Teniendo en cuenta todos aquellos aspectos que caracterizan la vejez –sus déficits, sus pérdidas y sus ganancias fisiológicas, psicológicas y sociales–, consideramos que la intervención con las personas mayores será más completa siempre y cuando se trabaje desde todas las perspectivas, tanto motriz como cognitiva, ya que ayudaremos a este grupo de edad a mantener y/o mejorar ciertos aspectos sensibles de ser alterados a lo largo del proceso del envejecimiento.

 

Nuestro referente y área de trabajo es la actividad física, por lo tanto nos interesa aprovechar al máximo las posibilidades que ésta ofrece y complementar este trabajo con el entrenamiento cognitivo.

 

Configuramos, pues, un programa innovador e integrador, que tiene como punto de partida el trabajo motriz y cognitivo de forma paralela y que denominamos «Método de motricidad y memoria», y que desarrolla, inicialmente los fundamentos teóricos y los contenidos o actividades. A partir de aquí, lo llevamos a la práctica haciendo una propuesta de intervención motriz y cognitiva a la vez con grupos de personas mayores.

 

Memoria-movimiento, movimiento-memoria, nos cuestionamos qué término del binomio va primero y cuál va segundo. Todo debe ir a la vez, trabajamos la memoria corporalmente y utilizamos el movimiento y el cuerpo para incidir en la memoria.

 

Desde el momento que hacemos propuestas corporales, estaremos incidiendo en aspectos físicos, intentando trabajar diferentes objetivos físicos, pero en este caso, lo que más interesa, es el objetivo cognitivo que lleva implícita la propuesta motriz que haremos al grupo.

 

Teniendo como punto de partida la teoría de que el envejecimiento es un proceso biopsicosocial donde se ven afectados todos los aspectos, debemos pensar que en el momento que nos disponemos a realizar un programa de actividad física, éste deberá responder a todas las áreas. Si bien las propuestas variarán en función de los objetivos, estos tendrán como punto de referencia la globalidad de la persona.

 

Refiriéndonos a la globalidad, damos por supuesta la influencia que pueden tener los elementos biológicos, neurológicos y psicológicos entre ellos a lo largo del proceso del envejecimiento. En definitiva, que una intervención motriz que hace especial incidencia en aspectos cognitivos puede ayudar a retardar los efectos que comporta el envejecimiento neuronal. Tal como dice el Dr. Bayés (1989), es necesario poner de relieve la influencia de las variables psicológicas en fenómenos considerados, por algunos, como únicamente biológicos.

 

Partiendo de este referente, nos planteamos las finalidades y los objetivos que debe contemplar todo programa de actividad física para las personas mayores, objetivos tanto de tipo motriz como de tipo cognitivo, para ofrecer seguidamente un análisis de los recursos mnemotécnicos y de las técnicas corporales que disponemos para configurar el programa práctico.

 

Llegados a este punto, nos planteamos las premisas que servirán como punto de partida para el trabajo práctico y que éste sea lo más adecuado posible.

 

En la parte central del programa exponemos las estrategias de intervención de la memoria motriz que nos ayudará a clasificar las propuestas prácticas, teniendo en cuenta también el tipo de memoria al que se hace incidencia en cada una de las propuestas.

 

Finalidades del programa

 

Mediante la realización de este proyecto, enmarcado en un trabajo más amplio, o sea, en la elaboración de una tesis, perseguimos tres finalidades básicas:

a)   Desarrollar un programa globalizador que contemple de forma conjunta propuestas motrices y de aula basadas en el trabajo de la memoria.

b)   Contribuir a la evolución y mejora de los programas de actividad física dirigidos a las personas mayores, con la finalidad de ofrecer un soporte teórico y práctico aplicable en las sesiones de actividad física y cognitiva con personas mayores.

c)   Tomar conciencia de la transferencia del trabajo de aula al trabajo motriz.

 

Objetivos de la actividad motriz

 

Enumeramos, en este caso, los objetivos generales que todo programa de actividad física debe contemplar, haciendo una revisión rápida, sin desarrollar cada uno de ellos. Sirve ante todo para tener claro que siempre que proponemos un trabajo motriz, se hará incidencia en uno o más de los objetivos propuestos. Atendiendo las propuestas prácticas del método motricidad y memoria, desglosaremos tanto los objetivos motrices como los cognitivos referentes a la memoria.

Los objetivos de los programas de actividad física los clasificamos bajo tres parámetros: en primer lugar, los objetivos físicos; seguidamente, los sociales y en tercer lugar, los psíquicos.

 

OBJETIVOS FÍSICOS

 

Mantener y/o mejorar la condición física:

Resistencia.

Fuerza muscular, tonificar los diferentes grupos musculares.

Flexibilidad y movilidad articular de cada una de las articulaciones.

Velocidad de reacción (mejorando la velocidad del impulso nervioso y la transmisión de la orden).

Mantener o mejorar el equilibrio.

Mantener o mejorar las capacidades sensoriales.

Vista, oído, tacto y olfato.

 

OBJETIVOS SOCIALES

 

Mediante la implementación de programas de actividad física con personas mayores, deberemos incidir en el mantenimiento o mejora de las capacidades de comunicación:

 

Con uno mismo.

Con los demás.

Con los objetos.

Con el entorno.

 

OBJETIVOS PSÍQUICOS

 

Entre estos objetivos hay que destacar:

 

Mantener o mejorar las capacidades de coordinación:

dinámica general, y

visomanual.

 

Mantener o mejorar las capacidades perceptivas:

 

perceptiva espacial, y

perceptiva temporal.

 

Mantener o mejorar las funciones cognitivas:

observación,

atención,

memoria,

concentración,

abstracción, y

aprendizaje.

 

Cualquier actividad que se proponga llevará implícitos uno o más de los objetivos propuestos a los tres niveles, a pesar de que en este estudio centraremos el interés en los objetivos cognitivos.

 

Objetivos de la actividad cognitiva

 

Ofrecemos a continuación el listado de objetivos que todo programa de tipo cognitivo con personas mayores debe contemplar.

 

En este caso, ya no nos referimos a la memoria de forma general, sino que determinamos los diferentes tipos de memoria que se pueden trabajar:

 

Mantener y/o mejorar la capacidad de atención.

 

Mantener y/o mejorar la capacidad de observación.

 

Mantener y/o mejorar la capacidad de concentración.

 

Mantener y/o mejorar la capacidad de abstracción.

 

Mantener y/o mejorar la capacidad de percepción.

 

Mantener y/o mejorar la capacidad de aprendizaje.

 

Mantener y/o mejorar la memoria:

 

Memoria sensorial.

 

Memoria a corto plazo.

 

Memoria de trabajo.

 

Memoria a largo plazo.

 

Memoria episódica

 

Memoria semántica, y

 

Memoria procedimental.

 

A partir de aquí, organizamos los contenidos y actividades siempre según los dos tipos de objetivos: de trabajo corporal y de trabajo cognitivo.

 

Las actividades y propuestas siempre han de llevar implícitos los dos objetivos, con más o menos cuantía de uno o de otro.

 

Uno de los objetivos de esta investigación ha sido la elaboración y práctica de un programa que permita trabajar de forma global e integradora. Partiendo de propuestas de trabajo corporal, se ha de implicar el entrenamiento cognitivo y especialmente la memoria.

 

REFERENTES TEÓRICOS DE LA MEMORIA

 

«Tener memoria –psicológicamente hablando– significa tener una disposición para actuar reviviendo, reteniendo o recordando relaciones establecidas previamente» (Roca, 1999, pág. 313).

 

Memoria es la capacidad cognitiva básica para adquirir, retener y recuperar información y acontecimientos acaecidos con anterioridad.

 

La memoria nos permite ser personas autónomas e independientes y ayuda a las personas a sentirse vivas, a mantener la capacidad para relacionarse y comunicarse con los demás.

 

Gracias a la memoria somos capaces de mantener un aprendizaje motriz, sabemos leer y escribir, tenemos recuerdos de la infancia, sabemos dónde hemos dejado los objetos y recordamos los aprendizajes motrices, como caminar, trepar, conducir, etc.; tenemos la capacidad de recuperar y recordar la experiencia de toda una vida.

 

La memoria psicológica, según Roca, se construye en la vida de cada individuo y después se recupera. En consecuencia, son tan importantes las condiciones de construcción como las de reconstrucción del comportamiento; son tan importantes las condiciones de memorización como las de recuerdo (Roca, 1999, pág. 314).

 

En este sentido, hay que destacar que la memoria es algo más complejo que una simple función psicológica y biológica y que deberemos valorar los diferentes elementos que pueden afectarla, como los biológicos, que vienen determinados por la genética y la evolución humana.

 

Si a lo largo del proceso de envejecimiento se produce una disminución del peso del cerebro o una pérdida de neuronas cerebrales, ello puede repercutir en un ligero o profundo deterioro cerebral o simplemente una pérdida benigna de la memoria (Boada, 1995).

 

En este sentido también deberemos destacar la lentitud de los reflejos; las personas mayores muestran menor velocidad de respuesta ante un estímulo. Ello condiciona la capacidad o la velocidad en poder recordar unos datos concretos en un tiempo determinado.

 

Otros aspectos que pueden alterar o modificar la capacidad para retener una información se debe a aspectos sensoriales. Nos referimos a la típica presbicia o pérdida de la visión o presbiacusia o pérdida de la audición, que se desencadenan de forma natural y benigna durante el proceso de envejecimiento. Ello puede modificar o alterar la recepción de la información y en consecuencia, la retención y el recuerdo.

 

También podemos hablar de causas psicológicas y socioemocionales, entre las que destacan la jubilación, la soledad, la pérdida de un ser querido. Ante ello, disminuye la capacidad de atención y la calidad de la memoria. Ello puede provocar situaciones de estrés, de depresión, y conlleva falta de interés, de motivación, falta de concentración. En definitiva, frente a situaciones que pueden desencadenar sentimientos o actitudes adversas, no se potencia en absoluto la memoria; todo lo contrario, repercute en un déficit de esta cualidad.

 

Tenemos además una serie de elementos ambientales y de hábitos que también pueden influir en la capacidad de memoria. Nos referimos a aquellos elementos de la vida diaria como son los hábitos en el dormir, en las comidas y en el ejercicio físico y mental. Llevar hábitos saludables y una vida activa ayudarán en gran manera a mantener viva y activa la memoria.

 

Comentados, pues, de forma muy general aquellos aspectos que pueden afectar la pérdida de la memoria, pasamos a mencionar aspectos más concretos de la memoria, en este caso, las diferentes clasificaciones que hemos encontrado de esta cualidad.

 

Dado que la memoria es la capacidad motivo del estudio, desarrollamos y detallamos sus tipos en función de la teoría de los sistemas de memoria (modelos estructurales) de acuerdo con Baddeley (1999).

 

Según Baddeley (1999), la memoria no está compuesta por una sola entidad, sino que más bien consiste en una serie de sistemas diferentes que tienen en común la capacidad de almacenar información.

 

Según esta teoría, la información va pasando de unos almacenes o estructuras a otros.

 

Teoría de los sistemas de memoria (modelos estructurales)

 

 

Para estos modelos de memoria –la memoria sensorial (MS), memoria a corto plazo (MCP) y memoria a largo plazo (MLP)– la información va pasando de unos almacenes o estructuras a otros. A la vez se han definido dos componentes diferentes de la MCP, la memoria inmediata y la memoria de trabajo. Por otro lado, la memoria a largo plazo también se ha subdividido en memoria episódica, memoria semántica y memoria procedimental.

 

Esta teoría tiene como punto de referencia las coordenadas temporales, es decir, según el tiempo que pasa desde que se recibe la información hasta que se recupera, a la vez que tiene en cuenta el tipo de información a recordar (Mayor y Pinillos, 1992).

 

Siguiendo en esta línea, tenemos una serie de estudios de la memoria, centrados en las características funcionales de ésta, Broadbent (1958), Atkinson y Shiffrin (1968). Estos trabajos nos hablan de modelo modal, almacén sensorial, almacén a corto plazo y almacén a largo plazo.

 

Baddeley y Hitch (1974) consideraron la característica principal de la memoria a corto plazo (MCP) como la capacidad para manipular y controlar la información durante un período de tiempo muy corto, y que capacita para poder realizar operaciones mentales utilizando esta información (Ruiz Vargas, 1991).

 

Se considera que con la edad parecen existir diferencias significativas en la memoria de trabajo, o capacidad para retener información a la vez que se está operando con ella.

 

En cuanto a la memoria a largo plazo, se puede diferenciar entre la memoria episódica, cuando la información está ligada a un contexto; la memoria semántica, cuando la información es independiente del contexto de representaciones fonológicas (sonidos), ortográficos (símbolos escritos) o conceptuales (significados); y la memoria procedimental, referida a las habilidades motrices aprendidas a lo largo de toda la vida, tales como: ir en bicicleta, conducir, etc.

 

Planteados ya los objetivos que se quieren conseguir mediante el Método de motricidad y memoria y realizada una rápida visión de los tipos de memoria que hemos seleccionado, pasamos a detallar cuales serán los contenidos.

 

A continuación, proponemos los aspectos de la mnemotécnica que se utilizan para entrenar la memoria y seguidamente las técnicas corporales que empleamos para trabajar con grupos de personas mayores.

 

Llegados a este punto, desarrollamos las premisas apropiadas o factores de campo a tener en cuenta en toda relación producto de las prácticas corporales con personas mayores. A continuación destacamos las estrategias que hemos considerado de interés y que nos marcarán el punto de partida de la taxonomía o clasificación de las propuestas motrices que inciden en la memoria.

 

Técnicas mnemónicas o recursos cognitivos

 

Para llegar a comprender el trabajo motriz que presentamos, consideramos que el primer paso que hay que desarrollar, con el objetivo de que nos sirva de ayuda para organizar todo el material teoricopráctico, son aquellas técnicas de aula que se utilizan para entrenar la memoria, independientemente del trabajo corporal y del movimiento. A partir de aquí, podemos encontrar el punto de unión y la relación entre estas técnicas corporales, las técnicas motrices y el tipo de memoria que queremos entrenar.

 

La palabra «mnemotecnia» deriva del griego y se traduce como mnemon, que significa «consciente» y que ha originado también el nombre de Mnemosina, diosa griega de la memoria. La mnemotecnia es simplemente un método para entrenar la memoria que nos ayuda a recordar algo.

 

«Algunas reglas mnemotécnicas operan elaborando el material que se debe aprender para memorizar mejor, vinculado a algo ya conocido» (Baddeley, 1999, pág. 160).

 

Siempre que se habla de memoria, es necesario hacer referencia a uno de los pioneros que estudiaron esta cualidad. Se trata de la figura del alemán Hermann Ebbinhaus (1859-1909), como pionero de los estudios sistemáticos sobre la memoria. Su trabajo experimental realizado a lo largo de cuatro años aportó como conclusión que la memoria es un cúmulo de asociaciones. Ebbinhaus utilizó métodos objetivos y científicos para el estudio de los procesos amnésicos, partiendo de un listado de sílabas y de dígitos sin sentido. Esta teoría es el punto de partida de todos aquellos métodos de trabajo de la memoria basados en las asociaciones. Veremos también como en esta propuesta el trabajo de asociaciones toma un protagonismo especial.

 

Posteriormente aparecieron los trabajos de Barlett (1932). Su teoría se basaba en el hecho de que el sujeto debía estudiar textos que trataban historias que posteriormente debían ser recordadas.

 

El tipo de memoria defendido por Barlett era una memoria cotidiana, alejada del laboratorio; su principal interés era el de incidir en los procesos de reconstrucción activa que el sujeto ponía en marcha durante el recuerdo y no tanto en la repetición memorística de un material sin significado.

 

Barlett confeccionó una serie de pruebas experimentales utilizando material común en la vida de los sujetos (textos en prosa, dibujos, etc.), a diferencia de Ebbinhaus, que utilizaba listas de palabras sin sentido. La teoría de Barlett, nombrada también «Teoría de los esquemas», está centrada en el estudio de los procesos de recuperación, reconocimiento y recuerdo. Según él, todo aquello que queda almacenado en la memoria está fuertemente determinado por el conocimiento previo, que selecciona y modifica la experiencia inmediata de acuerdo con las expectativas del sujeto.

 

«Para Barlett los esquemas están formados por los conocimientos previos que tiene el sujeto; estos esquemas actúan de forma unitaria, como un todo, es decir, que los contenidos de los esquemas no se aplican uno detrás de otro, como simples elementos individuales, sino como agrupaciones unitarias. Por otro lado, dice que los esquemas son estructuras de conocimiento que surgen de experiencias vividas anteriormente» (Sánchez y Garcés, 1999, pág. 53).

 

Así pues, Ebbinhaus y Barlett constituyen el punto de partida de dos líneas de investigación en el estudio de los mecanismos amnésicos.

 

La gran contribución de la corriente cognitivista al estudio de la memoria humana tiene su origen en la importancia que se le dio a la organización y a la idea de que el nuevo y el viejo aprendizaje tienen efectos recíprocos, es decir, que la información nueva altera la organización de todo aquello aprendido anteriormente; la información se va organizando y acomodando (Sánchez Cábaco, 1999).

 

Diferentes son las agrupaciones y clasificaciones que hemos encontrado y que hacen referencia a la mnemotécnica. En principio, hemos recogido la agrupación que presenta Montejo et al. (2001), en el Programa de Memoria desarrollado por el Ayuntamiento de Madrid. Pasamos a ver cuáles son estas técnicas. Del estudio y del análisis de éstas junto con las técnicas corporales que referenciamos a continuación, y teniendo en cuenta los conceptos desarrollados sobre la memoria, tendremos puntos de referencia para crear una taxonomía o clasificación de trabajo motriz conjuntamente con la memoria y ordenar metodológicamente las propuestas prácticas que presentamos en el programa.

 

MNEMOTÉCNICAS VISUALES

 

Las técnicas de visualización han sido las más estudiadas y se basan en la capacidad para crear imágenes visuales.

 

Algunos estudios demuestran que hay diferencias entre el registro de la información de forma visual (imágenes, escenas, caras) y el registro de forma verbal (palabras, números, nombres, etc.) (Paivio, 1971, pág. 38).

 

De acuerdo con Baddeley, hay tres factores que influyen en la eficacia de la visualización:

 

1. Las imágenes se recuerdan mejor si son originales o extravagantes, ya que el absurdo aumenta su diferencia y subjetividad.

 

2. El tiempo que se dedica a la elaboración de la imagen favorece el recuerdo. Es conveniente que la imagen sea clara y estable.

 

3. Las tareas de tipo espacial que se realizan simultáneamente dificultan la visualización.

 

Los ganchos mentales. Consisten en utilizar técnicas como la asociación ligada a la imaginación y la localización, y que vinculan mentalmente un dato de una información o un «punto destacado» que podemos localizar fácilmente en la mente.

 

Por ejemplo, asociar el nombre de la persona. Para recordar el nombre de una persona, se trata de vincular su cara, el nombre y el lugar a una cadena de asociaciones.

 

El método de la historia. Se trata de organizar una historia con los datos de una lista de elementos o acontecimientos que queremos recordar.

 

El método del itinerario. También nombrado método Loci o de los lugares o bien de las imágenes. Es el recurso mnemotécnico más antiguo, proviene del año 500 a. C. Fue muy utilizado por los oradores griegos y romanos. Por ejemplo, los romanos utilizaron teatros de memoria, habitaciones imaginarias donde se podían almacenar partes diferentes del discurso de un orador. Se trata de hacer asociaciones mentales de una imagen en un lugar determinado (hacer un recorrido o un itinerario mentalmente e ir colocando las imágenes a lo largo del recorrido, como por ejemplo las habitaciones de la propia casa). En cada lugar o loci se colocan los objetos que hay que recordar. Este método combina el método de los ganchos con el de la historia. Además de servirse de la imaginación y la asociación, como los otros dos métodos, utiliza también la localización.

 

Por ejemplo, hablar en público a veces provoca estrés. Para evitarlo sólo es necesario utilizar un recurso para tener todo el discurso bien organizado. Utilizar el método del itinerario y crear un sistema visual y lógico para ir recordando los puntos principales que queremos exponer.

 

Siguiendo este método se han entrenado a grupos de personas mayores, personas con deficiencias visuales y personas con lesiones cerebrales (Yesavage, 1984, pág.155).

 

El sistema Dominic. Este sistema descifra los números representados mnemotécnicamente en personajes; es como un medio para relacionar los nombres con el mundo exterior. Consiste en ver los números como si fueran imágenes. Los números pueden ser como la letra del abecedario; por ejemplo, el número 15 correspondería a AE, el número 12 a AB.

 

En el sistema de la forma numérica cada número, del 0 al 9, se convierte en un objeto concreto relacionado con su forma numérica (por ejemplo, el número 0 será como un anillo de oro o una pelota de fútbol, etc.).

 

Los mapas mentales fueron inventados por Tony Buzan, cofundador de la olimpíada de deportes mentales. Un mapa mental puede imaginarse como una visión panorámica de un árbol con las ramas que no crecen hacia arriba sino hacia los lados del tronco.

 

MNEMOTÉCNICAS VERBALES

 

El ritmo y la rima. El ritmo es un principio natural de organización. Se trata de repetir los datos muchas veces siguiendo un ritmo, a pesar de que no se comprenda. Este sistema es un poco peligroso, ya que no tiene en cuenta el significado, sólo la rima, y se puede producir un fallo muy fácilmente.

 

Las parejas. Es también una de las técnicas que se utilizan para memorizar. Se trata de ir agrupando elementos por parejas, se utiliza generalmente para aprender cifras largas.

 

Reglas que unen las iniciales de las palabras:

 

a) Los acrónimos: se construyen palabras con las iniciales de los elementos que se deben recordar.

 

b) Los acrósticos: se forma una frase y cada palabra que la constituye empieza con las iniciales de los elementos que se deben recordar.

 

OTRAS MNEMOTÉCNICAS

 

Las estrategias externas son ayudas externas como un pañuelo atado, cambiar el anillo de dedo, etc.

 

Las asociaciones, cuando se asocia un elemento con una imagen mental.

 

Los mediadores verbales cuando se inventa una historia donde se colocan los elementos que hay que recordar.

 

Las palabras percha. Este método fue desarrollado en el siglo XVIII por Henry Herdson y es una forma avanzada del método Loci. Consiste en utilizar una serie de palabras aprendidas como una percha para colgar las palabras nuevas.

 

Una de las quejas más frecuentes que tenemos de las personas mayores es el olvido de nombres. Para recordar nombres y caras tenemos diferentes estrategias:

 

a) Percepción del nombre atendiendo especialmente al mismo y repetirlo varias veces.

 

b) Asociar el nombre a alguien conocido, a un color, al nombre de una ciudad, etc.

 

c) Centrar la atención en la cara y buscar una característica especial de la persona.

 

d) Unir visualmente una facción destacada de la persona con el significado del nombre.

 

En definitiva, estos recursos que hemos presentado son un resumen de las diferentes agrupaciones que, según diferentes autores, han trabajado o están trabajando actualmente en esta línea y que dan una amplia visión sobre el tema. En este sentido, cabe destacar a Jòdar (2000), Montejo et al. (2001), O’Brien (2000), Boget (1999), Baddeley (1999).

 

A pesar de que hemos descrito brevemente cada una de las técnicas, no significa que todas nos resulten válidas para la construcción de tareas motrices de memoria, pero dado el caso, es importante conocer las posibilidades que cada una de ellas nos puede ofrecer.

 

Así pues, a partir de los objetivos motrices y cognitivos, por un lado, y de las técnicas de trabajo motriz y cognitivo, por otro, configuramos un método de trabajo que lo nombramos «Motricidad y memoria», que basado en el movimiento incide en mejoras de tipo cognitivo.

 

Para facilitar el trabajo agrupamos todas las formas de movimiento que incidirán en el trabajo de la memoria. Cada una de estas agrupaciones se basa en una de las técnicas mnemotécnicas.

 

Cuando se trabaja más directamente sobre las cualidades cognitivas junto con el movimiento corporal, se consigue una tarea de dificultad superior, ya que el sujeto ha de dar dos respuestas de forma paralela, una motriz y una cognitiva. Se requiere más atención y más velocidad de reacción; en definitiva, se exige, por parte del sujeto, una total concentración durante el tiempo que dura la ejecución. Véanse estudios realizados sobre actividades concurrentes en Baddeley (1999, pág. 106).

 

Técnicas corporales o recursos motrices

 

Una vez descritas las técnicas mnemotécnicas, creemos interesante hacer una rápida visión de cuáles son aquellas técnicas corporales que se proponen en programas de actividad física con personas mayores. Esto nos permitirá organizar las tareas del método de Motricidad y memoria, dando variedad y riqueza a éste. Las propuestas prácticas que se plantean en el programa tienen su punto de referencia en las siguientes técnicas.

 

Gimnasia suave. Todas aquellas gimnasias y movimientos corporales que se realizan de forma suave, vivenciando el movimiento y tomando conciencia de éste. Forman parte de esta categoría las técnicas de conciencia corporal, los estiramientos y los ejercicios de movilidad articular, entre otros. Posiblemente no será la técnica corporal más rica para trabajar la memoria, pero como partimos del principio de que cualquier forma de movimiento nos será útil, aprovecharemos todo aquello que sea de interés de cada una de ellas.

 

Gimnasia creativa. Aquel tipo de gimnasia en la que la creatividad y la expresión tienen un papel importante en las propuestas. Este tipo de propuestas son una herramienta muy adecuada para trabajar la memoria, ya que permiten crear y jugar con el movimiento y con el cuerpo, además de ofrecer un abanico muy amplio de trabajo corporal. Sin la necesidad de formar parte de ninguna técnica estricta, organizaremos propuestas motrices creativas y originales, que ayuden a incidir en el trabajo de la memoria. Teniendo en cuenta que uno de los principales recursos de la mnemotécnica es la creatividad y la imaginación, la gimnasia creativa se presenta como una forma de presentar el movimiento muy acertada frente a este tipo de trabajo.

 

Expresión corporal. Desde el momento que trabajamos con el cuerpo, nos estamos expresando, pero cuando las propuestas parten de esta técnica, se hará especial incidencia en la expresión. Permite incidir desde diferentes puntos de partida en la memoria y en los diferentes tipos de memoria, sobre todo cuando estamos trabajando las representaciones.

 

También consideramos que para potenciar el trabajo sensorial, la expresión nos servirá de gran ayuda, ya que permite mostrarse mediante el movimiento.

 

Yoga. Posiblemente sea la terapia cuerpo-mente más conocida y de más antigüedad; es más que una técnica motriz, ya que representa una filosofía de vida.

 

El objetivo del yoga es el de conseguir un equilibrio entre el cuerpo y la mente, trabajando básicamente con estiramientos, control postural, ejercicios de respiración y de relajación. Desde el momento que es un trabajo físico y mental a la vez, nos facilita el poder hacer incidencia en la memoria a través de la motricidad.

 

Técnicas de relajación. Es importante aprender a relajarse, estar tranquilo es básico para conseguir un estado de concentración y potenciar la memoria. La relajación puede ser activa, como una forma de movimiento muy suave que ayude a volver a un estado de calma, o pasiva, sin movimiento y centrando la atención en aquellos aspectos que nos interesa profundizar. Estaremos trabajando con relajaciones cuando presentamos una visualización, que también es una de las formas de trabajar la memoria, tal como veremos más adelante. Tanto la relajación como las visualizaciones son recursos indispensables para trabajar la memoria motriz.

 

Técnicas de respiración. Es necesario trabajar todas aquellas técnicas que hacen especial incidencia en: tipos de respiración, formas de respiración, partes de la respiración, etc.

 

El trabajo de la respiración generalmente va acompañado de actividad, al combinar los movimientos con la respiración. Ésta puede ser más o menos consciente, lo que se necesita es mantener un ritmo y no llegar nunca a los límites de la respiración rápida. El ritmo respiratorio nos marca el nivel de fatiga del practicante; por lo tanto, cuando trabajamos con personas mayores, se convierte en un referente indispensable.

 

Aeróbic. Nos referimos a actividades con música que permiten trabajar organizando coreografías sencillas y más complejas (dependiendo del nivel del grupo). Es necesario iniciar la actividad con los pasos básicos de forma fácil, para ir complicando la coreografía. Nos permite trabajar sin desplazamientos, en el mismo sitio, o por todo el espacio, con desplazamientos. Este tipo de propuestas nos ofrece un abanico muy amplio de posibilidades de trabajar la memoria e incidir en los diferentes tipos de memoria.

 

El hecho de recordar y repetir corporalmente una secuencia de movimientos, siguiendo una música y donde intervengan las piernas y los brazos a la vez o de forma alternativa, obliga a la persona mayor a mantener una atención constante y comporta un grado de dificultad motriz y cognitivo importante. Todo ello sin necesidad de poner en situación de peligro de caídas o desequilibrio al practicante.

 

Bailes de salón. Utilizamos técnicas clásicas de bailes de salón, con progresiones para facilitar el aprendizaje, como el cha cha chá, salsa, vals, tango, merengue, etc. El aprendizaje de los pasos requiere un grado de atención importante; la repetición de los diferentes bailes y de diferentes pasos permite trabajar los distintos tipos de memoria.

 

Dado que la gran mayoría de las personas mayores ya tienen mecanizados los pasos de muchos bailes de salón, como vals, cha cha chá o tango, por poner unos ejemplos, en el momento que recuperamos estos bailes, estaremos incidiendo en la memoria procedimental y a la vez en la memoria a largo plazo.

 

Danzas populares. Propuestas de trabajo en grupo siguiendo unos ritmos y unas pautas ya preestablecidas para terminar organizando una danza. Ofrece la posibilidad de trabajar tanto la memoria a corto plazo como la memoria a largo plazo. Ser capaz de recordar los pasos y los desplazamientos de una danza requiere de un estado de concentración y de atención importante.

 

Masajes. Actividades de automasaje, masajes por parejas, proponiendo actividades con material al principio y sin material más adelante. Para facilitar la tarea al principio, podemos utilizar pelotas de goma espuma, pelotas de corcho pequeñas, pelotas de pinchos, de tenis, etc.

 

Las propuestas de masajes individuales en diferentes zonas de la cara, en los brazos, las manos, las piernas, los pies, o masajes por parejas en la espalda, las manos, los pies con o sin material permiten organizar diferentes actividades de atención, memoria y trabajo espacial.

 

Al mismo tiempo estaremos incidiendo en uno de los sentidos básicos como es el tacto.

 

Juegos. El juego como una herramienta motriz puede ayudar a trabajar la atención. Recordar los juegos de la infancia y sus reglas permite incidir en la memoria a largo término. Recuperar recuerdos de la infancia puede ayudar a la persona mayor a revivir momentos gratificantes de su vida.

 

Cuando nos referimos a juegos, hablamos de juegos de mesa, de interior, al aire libre, individuales, por parejas, de equipo, cantados, etc., sin material o por el contrario, con material variado. Recuperar las reglas de los juegos antiguos puede ser de gran ayuda para trabajar la memoria. Con los juegos cantados introducimos la palabra, el sonido, el ritmo, y es una forma de trabajar muy enriquecedora y gratificante.

 

Recursos didácticos: material y música. Aprovechar la riqueza de posibilidades que permite el trabajo con materiales diferentes y músicas también variadas. Todas las técnicas corporales descritas anteriormente y que pueden tener como punto de apoyo la música representan unos recursos muy ricos para trabajar la memoria.

 

Repetimos aquí la posibilidad de incidir en la memoria a largo plazo mediante el recuerdo de las canciones de la infancia, la adolescencia u otras épocas pasadas de la vida. Podemos realizar propuestas de canciones añadiendo el movimiento simplemente con las manos, los brazos, las piernas o bien introduciendo el desplazamiento con todo el cuerpo, siempre adaptando la dificultad de las propuestas a la capacidad de comprensión y de autonomía del grupo.

 

Tai chi chuan y chi kung. Gimnasias orientales que nos permiten trabajar la forma física junto con la respiración y la restauración. Estas técnicas, basadas en la respiración y la relajación, también pueden ser de gran ayuda para trabajar la memoria. Recordar y repetir la secuencia de los movimientos y de las formas propuestas en el tai chi chuan no es una tarea fácil, requiere de un entrenamiento físico y mental, de una concentración y de realizar varias repeticiones de la forma hasta llegar a automatizar los movimientos sin necesidad de seguir y copiar al modelo. Según Requena (1997), la práctica del ki gong, mediante movimientos lentos, la respiración y la concentración para mejorar la salud y depurar la energía vital, beneficia el cuerpo –la salud, el corazón, las emociones y el cerebro– y la consciencia.

 

Cualquiera de las técnicas corporales descritas anteriormente nos puede servir para preparar tareas que incidan en la memoria, y dependiendo de la forma de presentar la tarea, trabajaremos más con la memoria sensorial, la memoria a corto plazo o la memoria a largo plazo.

 

Los programas de actividad física van dirigidos a mejorar y a incidir básicamente en el aspecto físico, dejando en segundo término la mejora cognitiva. En general, estos programas no ponen demasiado énfasis en un tipo de trabajo que integre lo físico y lo cognitivo. Las mejoras que se consiguen desde un punto de vista cognitivo podríamos decir que están en un segundo lugar o que representan objetivos secundarios.

 

Paralelamente, también nos encontramos que en los centros donde se trabajan las técnicas mnemotécnicas y en los que se proponen talleres de estimulación de la memoria, se realizan propuestas totalmente estáticas y sedentarias. Todas estas técnicas, descritas anteriormente, se basan en propuestas de ejercicios centrados básicamente en la atención y en utilizar estrategias mentales para poder recordar, tal como vemos en Acuña y Risiga (1997); en otros estudios como, por ejemplo, el trabajo de Sánchez, Arana, Crespo (1999), coordinado desde la Universidad de Salamanca y dirigido a estudiantes de Psicología, o el programa de Memoria UMAM, dirigido a las personas mayores y promocionado desde el Ayuntamiento de Madrid, coordinado por Montejo, Montenero, Reinoso, Andrés, Claver (1997), o desde Barcelona, que coordinado desde la Diputación de Barcelona se están realizando los talleres de «Activación de la memoria», en los que inicialmente se forman técnicos y posteriormente se ponen en práctica con personas mayores desde los centros cívicos y centros de reunión, diseñados por Jòdar (2000). También desde Barcelona, promocionado por la Fundación La Caixa, tenemos un programa de estimulación cognitiva dirigido a personas con problemas de Alhzeimer llamado «Activem la ment» diseñado por Jordi Peña-Casanova. En ninguno de estos programas se plantea, en ningún momento, el hecho de utilizar el cuerpo –dedos, manos, brazos, tronco, piernas– para completar el aprendizaje y disponer de más recursos para trabajar la memoria.

 

De acuerdo con Lúria (1975), todo aquello que vivimos y que representa una vivencia corporal para nosotros nos queda más fijado en la memoria que aquello que sólo sentimos, escuchamos o vemos. Podríamos decir que sería interesante que las técnicas mnemotécnicas también tuvieran en cuenta el trabajo corporal, el movimiento, la vivencia corporal o bien el trabajo de relajación, visualizaciones y trabajo de las energías sumado a la atención y a aquel juego de asociaciones que se propone.

 

Premisas metodológicas para el trabajo práctico

 

Para poder llevar a término el Método de motricidad y memoria, nos hemos planteado una serie de variables o premisas metodológicas que consideramos de interés, ya que nuestro objetivo estará centrado en el hecho de incidir en un mantenimiento y mejora de la memoria a partir del trabajo corporal.

 

Según Roca, estas premisas metodológicas serían el equivalente a lo que él llama «Factores de campo». Pasamos pues a analizar cuáles son estas premisas:

 

Organización. En principio es necesario que haya una organización. Aquel material que está organizado, que sigue un orden, será más fácil de transmitir y de ser aprendido.

 

«La organización es básica a tres niveles: a) la organización que ya existe en la memoria a largo plazo de cada persona, b) la organización que puede ser percibida o generada en el material que se quiere aprender, c) la organización que une las dos anteriores, permitiendo acceder al nuevo material como y cuando se quiera» (Baddeley, 1999, pág. 149).

 

Pedir que los sujetos realicen unos movimientos, ya sea en forma de secuencia, asociaciones, en forma de circuito, etc., será más comprensible para ellos y más realizable si se contempla la organización de estos movimientos o de estos grupos de movimientos.

 

Organización no tan sólo en la presentación de las propuestas motrices, sino también en la organización del grupo clase, en la información de las consignas y en la evaluación. El material organizado es más fácil de aprender.

 

Progresión. Esta premisa va muy ligada a la anterior. Siempre es necesario que en toda relación de enseñanza-aprendizaje exista una progresión. De lo más fácil a lo más difícil y complejo. Iniciar de forma muy sencilla, de fácil ejecución para ir complicando la propuesta a medida que se van asimilando las partes. Ser capaz de crear estructuras que puedan ir de lo más pequeño a lo más grande. Seguir una progresión lógica. Una propuesta corporal donde se trabaje la memoria puede tener una o más variantes; es necesario iniciar por la más simple para ir proponiendo de forma progresiva las diferentes variantes que requieren mayor complejidad.

 

Intensidad. Controlar el ritmo y la velocidad de ejecución, especialmente cuando se trabaja con personas mayores, por dos razones básicas: la primera, que con este grupo de edad está contraindicado trabajar a una intensidad máxima, más bien al contrario, se debe trabajar siempre a una intensidad más baja. La segunda, que el ritmo que se solicite para realizar la actividad sea el más adecuado y adaptado a las características de las personas, ya que se podría dar que si la misma propuesta la realizamos a una velocidad muy rápida, entonces no incidimos en la memoria sino en la velocidad de reacción o en la coordinación.

 

Es necesario crear un ambiente de trabajo que no provoque fatiga.

 

Lógica y sentido. Según Montejo (2001), la lógica es la facultad para argumentar, razonar y deducir. El objetivo de los ejercicios que desarrollan es el de encontrar la secuencia lógica de un suceso a una idea. Las propuestas con una lógica serán más fácilmente comprendidas. Es importante que la propuesta sea fácil y comprensible y que no implique momentos estresantes para su correcta realización.

 

Estas propuestas deberán tener un sentido o un significado para quien las realiza. Cuando se trata de organizar un material para aprender y memorizar será más fácil si aquello que se debe aprender tiene un sentido. «El sentido afecta a la memoria a todos los niveles. Las personas aprenden mucho mejor cuando aquello que deben recordar tiene un significado para ellos, ya sean palabras, frases, parágrafos o anécdotas» (Boget, 1999, pág. 55).

 

Es necesario prestar atención a los canales de comunicación y a la forma de expresión y comunicación; también debemos cuidar que la propuesta que presentemos esté adaptada al nivel de comprensión y recepción de cada sujeto y del grupo con el que trabajemos. Es importante que exista una buena comprensión para que posteriormente haya una buena ejecución.

 

Cada grupo evolutivo tiene una forma o nivel de comunicación y de comprensión que lo caracteriza.

 

Sin darnos cuenta, no utilizamos las mismas palabras ni la misma forma de comunicarnos con un grupo de niños que con un grupo de jóvenes, adultos o personas mayores. Las palabras, los gestos, el tono de voz, el ritmo, la intensidad y la velocidad en el lenguaje serán diferentes según a quien vaya dirigido el discurso o la orden. Deberemos tener presente las características de las personas mayores en cuanto a grado de audición, visión, velocidad de reacción, con el fin de adaptar las consignas constantemente.

 

Para que una tarea sea realizada de forma correcta, es necesario que en principio sea comprendida por el ejecutante, esté a su nivel y adaptada a sus características.

 

Interés. Hacer que aquello que es necesario recordar tenga un interés para ser recordado. Poner un centro de interés, que la persona mayor sea consciente que aquello es interesante por algún motivo.

 

También es necesario plantear este concepto desde el punto de vista de que lo que se realice se pueda asociar a un hecho o a algo que interese. El solo hecho de decir «tengo ganas de aprender, de recordar» activa todos los sistemas de percepción.

 

Cuando una cosa tiene un interés personal se retiene con más facilidad.

 

Tal como dice Rodríguez (1997), el interés constituye el mejor componente emotivo para despertar la atención. La observación de los aspectos interesantes de cualquier actividad a realizar cambia la actitud mental, una mente en forma es una mente inquieta. «Una persona que vive con intereses variados y vivos tiene más oportunidades de hacer funcionar su memoria inmediata que cualquier otra persona que sea más pasiva» (Renaud, 1999, pág. 25).

 

También es necesario valorar si a medida que una persona se va haciendo mayor, pierde la memoria o pierde el interés por las cosas. Además de una posible pérdida de memoria puede haber un cambio de interés por los temas, ya que a medida que una persona se hace mayor cambian las preocupaciones y los intereses. También se va perdiendo la capacidad de aprendizaje. El «filtro» para aprender sólo deja que se recuerde aquello que realmente se necesita para vivir, aquello que no es fundamental se olvida. Según esta teoría, podemos ver que a medida que nos hacemos mayores, la memoria se vuelve más selectiva, dejando sólo espacio para aquello que realmente interesa y es necesario para seguir viviendo de forma autónoma.

 

Es importante comentar aquí que se recuerda mejor todo aquello que tiene un impacto emocional. La atención focaliza lo que se aprende; esta atención o interés se pone en función de la carga emocional que tiene para la persona.

 

Motivación. Conservar la curiosidad, tener ganas y desear aprender una cosa, en definitiva, estar motivado, es el estado más favorable para trabajar la memoria.

 

Cuando hay motivación habrá más voluntad por parte del sujeto para poner atención a todo aquello que deberá aprender.

 

«Hay dos maneras de disfrutar de una actividad: extrínseca e intrínsecamente. Las personas extrínsecamente motivadas actúan para conseguir motivadores externos como dinero, elogios o reconocimiento social. Las personas intrínsecamente motivadas realizan actividades por el puro placer de realizarlas» (Reeve, 1994, pág. 157).

 

«La motivación influye en la voluntad del sujeto para atender al material que debe aprender» (Baddeley, 1999, pág. 127).

 

Para que una persona mantenga la motivación, deberá existir una necesidad de aprender, de conseguir algo, una necesidad de sentirse bien con uno mismo, de sentirse autónomo y una necesidad social de comunicar, de sentirse integrado y aceptado en un grupo, una necesidad socioafectiva (aceptación y relación). Vemos, pues, cómo el factor necesidad es fundamental para que la persona esté motivada.

 

Manteniendo la motivación perdurará una actitud positiva frente a los aprendizajes y las tareas de memoria, una predisposición general, tanto corporal como mental. Una de las herramientas que tenemos en nuestras manos para mantener esta predisposición puede ser el hecho de informar a los sujetos de los beneficios que la práctica de las tareas del Método de motricidad y memoria les puede aportar, a los objetivos de cada propuesta y el significado de éstas. Sin caer en la competitividad, buscar la manera de que los alumnos tengan la necesidad de superarse con la práctica. Para ello es necesario que las propuestas respondan a las necesidades de las personas del grupo.

 

Gratificante. Si las personas ponen interés, la actividad será más agradable y gratificante. Los resultados obtenidos siempre serán más positivos si aquello que se realiza resulta gratificante, si se encuentra la manera de disfrutar de las actividades que se están realizando en cada momento, ya sea aprendizaje cognitivo o aprendizaje motriz o los dos a la vez.

 

Una actividad será gratificante siempre y cuando esté adaptada a las posibilidades de los ejecutantes. Como dice Rodríguez (1997), intentando evitar situaciones de estrés, creando un ambiente de trabajo de confianza, que permita a los alumnos dominar las situaciones y eliminar las tensiones.

 

De acuerdo con Sánchez Cábaco (1999), es necesario crear situaciones sociales, de grupo, positivas y agradables.

 

El simple hecho de aprender un movimiento, una danza, una secuencia de movimientos de aeróbic o de taichí, ya es gratificante, siempre y cuando el proceso de aprendizaje haya estado al nivel del alumno, en cuanto a comprensión y grado que se pide de ejecución.

 

Factor sorpresa. Un elemento en juego y que puede ayudar a mantener la atención de los sujetos es el factor sorpresa. Cuando se presenta una serie de movimientos para ser aprendidos, el hecho de ocasionar momentos sorpresa, momentos que alteren la atención o que obliguen a cambiar el estado del sujeto, crea una actitud positiva. Por lo tanto, es necesario ir variando la forma en que se presenten las actividades.

 

En este caso, comparamos las sesiones de actividad física con una obra de teatro. Para mantener la atención del espectador, el teatro nos ofrece «elementos sorpresa»; en este caso, será el mismo, para mantener el interés del alumno en clase, uno de los recursos disponibles será el «elemento sorpresa». Siguiendo siempre una línea de trabajo, una manera de hacer, podemos ofrecer el factor sorpresa introduciendo variantes en el ejercicio inicial, mediante un material, una música motivadora. Es decir, buscando siempre elementos motivadores.

 

Implicación personal y emocional. Cuando la persona está implicada emocionalmente, aquello que motiva es más difícil de borrar de la memoria. Todo aquello que implica a la persona provoca que entre en juego el factor emocional.

 

«Los elementos que se retienen mejor son aquellos que tienen una coloración emocional agradable para el sujeto y después vienen los que la tienen desagradable. Los elementos olvidados con más rapidez son los que tienen una tonalidad neutra» (Roca, 1999, pág. 301).

 

Podemos decir que en esta línea se han realizado una serie de trabajos; entre otros, es necesario destacar los de Bradley (1994), Ellis y Ashbrook (1989), Ucros (1989), en los que la memoria desempeña un destacado papel en el proceso emocional al asociar los hechos positivos o negativos con las emociones que han producido.

 

Numerosos autores –Bower (1992-1994), Lang (1995)– han valorado la importancia de la memoria en las emociones, entendiendo éstas como fenómenos de tipo semántico o preposicional archivados en la memoria (dimensión cognitiva), juntamente a elementos fisiológicos y motores (Sánchez Cábaco, 1999).

 

Esta línea de investigación ha demostrado que el estado afectivo de un sujeto condiciona o actúa como filtro para canalizar la entrada de material que lo justifica, según afirma Jòdar (2000). Actualmente se está trabajando la memoria emocional con enfermos de Alhzeimer.

 

Cuanto más intensa sea la emoción, más grande será el número de elementos asociados a esta emoción que aparecerán en la memoria.

 

Según Parrot Sabini (1990), un estado de ánimo positivo favorece que se recuerden más hechos positivos de un acontecimiento, al contrario que bajo un estado de ánimo negativo.

 

Además, tal como dice Sánchez Cábaco (1999), el estado de ánimo no solamente influencia el recuerdo, sino que también afecta la codificación y la percepción.

 

Los recuerdos que han proporcionado placer se recuerdan con más facilidad que los que han proporcionado dolor. La afectividad convierte la memoria en selectiva, ya que ayuda a codificar los recuerdos de un modo temporal, según sean las sensaciones emotivas que se van dando a lo largo de los hechos.

 

Los estados emocionales afectan la calidad de atención que puede ser asignada a una tarea cognitiva o motora y marcan la disponibilidad del sujeto para realizar la tarea.

 

«Un estado de felicidad generalmente facilita la codificación y la recuperación de material emocionalmente positivo mientras que inhibe la codificación y la recuperación de material afectivo negativo, y, por el contrario, un estado de tristeza generalmente reduce la codificación y la recuperación de material afectivo positivo sin mejorar la codificación y la recuperación de material negativo (...), parece que la tristeza y la depresión generalmente interfieren con los procesos de memoria» (Ruiz Vargas, 1994, pág. 250).

 

Entonces, recuperemos el concepto «gratificante» y «motivador» comentado anteriormente, y a partir de aquí podemos decidir que las propuestas que se realicen desde un punto de vista motriz han de ser gratificantes, divertidas y que ayuden a la persona mayor a tener sensaciones agradables a lo largo de la sesión, a disfrutar y a encontrar placer en el movimiento propuesto.

 

De acuerdo con aquellas teorías que nos hablan de los estados de ánimo, emoción y memoria y nos relacionan los estados de ánimo con la memoria, por ejemplo, se dice:

 

«Parece ser que existe una tendencia a recordar experiencias agradables y olvidar las desagradables o bien que existe una dependencia directa entre la emoción y la memoria» (Bower, 1981, pág. 139). «Cualquier cosa experimentada con un estado determinado tenderá a recordarse más fácilmente cuando se restaure este estado de ánimo» (Baddeley, 1999, pág. 325).

 

Esta relación directa entre los estados de ánimo y la memoria refuerzan el esquema que presentamos de propuestas motrices, basadas en el hecho de que éstas han de ser creativas, recreativas y gratificantes, que incidan no solamente en el aspecto físico, sino también en el aspecto psicológico, social y emocional, y así crear en el sujeto y en el grupo una sensación de placer y bienestar en la práctica, tal como veremos más adelante en el tipo de propuestas que se dan en el Método de motricidad y memoria.

 

Relaciones interpersonales. Ya que la actividad física permite presentar actividades, juegos y propuestas de movimiento en grupo, de forma lúdica y potenciando la participación y relación de los sujetos, es necesario utilizar este aspecto, ya que las relaciones personales agradables favorecen el proceso de memoria.

 

«El solo hecho de tener relaciones interpersonales ya tiene efectos positivos y terapéuticos en los individuos occidentales, cosa que viene a confirmar la idea de que el solo hecho de poder comunicarse, con el enorme poder referencial del lenguaje, significa la posibilidad de suavizar continuamente los conflictos y problemas de todo orden que surgen en la vida diaria» (Roca, 1999, pág. 302).

 

La comunicación, el hecho de estar en relación con los demás, favorece la interacción y el intercambio entre los miembros del grupo.

 

Este concepto se desprende de la teoría del asociacionismo social, posteriormente cognición social y según Skinner que los reforzamientos sociales, tales como las sonrisas, el elogio verbal, la palmada en la espalda y otros, pueden ser reforzadores eficaces (Richardson, 2001, pág. 184).

 

Tal como comentábamos al principio, vemos el envejecimiento como un proceso donde intervienen la relación del sujeto con uno mismo, con los demás y con el medio que lo rodea. Se crea una relación dinámica e interaccional.

 

Estrategias de intervención en la memoria motriz

 

Estrategia es un concepto desarrollado básicamente por la psicología cognitiva y que puede definirse como «una conducta planeada y orientada a un fin». También se puede definir como «una planificación de una acción deliberadamente orientada al propósito de memorizar» (Montejo, 2001, pág. 315).

 

Con el fin de poder ordenar y clasificar el programa de ejercicios físicos elaborado para incidir en la memoria, lo hemos organizado a partir de aquellos aspectos que intervienen en el proceso de la memoria. De esta manera, hemos agrupado las propuestas de actividad motriz en forma de estrategias y en el siguiente orden:

 

a) Asociaciones

 

b) Secuencias

 

c) Actividades sensomotrices:

 

Vista

 

Oído

 

Tacto

 

Olfato

 

d) Repeticiones

 

e) Representaciones y descripciones corporales

 

f) Combinaciones

 

g) Capacidad de atención y de observación

 

h) Lenguaje

 

i) Relajaciones

 

j) Visualizaciones

 

k) Percepción espacio-temporal

 

 

a) Asociaciones

 

Filósofos griegos como Aristóteles ya hablaban de asociaciones de imágenes. Utilizaban palabras para preparar sus discursos e introdujeron el concepto de asociación mental. Por ejemplo el método de itinerario o Loci.

 

Recordemos la figura del alemán Ebbinhaus como el pionero en proponer el trabajo de la memoria a partir de las asociaciones. Para nosotros, las propuestas de prácticas basadas en asociaciones tienen un papel importante, ya que ofrecen muchas posibilidades de intervención con el fin de combinar el trabajo de la memoria con el trabajo motriz.

 

Todo aquello que permite hacer asociaciones con diferentes elementos será más fácil de recordar.

 

Las asociaciones pueden ser de muchos tipos: con objetos, sonidos, músicas, imágenes, sensaciones, recuerdos personales, etc.

 

Es necesario que las palabras, las frases, las imágenes, los números, los movimientos, tanto segmentarios como globales que se quieran retener, estén en una asociación de hechos relacionados unos con otros. Una asociación lleva a otra y a la vez evoca otra.

 

Propuestas basadas en la estrategia de la asociación son todos aquellos ejercicios y actividades donde es necesario asociar uno o más movimientos a un recurso, como puede ser el material, una música, un color, un sonido, una vocal, un olor o cualquier señal que se pueda utilizar. También incluimos aquí aquellas combinaciones de asociaciones. La utilización de las parejas constituye una excelente estrategia.

 

Asociar unos movimientos, con o sin desplazamiento, a diferentes temas, como pueden ser los días de la semana, los meses del año, las estaciones del año, diferentes frutas o verduras o bien temas que tengan un interés para ellos o que les resulte familiar.

 

 

b) Secuencias

 

Son métodos de trabajo basados en la teoría de Barlett que dice: «Se trata de acciones que representan secuencias estereotipadas de acciones y contextos relacionados entre ellos a través de vínculos que confieren al esquema una organización interna de carácter explicativo» (Elena y Tabernero, 1999, pág. 267).

 

Según Barlett, seguidor de la psicología cognitiva, la información nueva se va acomodando y organizando teniendo en cuenta la información ya existente, o sea, todo aquello ya aprendido anteriormente.

 

Trabajar con secuencias de movimiento implica que cada movimiento nuevo ha de tener una relación directa con el anterior.

 

Se trata de aquellas propuestas donde sea necesario elaborar y hacer una serie de movimientos a partir de una secuencia con diferentes partes del cuerpo, por ejemplo pasar de manos a brazos y a piernas. Es necesario recordar toda la secuencia con una parte o con todo el cuerpo.

 

Podemos presentar secuencias de movimientos de forma individualizada o bien en equipo. En este caso, cada persona del grupo realizará los movimientos propuestos anteriormente e introducirá nuevos.

 

Cuando se proponen tareas motrices en forma de secuencias podemos introducir un material; de esta manera la tarea será más compleja.

 

En esta teoría están basados algunos de los test que miden la memoria, como pueden ser el test de dígitos de Wais (Weschler, 1995), en el que a partir de ir introduciendo secuencias de dígitos es necesario recordar cada vez más dígitos.

 

También un ejercicio de memoria motriz que proponemos más adelante para controlar este tipo de memoria está en esta línea de trabajo. (Ver ej. Secuencia de brazos, pág. 225)

 

Algunos ejemplos de propuestas de secuencias:

 

•  Reproducir una secuencia de ocho movimientos utilizando un material, por ejemplo, una pelota o una pica.

 

•  Reproducir una secuencia de movimientos a partir de una música, por ejemplo, realizar una coreografía de aeróbic.

 

•  Reproducir la secuencia de pasos de una danza popular.

 

 

c) Actividades sensomotrices

 

Los sentidos, responsables de la percepción de los objetos, tienen un papel primordial en la memoria.

 

«La memoria humana es un sistema para almacenar y recuperar información, ésta es, por supuesto, obtenida mediante nuestros sentidos. El hecho de ver, oír u oler alguna cosa influenciará obviamente en aquello que recordemos, ya que, en cierto sentido, nuestra memoria es un registro de percepciones» (Baddeley, 1999, pág. 11).

 

Mediante los sentidos conseguimos relacionarnos con el exterior, con el mundo que nos rodea y con los demás. Conseguimos reconocer, aprender, dar y recibir, percibir, sentir y vivenciar. El conjunto de los sentidos nos da la información de aquello que sucede a nuestro alrededor, nos ayuda a recordar situaciones agradables y desagradables, nos permite aprender del exterior. Los sentidos son los órganos que tienen la función de relacionar el individuo con el mundo exterior, ya sea con los demás o con el entorno.

 

¿Cuántas veces nos ha venido a la memoria un hecho o una situación vividos en un momento de nuestra vida a partir de un sonido, una música, un olor, una imagen o un sabor?

 

Dado que el entorno está evolucionando y variando constantemente, las personas mayores han de adaptarse progresivamente a este cambio. Algunas personas mayores pueden tener déficits o problemas en uno o más sentidos, esto producirá que esta adaptación sea más lenta.

 

Para que la persona mayor consiga con éxito estas adaptaciones, esté motivada y tenga una actitud positiva en la vida y hacia el exterior, es necesario ajustar las situaciones a sus posibilidades. Es en esta línea que será importante presentar las propuestas de actividad física adaptadas a las posibilidades de estas personas y que éstas sean capaces de conseguir los objetivos propuestos, potenciando así una actitud positiva, no tan sólo en las sesiones de actividad física, sino también en la vida, en el día a día. Una actitud activa, positiva, despierta ayudará en este proceso, mientras que una actitud negativa, poco vital no representará ningún beneficio en el momento de recibir la información. El miedo, la tristeza, la angustia, los estados depresivos no favorecen en absoluto este proceso.

 

Cuando se habla de memoria, lo primero que nos encontramos es la memoria sensorial. Existe la presencia de memorias sensoriales para cada uno de los sentidos:

 

«Cada órgano sensorial recibe permanentemente innumerables estímulos: leer, sonidos del ambiente o del exterior, presión de los diferentes puntos del cuerpo en contacto con la silla cuando estamos sentados, ambiente frío o cálido. Todos estos estímulos, la mayoría desaparecen sin dejar huella en el sujeto, pero unos pocos serán rescatados del sistema de memoria a corto término para ser procesados» (Sánchez Cábaco, 1999, pág. 232).

 

Hablamos de aquellas propuestas donde el objetivo sea la incidencia de la memoria en uno u otro sentido. Nos referimos a aquellas propuestas que se realizan a partir de identificar y a continuación reproducir un movimiento. Hablamos de «identificar» por ejemplo un olor, un color, una textura, un sonido y de los que previamente hemos explicado el movimiento correspondiente.

 

Podemos trabajar con los sentidos a partir de las asociaciones, unir más de una imagen teniendo en cuenta su textura, olor, color, forma, sabor, etc., y de la misma manera comparar sus cualidades sensoriales.

 

En estos momentos, es necesario hacer referencia a los diferentes canales de comunicación que se utilizan. Si hay algún problema en cualquiera de estos canales, se puede producir inmediatamente un problema en el nivel de comprensión y directamente en el nivel de ejecución.

 

Los sentidos tienen un papel predominante en la capacidad de memoria, de la misma manera que, según dice Binet «la multiplicidad de sensaciones que se refieren a un objeto determinado favorecen la memoria. Tendremos más posibilidades de retener un objeto, cuanto más nos haya impresionado y más sentidos se hayan visto implicados» (Lowar Lucy, 1967, pág. 222).

 

Las relaciones que podemos establecer entre las propuestas de trabajo corporal y el trabajo de los sentidos serán el punto de partida de las propuestas corporales y el punto de unión entre ellas. Clasificamos y agrupamos las propuestas en función de los sentidos.

 

Utilizaremos los sentidos, no solamente como herramienta de trabajo, sino también como objetivo, para proponer movimiento creativo con y para mejorar cada uno de los sentidos.

 

Se puede dar un problema en la vista, una disminución de la visión, en este caso, deberemos prestar atención a los objetos que puedan quedar dispersos por la sala, o proponer las tareas a poca velocidad, por ejemplo en el caso de una propuesta en que los participantes deban pasarse una pelota; las personas con problemas de visión serán mucho más lentas al reaccionar para recibir y pasar la pelota.

 

Cualquier déficit en uno de los sentidos, además de disminuir el nivel de comprensión, produce inseguridad en el momento de realizar la actividad ya que el mensaje que se quiere transmitir llega más tarde y, por lo tanto, la orden de aquello que se debe hacer también se da más tarde.

 

Cuantos más sentidos intervengan, más fácilmente se recordará. Un hecho, una palabra, un movimiento, siempre se recordará más fácilmente si se han visto implicados diferentes sentidos. Por ejemplo, no es lo mismo escuchar una historia que vivirla en un momento, con un ritmo, unos sonidos, unos olores, etc.

 

Al introducir en la memoria un gran número de indicios de un mismo objeto se multiplican las oportunidades de volver a encontrarlos. Hace falta percibir de la forma más completa posible y fijarse en todos los detalles.

 

«Un consejo de los neurólogos a los pedagogos: cuanto más variadas sean las formas en que se transmita una información, tanto más fijada queda en la memoria a largo plazo. Se aprende con más facilidad cuantos más sentidos intervienen. Dado que las neuronas se comunican entre sí por impulsos eléctricos, resulta indiferente si se activan por la vista, el tacto, el oído, el movimiento o por simple reflexión» (Friedrich, Preiss, 2003, pág. 39).

 

A la vez, también podemos afirmar que la memoria sensorial la podemos trabajar tanto a corto plazo (interpretar la audición de diferentes instrumentos) como a largo plazo (como por ejemplo, recordar una puesta de sol, la voz de un amigo, etc.).

 

Algunas propuestas de memoria que utilizan los sentidos como estrategia para incidir en la memoria son las siguientes:

 

•  A partir de diferentes olores, proponer movimientos asociados.

 

•  Una propuesta de trabajo de sentidos juntamente a partir de una relajación: se trata de visualizar una fruta, sintiendo su tacto, su olor, su gusto, el ambiente. Recordar esta fruta con imágenes vividas en épocas anteriores, en la infancia, dejar que cada alumno imagine su propia situación y recupere tiempos vividos anteriormente.

 

•  Trabajar el tacto a partir del reconocimiento de las manos de un compañero, su grosor, temperatura, sus cualidades, etc.

 

•  Siguiendo con el tacto, proponemos hacerse masajes en la espalda por parejas combinando movimientos lentos con amasamientos, fricciones y percusiones durante un rato. A continuación el que ha recibido el masaje deberá ser capaz de reproducir el mismo masaje en la espalda de su pareja.

 

•  Proponer movimientos característicos a partir del sonido de diferentes instrumentos o bien de diferentes ritmos realizados con las manos.

 

 

d) Repeticiones

 

Nos referimos a aquellos movimientos y propuestas en que sea necesario repetir uno o diversos movimientos. Estas repeticiones se pueden sugerir de forma inmediata a la propuesta o bien dejar pasar un tiempo, unos días o una temporada más larga. Según el tiempo dedicado a esperar, estaremos incidiendo en diferentes tipos de memoria.

 

Por ejemplo, se puede repetir los movimientos de una coreografía de aeróbic, que de hecho, es una repetición inmediata, o bien repetir una coreografía de aeróbic presentada dos semanas antes; en este caso, estaremos incidiendo en mayor medida en la memoria a largo plazo.

 

Repetir una danza popular con unos ritmos y unos pasos concretos al momento o al cabo de unos días.

 

Repetir con la finalidad de conservar aquello que queremos recordar posteriormente; de este modo, vamos gravando una sucesión en nuestra memoria.

 

Repetir también puede implicar un trabajo asociativo o también un trabajo de secuenciación.

 

Repetir una serie de movimientos propuestos al inicio de la sesión o bien propuestos en sesiones anteriores.

 

Repetir una serie de movimientos primero con el lado derecho o lado hábil, a continuación repetir los mismos movimientos con el lado izquierdo.

 

 

e) Representaciones y descripciones corporales

 

Representar movimientos realizados a lo largo del día. Movimientos de la vida diaria y que podemos recordar; por ejemplo, lavarnos, secarnos, vestirnos.

 

También hablamos de representaciones, cuando teatralizamos, gesticulamos, etc. Movimientos típicos de un personaje o de un anuncio, etc. En la representación interviene conjuntamente con el movimiento el factor expresión y comunicación.

 

Representar escenas vividas de la vida diaria de poco tiempo de diferencia o de mucho tiempo o de años anteriores. En este caso, variará el tipo de memoria en que estaremos incidiendo y debemos tener en cuenta que para algunos autores, como Ribot (1881), los recuerdos se borran a medida que descendemos al pasado, siendo los recuerdos de la infancia los últimos en desaparecer. En edades muy avanzadas se recuerdan aventuras, canciones, juegos, etc., de la primera infancia. Poder hacer descripciones y representaciones mediante el cuerpo, la voz y el movimiento nos permite incidir en hechos temporalmente alejados o, por el contrario, cercanos y de esta manera, entrenar la memoria a corto o a largo plazo.

 

La descripción corporal de una acción, una anécdota, un poema, puede estar muy ligada a la representación. Es necesario que la acción corporal que se realiza pueda ser entendida por los demás; una descripción y una representación, además de plasmar una idea, ha de comunicar.

 

Representar corporalmente una idea, o una narración del presente o del pasado, una canción, una historia, además de estimular la creatividad, incide en la memoria.

 

Nos referimos aquí también al movimiento creativo del que hemos hablado anteriormente. Éste nos permite jugar con el cuerpo, representar imágenes y formas creativas.

 

«Las imágenes visuales y corporales nos permiten asociar ítems y han significado un tema importante del trabajo de la memoria a través de los siglos. Por ejemplo, los romanos utilizaron teatros de memoria, habitaciones imaginarias donde podían almacenar diferentes partes del discurso de un orador» (Baddeley, 1998, pág. 159).

 

Las representaciones son una forma de trabajar que permiten hacer especial incidencia en la memoria a largo plazo, también dan la oportunidad de trabajar con el movimiento creativo y la expresión corporal, lo que posibilita organizar una serie de propuestas divertidas y gratificantes.

 

Las representaciones estarían en la línea de la teoría cognitiva de Barlett (1932), que se basa en el hecho de que el sujeto tenía que estudiar textos que incluían historias que posteriormente debían ser recordadas.

 

Esta estrategia de las representaciones corporales la podemos asociar al método del itinerario o loci, pero, en este caso, además de visualizar un itinerario lo representaremos corporalmente, realizando el movimiento correspondiente a cada espacio determinado.

 

Algunas propuestas de movimiento basadas en las representaciones:

 

•  Reproducir corporalmente una historia recordada anteriormente.

 

•  Reproducir corporalmente una relajación trabajada en sesiones anteriores.

 

•  Reproducir corporalmente un poema leído con anterioridad.

 

•  Reproducir corporalmente un cuento leído con anterioridad.

 

 

f) Combinaciones

 

Estas propuestas vendrían a significar o a ser similares a uno de los recursos mnemotécnicos que se utilizan normalmente para trabajar la memoria; estamos hablando del método de las palabras «gancho». También podemos decir que es una forma de trabajar muy ligada a las secuenciaciones.

 

Se trata de ir ligando movimientos unos con otros y que tengan una relación. Que el hecho de realizar un movimiento pueda ir ligado con la realización del siguiente. Consideramos que también podemos incluir aquí cualquier tipo de trabajo en forma de circuito en el que sea necesario hacer combinaciones de diversos movimientos. En este caso, se puede enriquecer el trabajo introduciendo materiales diferentes y variedad de músicas en las propuestas.

 

Las propuestas en forma de circuito permiten hacer incidencia tanto en la memoria a corto plazo, la memoria de trabajo o la memoria a largo plazo dependiendo siempre del tipo de combinaciones que se realicen.

 

 

Algunas propuestas de trabajo en circuito:

 

•  Proponer un circuito de seis estaciones, cada estación con un material diferente o con el mismo material. Se sugiere un ejercicio específico en cada estación, por ejemplo, con el objetivo de trabajar la fuerza de diferentes partes del cuerpo, en cada estación se plantea un ejercicio teniendo en cuenta el objetivo.

 

•  Un circuito donde se combine el trabajo muy específico en cada estación y un tiempo de baile entre cada estación.

 

•  Combinar dos formas opuestas de hacer movimientos segmentarios y globales a partir de dos músicas muy diferenciadas.

 

 

g) Capacidad de atención y de observación

 

Una de las variables más significativas y que más pueden ayudar a memorizar, recordar o aprender alguna cosa es la variable atención. Es básico poner atención en aquello que se desea aprender o recordar. Recomendar a las personas mayores que pongan atención, que observen bien cada cosa que quieren recordar y dediquen el tiempo necesario para poder recordar.

 

A pesar de que parece ser que con el envejecimiento hay una disminución de la atención, se considera interesante hacer especial incidencia en esta cualidad, ya que además es básica para mantener viva la memoria.

 

Fijar la atención en alguna cosa permite percibir aquello de la forma más completa posible, es decir, mirar, escuchar la totalidad del objeto o de la actividad que se mira o que se hace, tocar.

 

Poner atención a cada uno de los detalles –color, forma, tamaño, sonido, etc.–, utilizando todos los sentidos en todos aquellos aspectos que caracterizan y diferencian cada elemento de la globalidad.

 

Es necesario aprender a detectar y a organizar en bloques la información que llega a través de los sentidos.

 

También podemos hablar aquí de la concentración. Siempre que esté en juego la atención implica concentración, concentrarse para observar, analizar, recordar un hecho, un objeto, un movimiento.

 

«La actividad del cerebro se concentra en aquello que hemos elegido para percibir y nuestra actividad perceptiva dispondrá de un máximo de energía nerviosa. Gracias a este aumento de energía, procedente del hecho de fijar la atención, es posible percibir de la forma más completa posible, es decir, mirar o escuchar la totalidad de aquel objeto» (Renaud, 1999, pág. 34).

 

Baddeley también nos habla de la concentración, instrucciones sobre la necesidad de mantener la concentración en informaciones en el momento que éstas son presentadas y la necesidad de revisar el material a medida que éste es percibido y de relacionarlo con aquello que ya se sabe. Esta relación nos permite trabajar de forma conjunta las secuencias y la atención.

 

La atención irá ligada mayoritariamente con los estados emocionales, de acuerdo con Ruiz Vargas: «Los estados emocionales pueden afectar a la calidad de la atención que puede ser asignada a una tarea cognitivista o motora» (Ruiz Vargas, 1994, pág. 251).

 

Asimismo, Sánchez Cábaco (1999, pág. 233) señala: «La memoria a corto plazo está muy ligada a la atención, a la concentración, a la conciencia y a la voluntad del sujeto. Permite leer y mantener el hilo de la lectura».

 

Fijar la atención, percibir de la forma más completa posible, es decir, mirando o escuchando la totalidad del objeto que se está percibiendo. Es importante aprender a observar con atención utilizando todos los sentidos.

 

A partir de las otras propuestas, sea cual sea, ir introduciendo pequeños cambios o elementos que distorsionen para ver si los sujetos o el grupo han sido capaces de detectarlos. En este caso, la capacidad de atención es básica para seguir con la actividad.

 

La atención es la aplicación selectiva de la conciencia a un estímulo u objeto determinado que quedan destacados en el campo mental; un porcentaje muy elevado de olvidos corresponde a un déficit en la cualidad de la percepción. Es un proceso mental a través del cual los sujetos evitan la distracción que pueden provocar los estímulos irrelevantes en una situación concreta, mientras se centran en aquello que es conductualmente importante.

 

La atención es un aspecto cognitivo que va muy directamente ligado a la memoria, ya que su relación es directa. La atención es el primer paso para que posteriormente se pueda recordar un hecho. Se trata de un proceso complejo que requiere vigilancia, concentración, localización y exploración, tal como dice Mesulam (1983).

 

«Con el envejecimiento se alteran de forma selectiva los procesos que requieren atención voluntaria» (Niessen y Corkin, 1985, pág. 186). La atención dirigida o la habilidad para enfocar la atención en una tarea simple se halla bien preservada durante los últimos años de vida. La prueba más adecuada para medir este tipo de atención es la prueba de dígitos de Wais (Jòdar, 1994).

 

La persona mayor presenta una disminución de su capacidad de atención, esto se traduce en el hecho de codificar mal la información; de esta manera con el paso del tiempo puede afectar con una pérdida de memoria (Fabre et al., 1998).

 

Tal como veremos más adelante, cuando hablamos de memoria, la posible pérdida de la memoria a corto plazo puede estar íntimamente ligada con la atención.

 

Los individuos que están en forma sufren un descenso más lento de la capacidad de atención de los que no lo están. En consecuencia, rinden mejor en las tareas en que los recursos de atención son un factor limitador. Por desgracia, no hay demasiados estudios que hayan examinado el tema de la aptitud física y de la capacidad de atención de una manera sistemática.

 

Algunas propuestas de trabajo específicas en que se haga especial incidencia en la atención:

 

•  Por parejas, repetir los movimientos realizados por la pareja. Esta propuesta estará situada también en las repeticiones.

 

•  Por parejas, en vez de repetir los movimientos de la pareja, se realizarán solamente los movimientos que la pareja haya olvidado.

 

 

h) Actividades verbales. Lenguaje y sonidos

 

 

JUGAR CON LA PALABRA

 

La comunicación verbal posibilita la cooperación y permite establecer hábitos y normas de comportamiento.

 

El hecho de proponer juegos, movimientos, gestos donde intervenga el sonido o la palabra puede ayudar a enriquecer la memoria y todo el proceso perceptivo. La palabra, juntamente con el gesto, es un lenguaje muy completo. A la vez, nos da muchas posibilidades de jugar con el factor sorpresa que nombrábamos anteriormente o también con el factor emocional y con los sentimientos. La comunicación corporal-gestual y hablada necesaria para vivir en sociedad. Ya que muchas personas mayores viven solas y su círculo de relación es muy reducido, el hecho de hacer propuestas de este tipo ayudará no solamente a incidir en aquellos aspectos físicos, sino también en los aspectos socioafectivos y cognitivos.

 

Las propuestas corporales con sonidos y palabras ofrecen una gran riqueza al programa motricidad y memoria.

 

Coordinar, asociar un movimiento con un sonido o con una palabra no es una tarea fácil para las personas mayores.

 

Podemos comparar esta forma de trabajar con el «método de la historia» ya que en este caso proponemos combinar la palabra y el movimiento a partir del desarrollo de una historia. Ésta nos puede servir de ayuda para ir recordando cada una de las partes.

 

«El lenguaje es uno de los principales puntos de referencia que nos determina como vemos el mundo» (Baddeley, 1998, pág. 174). El lenguaje es una herramienta interesante que asociada al movimiento puede ser de gran utilidad para entrenar la memoria, no sólo por el sonido de las palabras (fonológicamente), sino también por el significado de éstas (semánticamente).

 

Dado que con el envejecimiento hay aspectos del lenguaje que mejoran, como puede ser el vocabulario, es del todo interesante utilizar la combinación del trabajo corporal con el vocabulario.

 

A la vez, el hecho de utilizar el lenguaje y los sonidos juntamente con el cuerpo para trabajar la memoria también permite incidir en el trabajo de la respiración (aspecto importante en el trabajo corporal con las personas mayores); y de este modo, estaremos incidiendo pues, en la globalidad del sujeto.

 

Añadimos al movimiento el área del lenguaje; es necesario que cada movimiento vaya asociado a una palabra. Podemos referirnos al método de las combinaciones o de las secuenciaciones y añadir o asociar una palabra a cada propuesta de movimiento. Es una forma de trabajar más compleja, ya que cuantos más elementos que distorsionen intervengan en las propuestas, más dificultad habrá en realizar la tarea. A la vez, también es un elemento de soporte que puede ayudar a integrar el movimiento, ya que el solo hecho de reproducir verbalmente una acción ayuda a reforzar el aprendizaje.

 

Propuestas de memoria donde interviene el lenguaje:

 

•  Todo el grupo en círculo. A partir de una palabra que propone el primero del grupo, progresivamente ir organizando una frase que comporte un movimiento segmentario asociado a la palabra que propone cada alumno.

 

•  En círculo, cada persona va diciendo un número del 1 al 100. Cada vez que toca decir el número 5 o múltiplo de 5, en vez de decir el número, se da una palmada. Esta tarea también requiere mucha atención.

 

i) Relajaciones

 

La relajación se ha utilizado tanto para conseguir beneficios en sujetos sin discapacidad como para el tratamiento de enfermedades que tienen un componente de origen psíquico.

 

El objetivo básico de la relajación es el de bajar el tono muscular del sujeto, a la vez que es un recurso antiestresante y posteriormente puede ayudar a realizar las propuestas de forma más correcta. También puede ser un recurso para centrar la atención o bien para recentrar, recordar.

 

Este recurso puede ser útil en momentos de estrés, de tensión o bien para recuperar información que ha sido olvidada, también para recordar temas trabajados con anterioridad, recuperar recuerdos de olores, sonidos, sensaciones, imágenes, etc.

 

Este recurso es de interés, ya que actúa positivamente frente a situaciones de estrés y ansiedad. Además, las quejas subjetivas de la memoria con adultos y personas mayores también son producidas por el estrés o la ansiedad. La falta de atención en un hecho debido a la ansiedad hace que, normalmente, éste no se grave en la memoria. Generalmente en los adultos, esta ansiedad viene dada por la sobrecarga.

 

En las personas mayores, y tal como dice Jòdar (2000), esta ansiedad se da por inseguridad, debida a diferentes razones, como son: pérdida de capacidades, cambios de vida, pérdida de amigos, proximidad de la muerte o bien incertidumbre respecto al futuro.

 

Las relajaciones también pueden ayudar a estar más atento a aquellos cambios que se producen a lo largo del día: sonidos, carteles, colores, etc.

 

Asimismo, a partir de una relajación se toma conciencia de las diferentes partes del cuerpo.

 

j) Visualizaciones

 

Las técnicas de visualización se basan en la capacidad para crear imágenes visuales. Se pueden realizar o no junto con la relajación. Se trata de imaginar aquello que queremos visualizar, o bien aquello que ya se ha trabajado con anterioridad. Éste es un recurso más de los que disponemos que puede ayudar a asimilar y a integrar el o los movimientos. En este aspecto vamos introduciendo todos los sentidos, ya que, por ejemplo, podemos imaginar o visualizar un limón, podemos hablar de su tacto, la forma, el olor, el gusto, etc.

 

La visualización ha sido utilizada como ayuda para la memoria desde los antiguos griegos y probablemente desde mucho antes.

 

Las imágenes mentales, de acuerdo con Sheikh (1984), se han convertido en uno de los elementos más significativos de la psicología cognitivista actual. De hecho, numerosos estudios han demostrado el poder de la imaginación para producir cambios fisiológicos (McMahon y Sheikh, 1984).

 

Cuando proponemos visualizaciones, podemos añadir la realización de un movimiento o más y visualizarlos para poder trabajar posteriormente con aquellas propuestas de forma real, ya no con la imaginación sino con la ejecución.

 

Con la visualización podemos incidir en la memoria a corto y largo plazo e intentar reordenar la información recibida y que aún no se ha archivado adecuadamente.

 

Con esta estrategia, podemos incidir en la imaginación; ésta es una forma de entrenamiento de la memoria. Se puede mejorar la memoria entrenando la imaginación. La mnemotecnia utiliza mucho la imaginación, la capacidad de colocar objetos visualmente en una escena. Esta forma de trabajar también la podemos realizar corporalmente, dentro de la estrategia de las representaciones mediante la expresión corporal.

 

•  Visualizar un paisaje, una foto, un viaje realizado o inventado y colocar mentalmente una serie de objetos, de nombres o un listado que debemos recordar.

•  Visualizar una historia a partir de algún tema que interese al grupo.

 

k) Percepción espacio-temporal

 

Se refiere a los procesos cognitivos que coordinan la visión y la orientación espacial.

 

Todas aquellas propuestas de movimiento que realizamos en un tiempo determinado, a un ritmo o bien en uno o más espacios concretos.

 

Tomando conciencia de nuestro espacio, el que ocupamos, el espacio propio, el espacio cercano y el espacio de los demás.

 

Orientación espacial o la capacidad de imaginar objetos en dos o más dimensiones.

 

Orientación temporal o la capacidad de localizar mentalmente hechos o situaciones en diferentes coordenadas temporales. Por ejemplo, si realizamos propuestas donde sea necesario desplazarse por todo el espacio y donde este desplazamiento sea primordial. En cuanto a la forma, el ritmo y la intensidad del desplazamiento, podemos introducir propuestas donde sea necesario recordar un desplazamiento, una forma en el espacio, un dibujo, ya sean propuestos anteriormente o bien dibujados en la pizarra y que sean necesarios reproducir.

 

Proponer tareas realizadas en un tiempo determinado. Trabajo de ritmos, combinado con movimientos segmentarios o globales con o sin desplazamiento, dando la posibilidad de introducir músicas y materiales adecuados.

 

«Ayudar a recordar algo mediante la orientación espacial, o sea, utilizando puntos de referencia, mirando atrás a medida que se va haciendo la ruta por primera vez para familiarizarse con el aspecto que tendrá a la vuelta» (Baddeley, 1998, pág. 168).

 

El espacio y el tiempo permiten incidir en la memoria de trabajo y la de largo plazo, ya sea de tipo semántico como procedimental.

 

Propuestas de ejercicios de percepción espacial:

•  Recorrer un espacio propuesto anteriormente en un dibujo. A continuación repetir este desplazamiento con el dedo en la espalda de un compañero. Repetir el desplazamiento en sentido inverso.

•  Seguir un espacio dibujando líneas diferentes: rectas, curvas, ondulaciones, a partir de diferentes sonidos propuestos por el responsable del grupo.

•  Caminar por toda la sala durante un tiempo concreto, por ejemplo 1 minuto. Cada persona se para cuando cree que ha pasado el minuto.

•  Desplazarse por toda la sala a partir del ritmo que propone el responsable; el ritmo se marca con palmadas de manos.

•  Dependiendo del ritmo, se realizarán desplazamientos o bien movimientos segmentarios en el lugar, sin desplazamientos.

 

La taxonomía que presentamos a continuación nos permite clasificar y ordenar todo el trabajo motriz que hace incidencia en la memoria. Es una muestra de diferentes formas y técnicas corporales para trabajar la memoria; a partir de aquí, la posibilidad de propuestas prácticas es inmensa. En este caso, hemos reproducido unos ejemplos resumidos de ejercicios y de propuestas prácticas.