el animal hubiera sido domesticado; simplemente se encontraba allí en aquel preciso momento, o había sido cazado por su carne y su piel.
¿Perro o lobo en Siberia?
En Siberia, en la región de Krasnoyarsk, se encontraron restos de lobo o de perro de hace 20 000 años, pero al haber desaparecido, no pueden tenerse en cuenta.
Habría sido interesante analizarlos, ya que esta región fue un importante lugar de paso entre América y Asia.
Los vestigios más antiguos de relación entre el hombre y el perro se remontan al mesolítico, época en que finalizó la última glaciación, es decir, hace unos 12 000 años.
A partir de entonces, se han hallado restos de canes estrechamente asociados a osamentas humanas en diferentes yacimientos.
En Oberkassel (Renania, Alemania) se encontró una mandíbula, que durante mucho tiempo se creyó que era de lobo, en una doble sepultura que data del año 12 000 a. de C. Un estudio posterior demostró que podría tratarse de un perro doméstico.
En Oriente Medio, en la aldea de Mallaha (Israel), se encontraron restos de perros enterrados al lado de las casas. Pero el descubrimiento más conmovedor fue el de los restos de un ser humano con la mano sobre el tórax de un joven cánido (lobo o cachorro), indicando sin lugar a dudas los vínculos que ya había hace 13 500 años entre el hombre y el animal.
En Turingia (Alemania) se descubrieron, en los estratos magdalenienses (11 000 a. de C.) de la cueva de Kniegrotte, los restos de un cánido diferente del lobo.
En Francia, en el departamento de Isère, se localizaron los restos de un perro doméstico que se fecharon en el 10 000 a. de C.
Las osamentas halladas en la gruta de Palegawra (Irak) también fueron identificadas como pertenecientes a un cánido doméstico y son de la misma época que los precedentes.
En Inglaterra, en el yacimiento de Star Car fueron exhumados unos restos de perro que datan del 7500 a. de C.
Los que se descubrieron en Amaglemose (Dinamarca) son del 6500 a. de C.
En China, los restos descubiertos en Cishan (Hubei) datan de hace unos 7000 años.
En el otro lado del Atlántico, se han encontrado restos de 8000 años de antigüedad en los yacimientos de Dangerous cave, en Windover (UTA, EE. UU.), y de Jaguar cave, en Idaho.
Otros indicios de la domesticación del perro, estos un poco más recientes (6500 a. de C.), fueron encontrados en el yacimiento de Koster en Illinois.
Todo esto demuestra que en todo el mundo, salvo en África subsahariana, en una época bastante próxima, el Canis se convirtió en familiaris.

El perro-lobo checo es otro ejemplo de los orígenes lejanos del perro
Los lugares de la domesticación
La domesticación no se debe atribuir a un único pueblo o a una sola región; al igual que muchos otros descubrimientos, se produjo en una misma época y en diferentes lugares.
Los especialistas han determinado tres grandes centros de domesticación:
—Sureste asiático (Extremo Oriente);
—Oriente Medio;
—América Central y meridional.
Poco a poco, y siempre acompañados de sus perros, los hombres abandonaron Oriente Medio y se desplazaron hacia el oeste, alcanzaron los Balcanes e invadieron todo el litoral mediterráneo; otros grupos, en cambio, remontaban los ríos en dirección a la Europa central y occidental.
Por lo que respecta a África, en la época en que tuvo lugar la domesticación del lobo esta especie no existía en el continente, y lógicamente no se produjo ninguna domesticación. Todos los perros africanos actuales fueron introducidos por el hombre, con toda seguridad a partir del 5000 a. de C. El perro llegó a África de la mano del ser humano por el norte, a través del istmo de Suez y por el territorio del actual Egipto, y también por barco desde Asia, llegando por la costa este del continente y extendiéndose hacia el norte y el sur.
A partir de estas dos zonas de entrada, los recién llegados ocuparon poco a poco todo el continente.

Perro persiguiendo una gacela. Siglos XXXIII-XXXI a. de C. Museo egipcio de El Cairo, Egipto. (©Aisa/Leemage)
La domesticación se hace visible
Encontramos los primeros vestigios pictóricos de la domesticación en pinturas del antiguo Egipto, a partir del 4200 a. de C. En Tassili (Argelia) y Suecia también se han descubierto imágenes de este tipo que datan del Neolítico.
Se ven perros acompañando a hombres en la caza, con semblante de participar en ella activamente. Para que un animal llegue a este tipo de colaboración, hace falta que el hombre haya tenido un control de la cría de muchas generaciones. Además de amansar al perro, el hombre mesolítico también modificó su forma de cazar. Hasta aquel periodo, las piezas de caza se mataban tirando piedras más o menos pesadas, con una lanza o una jabalina, pero surgió una nueva técnica: el arco y, sobre todo, la flecha con punta de sílex, con los que el ser humano pudo alcanzar a un animal a más distancia.
Por consiguiente, es interesante poder contar con un auxiliar de caza capaz de llevar las presas al cazador. Esta cooperación permitió a los hombres una captura más eficaz de presas, menos gasto de energía y, en consecuencia, un aumento de su periodo de «ocio», que pudo destinar a crear o fabricar otros utensilios y herramientas.
Sin el perro, la evolución de la especie humana presumiblemente habría sido más lenta de lo que fue.

El perro bebe con la lengua curvada hacia arriba

El lobo bebe con la lengua curvada hacia el frente
¿Perro o lobo en la historia?
¿Cómo pueden determinar los paleontólogos si unos restos pertenecen a un lobo o a un perro? La solución idónea sería encontrar los huesos de la cabeza, porque los maxilares son los indicadores que permiten distinguir al lobo del perro. En general, las mandíbulas de un perro son más estrechas, más cerradas y están menos desarrolladas que las de su homólogo salvaje. A veces faltan dientes, especialmente premolares, lo que significa que el diente no llegó a formarse y los alveolos simplemente están ausentes. Esta característica es hereditaria e indica que el animal en cuestión estaba domesticado.
Domesticación y transformaciones
Transformaciones físicas
Cuando un animal es domesticado, sufre varias modificaciones en su morfología y en su comportamiento. Y el perro no es una excepción.
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EFECTOS DE LA DOMESTICACIÓN |
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Esqueleto |
Disminución de la talla y del peso del cerebro, lo cual ha llevado a la reducción del cráneo; acortamiento del hocico; aumento del stop; estrechamiento de la mandíbula; desaparición o regresión del tamaño de algunos dientes; disminución de la talla; aparición del espolón simple o doble en las patas traseras; enrollamiento de la cola; huesos menos compactos y más frágiles que los del lobo. |
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Exterior |
Orejas colgantes; aumento de la variedad de colores y/o mezcla de colores en los pelajes; ojos redondeados. |
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Cerebro |
Disminución del 20-30 % del peso del cerebro; reducción de la longitud y de la profundidad de los surcos del cerebro. |
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Expresiones vocales |
Disminución o desaparición del aullido; aparición del ladrido; desarrollo de los gemidos; aumento de la vocalización. |
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Expresiones corporales |
Persistencia del juego y de las actitudes del juego pasado el periodo juvenil. |
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Desarrollo en general |
Más rápido tanto desde el punto de vista físico como mental; adaptación a una dieta cada vez más omnívora. |
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Reproducción |
Pubertad más precoz; la hembra pasa de tener un periodo de celo al año a dos; fertilidad durante todo el año en el macho; acceso más rápido a la reproducción. |
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Comportamiento |
Reducción importante de la forma de percibir el mundo: ya no todo es objeto de un estrés que exige respuesta inmediata; aumento de la docilidad; gran capacidad de adaptación en diferentes medios; poco miedo cuando se encuentra en una situación desconocida; retraso en la aparición de los comportamientos agresivos (dominancia, defensa territorial); persistencia del comportamiento juvenil en la edad adulta (juego, búsqueda de atenciones, expresiones vocales). |
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Salud |
Menor resistencia a las enfermedades y a los parásitos. |

Las orejas colgantes son uno de los efectos de la domesticación del perro que se perciben en su aspecto exterior

La persistencia del comportamiento juvenil en la edad adulta es una consecuencia de la domesticación del perro

Las modificaciones de la cabeza en algunas razas son particularmente remarcables

A raíz de la domesticación, el pelo del perro también ha sufrido cambios

El enrollamiento de la cola es también un signo de domesticación
Cambio de estatus
El valor del perro para el hombre —y, por consiguiente, su estatus— también se ha modificado. En efecto, el hombre se apropió de los ejemplares jóvenes, los instaló a su lado y les dio una función, convirtiendo así al animal en un habitante de su cabaña o tienda, y en un miembro de su grupo social.
Luego, para indicar su relación de propiedad le puso un collar y lo ató a una cadena o a una correa, lo convirtió en moneda de cambio, en un objeto de sacrificio...
En definitiva, lo que el hombre hizo fue darle un valor y arrogarse el derecho de su vida y su muerte.