CAPÍTULO 4

La robot
sale del cascarón

Como quizá sepas, los robots realmente no sienten emociones. No como los animales. Y sin embargo, mientras estaba sentada en su caja arrugada, Roz sintió algo parecido a la curiosidad. Tenía curiosidad por la cálida bola de luz que brillaba arriba. Entonces el cerebro de su computadora se puso a trabajar y la identificó. Era el sol.

La robot sintió que su cuerpo absorbía la energía del sol. Con cada minuto que pasaba se sentía más despierta. Cuando su batería estuvo llena, Roz miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba guardada dentro de una caja. Trató de mover los brazos, pero estaban sujetos con cuerdas. Así que aplicó más fuerza, los motores en sus brazos zumbaron un poco más fuerte y las cuerdas se rompieron. Luego levantó las manos y abrió la caja. Como un recién nacido que rompe su caparazón, Roz salió al mundo.