CAPÍTULO 5

El cementerio robot

Aquellas nutrias ahora se escondían detrás de una roca. Asomaron nerviosamente las cabezas redondas y vieron surgir de la caja a un monstruo brillante. El monstruo giró despacio la cabeza mientras escaneaba la costa y continuó girándola hasta que miró directamente a las nutrias.

—Hola, nutrias, mi nombre es Roz.

La voz de la robot fue demasiado para las asustadizas criaturas. La más grande chilló, y todo el grupo huyó de repente. Galoparon hasta el otro lado del cementerio de robots, se tiraron al océano y se desplazaron por las olas lo más rápido que pudieron.

Roz las observó marcharse, y sus ojos se detuvieron en los centelleantes objetos que cubrían la orilla. Parecían extrañamente familiares. La robot balanceó la pierna izquierda hacia adelante, luego la derecha y así comenzó a dar sus primeros pasos. Se alejó de su empaque, subió las rocas y cruzó el sitio hasta quedar parada sobre un cuerpo roto de robot. Se inclinó y vio la palabra ROZZUM ligeramente grabada en el torso. Se percató de que todos los torsos, incluido el suyo, tenían la misma palabra.

Roz continuó explorando el cementerio hasta que una pequeña y juguetona ola mojó las rocas. Se alejó automáticamente. Entonces una ola más grande se dirigió hacia ella, y se volvió a alejar. Y luego una ola gigantesca se estrelló sobre las rocas y sepultó todo el cementerio. La pesada masa de agua golpeó su cuerpo y la tiró al suelo, sus sensores de daños se encendieron por primera vez. Un momento después, la ola se había ido, y Roz yacía allí, goteando, abollada y rodeada de robots muertos.

Roz podía sentir sus instintos de supervivencia, la parte del cerebro de su computadora que hacía que quisiera evitar el peligro y cuidarse a sí misma para seguir funcionando correctamente. Sus instintos le sugerían alejarse del océano. Se puso de pie con cuidado y vio que, muy por encima de la orilla, la tierra estaba llena de árboles, hierbas y flores. Se veía exuberante y seguro allá arriba. Parecía un lugar mucho mejor para nuestra robot. Sólo había un problema. Para llegar allá, tendría que trepar por los acantilados.