CAPÍTULO 1

El Océano

Nuestra historia comienza en el océano, con viento, lluvia, rayos y truenos. Un huracán que, furioso, rugía en medio de la noche. Y en medio del caos, un barco de carga encalló

hondo

hondo

hondo

en el fondo del océano.

El barco dejó cientos de cajas flotando en la superficie. Pero a medida que el huracán azotaba, giraba y hacía que chocaran, las cajas también comenzaron a hundirse en las profundidades. Las olas las tragaron una tras otra, hasta que tan sólo quedaron cinco.

Por la mañana el huracán se había disipado. No había nubes, ni barcos ni tierra a la vista. Sólo había aguas tranquilas, cielos despejados y esas cinco cajas que flotaban perezosamente siguiendo una corriente oceánica. Los días pasaron. Luego apareció una mancha verde en el horizonte. Cuando las cajas se acercaron, las suaves formas verdes se convirtieron lentamente en los bordes duros de una isla salvaje y rocosa.

La primera caja se dirigió a la orilla en una ola ruidosa y se precipitó contra las rocas con tal fuerza que se hizo pedazos.

Ahora, lector, lo que no he mencionado es que dentro de cada caja había un robot completamente nuevo. El buque de carga transportaba cientos de ellos antes de que lo arrastrara la tormenta. Ahora sólo quedaban cinco. En realidad, sólo quedaban cuatro, porque cuando esa primera caja chocó contra las rocas, el robot se hizo añicos.

Lo mismo le sucedió a la siguiente caja: se estrelló contra las rocas y las partes del robot volaron por todos lados. Y lo mismo le sucedió a la siguiente caja. Y a la siguiente. Extremidades y torsos de robot fueron arrojados contra las rocas. Una cabeza salpicó un charco de agua de mar. Un pie robótico se deslizó sobre las olas.

Y luego vino la última caja. Siguió el mismo camino que las otras, pero en lugar de chocar contra las rocas, llegó chapoteando contra los restos de las primeras cuatro. Pronto, más olas la sacaron del agua. Se elevó por el aire, girando y brillando hasta que se estrelló contra una saliente rocosa. La caja estaba agrietada y arrugada, pero el robot en su interior estaba a salvo.