CAPÍTULO 2

Las Nutrias

La costa norte de la isla se había convertido en una especie de cementerio robot. Dispersos a lo largo de las rocas estaban los cuerpos rotos de cuatro robots muertos. Centelleaban bajo la luz de la luna. Y sus destellos llamaron la atención de unas criaturas muy curiosas.

Un grupo de nutrias marinas saltaba sobre los montículos cuando una se percató de los objetos brillantes. Todas las nutrias se congelaron. Levantaron la nariz al viento. Pero sólo olieron el mar. Así que se deslizaron cautelosamente sobre las rocas para echar un vistazo más de cerca.

El grupo se acercó lentamente al torso de un robot. La nutria más grande levantó una pata, golpeó con fuerza aquella cosa pesada y rápidamente retrocedió de un salto. Pero no pasó nada. Así que se arrastraron hacia la mano de un robot. Otra nutria valiente extendió una pata y volteó la mano. Hizo un hermoso tintineo contra las rocas, y las nutrias chirriaron de gusto.

Se extendieron y jugaron con brazos, piernas y pies robóticos. Voltearon más manos. Una de las nutrias descubrió una cabeza de robot en un charco de mar, y todas se sumergieron y se turnaron para rodar por el fondo.

Y luego descubrieron algo más. Más allá del cementerio estaba la única caja sobreviviente; tenía los costados raspados y abollados, y una gran cortada recorría la parte superior. Las nutrias corrieron por las rocas y treparon a la gran caja. Diez caras peludas se asomaron por la cortada, ansiosas por ver qué había dentro. Lo que vieron fue otro robot completamente nuevo. Pero este era diferente de los demás. Todavía estaba en una sola pieza. Y lo rodeaba una esponjosa espuma de embalaje.

Las nutrias metieron las patas a través de la abertura y rompieron la espuma. ¡Era tan suave y blanda! Chirriaron mientras apartaban esas cosas esponjosas, que flotaban hechas girones en la brisa del mar. Y debido a tanta emoción, la pata de una nutria golpeó accidentalmente un botoncito importante en la parte posterior de la cabeza del robot.

Clic.

Les tomó un tiempo darse cuenta de que algo estaba sucediendo dentro de la caja. Pero un momento después lo escucharon. Un zumbido sordo. Todas se detuvieron y miraron. Y luego el robot abrió los ojos.