PREPARACIÓN

La conciencia psíquica empieza por reconocer aquellos poderes intuitivos naturales que emergen espontáneamente en la vida cotidiana. Hay muchas maneras de aumentar su efectividad, de forma que estos no sólo operen de manera más efectiva en momentos de necesidad sino que también puedan ser aprovechados conscientemente para darnos el poder de explorar las opciones, investigar los senderos del futuro y estar más unidos a lo oculto, así como para expresar los sentimientos y las intenciones de los otros.

La primera etapa: relajación

Nada garantiza más que aparezca la tensión que el hecho de que nos digan que tenemos que relajarnos. La relajación efectiva comienza por tensar deliberadamente el cuerpo, parte por parte, y entonces disminuir la tensión gradualmente, para que el cuerpo físico y la mente consciente se frenen y permitan a la psique ganar expresión.

Relajado se es más receptivo a la sabiduría inconsciente, del mismo modo que los sueños y las visiones diarias pueden ofrecer soluciones y proporcionar inspiración que eluda el pensamiento consciente. Cinco minutos de relajación antes del trabajo psíquico abrirán los canales de conciencia profunda y ampliarán los sentidos normales de modo que el sexto sentido pueda comenzar a operar:

 Siéntese con las piernas cruzadas en el suelo, si es para usted una posición naturalmente confortable, o en una silla que soporte bien su espalda y sus brazos para que sus pies descansen suavemente en el suelo. Alternativamente, puede tumbarse en la cama o en un montón de cojines con la cabeza y los brazos apoyados en cojines.

 Empezando por los dedos de los pies, presione su pie derecho contra el suelo o la cama.

 Enrolle los dedos en una bola tirante y entonces relájelos, visualizándolos descansando en una nube blanda.

 Presione el pie izquierdo contra el suelo, de nuevo apretando los dedos y relajándolos gradualmente.

 Apriete la parte baja de sus piernas como si fuera a dar una patada. Empiece a tensar la pantorrilla derecha, a continuación relájela.

 Haga lo mismo con la izquierda y déjela, de modo que cada pierna repose contra un banco invisible de vilano de cardos.

 Tense los muslos, presionando uno contra otro, entonces relájelos, otra vez el derecho seguido por el izquierdo. Luego haga lo mismo con sus nalgas, la parte baja de la espalda, el estómago y los brazos.

 Apriete sus manos simultáneamente hasta cerrar el puño, entonces déjelas caer a los lados, las palmas más arriba si está tumbado, o descansando en los brazos de la silla.

 Extienda la parte alta de la columna vertebral y el cuello, y déjelos caer suavemente en los cojines o la cama.

 Arrugue los ojos y luego relájelos.

 Finalmente presione su cabeza hacia arriba, como si se alzase hacia el techo de un coche, y déjela descender.

 Escuche su respiración. Progresivamente deje que su respiración sea más profunda y lenta.

Relajación visual

Añadir imágenes al proceso de relajación puede servir para derribar bloques conscientes. Relaje su cuerpo físicamente, mientras visualiza sus miembros presionando superficies suaves o rozadas ligeramente por flores o mariposas. Puede crear sus propios escenarios de relajación, quizás utilizando una grabación del mar o del viento a través de un bosque (hay una lista de los suplementos musicales al final del libro).

 Siente sus pies sobre la arena suave y caliente. Entiérrelos tan profundamente como pueda, empujándolos hacia abajo y luego relaje sus dedos hasta descansar una vez más en la ligera, suave y soleada orilla.

 Obsérvese a sí mismo encerrado en una burbuja de arco iris. Empuje hacia arriba con los brazos tan alto como pueda, de modo que presionen pero no penetren la reluciente membrana superior; entonces, retroceda.

 Ahora presione hacia fuera para tocar la burbuja por cualquiera de tus lados, para que de nuevo pueda sentir la flexible hendidura; luego baje las manos suavemente hasta los lados.

 Finalmente, observe una hermosa mariposa flotando sobre su cabeza. Mantenga el cuello y los brazos, su barbilla y finalmente su abdomen cada vez más quietos a medida que la mariposa se vaya posando en cada uno de ellos, y relaje cada parte al revolotear la mariposa hacia abajo y hacia fuera.

Los chakras

Los chakras son centros de energía psíquica basados en los puntos cardinales del cuerpo. Abrirlos a través de la visualización es un método efectivo de prepararse para el trabajo psíquico, y puede servir también para cerrar canales psíquicos.

El concepto de chakras proviene de la tradición hindú y budista del yoga, aunque cada vez se está haciendo más popular en Occidente.

El sistema que yo uso se basa en siete chakras, pero, de acuerdo con la tradición seguida, hay muchas variaciones en su número, lugares y funciones. Los chakras, llamados así después del sánscrito por la rueda, son frecuentemente pintados como un remolino de pétalos de varios colores. Son claros y giran en armonía cuando la mente, el cuerpo y el espíritu están de acuerdo.

Su cuerpo y los chakras

No se pueden ver los chakras físicamente, aunque experimentos japoneses han encontrado que los niveles de energía de las localizaciones hipotéticas de los chakras de personas que han trabajado en este campo de desarrollo espiritual durante años eran más mensurables que los de un grupo de control.

Se cree que la fuerza universal de la vida entra por el chakra de la coronilla en la parte más alta de la cabeza y se filtra hacia abajo a través de los otros chakras, cada uno de los cuales transforma la energía en la forma apropiada para la función que gobierna ese chakra. La energía kundalini también pasa en la dirección opuesta, del chakra de la base de la columna vertebral situado en la base de la columna hacia arriba.

Kundalini significa «poder de la serpiente o culebra» en sánscrito. Es la energía básica que impulsa los chakras desde dentro, y es dibujada como una serpiente enrollada durmiendo en la base de la columna vertebral. Viaja hacia arriba del cuerpo en un sendero espiral psíquico, activando los diversos centros de energía y cambiando el color, y eventualmente se vuelve cada vez más clara y pálida hasta que emerge del chakra de la coronilla como pura luz blanca para mezclarse con las energías del cosmos.

 Usted puede visualizar cada uno de sus arremolinados chakras abriéndose, ascendiendo iluminados en su interior y cambiando a través de los colores del arco iris antes de volver a bajar.

 No hay campos o nadires fijos de energía que sean iguales para cada persona.

 También puede visualizar las energías asociadas a los chakras individuales como rayos de energía o círculos de luz de colores.

Los colores de los chakras

 El chakra de la base de la columna vertebral o Maladhara: el chakra rojo, el chakra de la Tierra, está arraigado en la base de la columna vertebral. Se centra en la existencia física y en la supervivencia. Es el chakra del coraje y de la fuerza física.

 El chakra sagrado o Svadisthana: el chakra naranja, el chakra de la Luna, está situado cerca de los genitales y del sistema reproductor. Se centra en todos los aspectos de la satisfacción física y es el hogar de los cinco sentidos. Este es el chakra de todas las formas de fertilidad, necesidades y deseos.

 El chakra del ombligo o Manipura: el chakra amarillo, el chakra del Sol, está situado justo debajo del ombligo del plexo solar. Se centra en la asimilación de experiencias. Es el chakra del poder y de la determinación o la voluntad dirigida.

 El chakra del corazón o Anahata: el chakra verde, el chakra de los Cuatro Vientos, está situado en el centro o ligeramente a la izquierda del pecho, cerca del corazón. Se centra en las emociones y en la compasión. Este es el chakra del amor y el que está relacionado con los otros.

 El chakra de la garganta o Vishuddha: el chakra azul, el chakra del tiempo y del espacio, está situado cerca de las cuerdas vocales en el centro del cuello. Se centra en las ideas, los ideales y la comunicación clara. Este es el chakra de la verdad y del altruismo.

 El chakra del tercer ojo o de la frente, o Savikalpa Samadhi: el chakra púrpura, el chakra de la libertad, está situado en el centro de la frente, justo encima de los ojos. Se centra en la inspiración y en la conciencia psíquica. Es el chakra que permite conectar con otras dimensiones.

 El chakra de la coronilla o Nirvakelpa Samadhi: el chakra blanco, el chakra de la eternidad, está situado en el centro de la cima de la cabeza. Se centra en la conciencia espiritual y conecta con el uno mismo superior. Es el chakra de la sabiduría y del entendimiento. Es un chakra de doble camino, ya que recibe la luz del cosmos.

Meditación y conciencia psíquica

Los chakras son un medio muy poderoso para alcanzar niveles psíquicos de funcionamiento y conciencia. La meditación es el proceso de centrarse en un pensamiento, idea, imagen o incluso acción mientras se excluye cualquier otro tipo de pensamiento y acción. Todo aquel que haya soñado despierto o haya caído en un ensueño —observando un pájaro, admirando una flor, sentado al lado de una fuente, o realizando una acción rítmica como cavar en el jardín, influido por una música suave o incluso pasar la aspiradora por una alfombra estampada— ha tenido experiencia de la meditación espontánea.

El efecto fundamental de la meditación es crear un elevado estado de conciencia. Los colores pueden parecer más brillantes, la fragancia de una flor penetrante y los sonidos no sólo más elevados sino también cambiados, de modo que el ruido de los coches pueda convertirse en una cascada y las llamadas telefónicas en campanas de iglesia.

Lo ideal es meditar veinte minutos o más al día. Pero si sólo puede hacerlo durante cinco o diez minutos una semana antes del trabajo psíquico, todavía tendrá el efecto beneficioso de liberar tensiones y modificar su mente hacia los más bajos ritmos alfa que son la puerta de lo inconsciente. Los ritmos alfa son un estado alternativo de conciencia en el cerebro introducidos durante la meditación, relajación y de una manera espontánea, justo cuando estamos durmiéndonos o despertándonos. Es en este estado en el que se lleva a cabo el trabajo espiritual más creativo.

Utilizar los mantras

Un mantra es una frase o un sonido que se repite rítmicamente para ayudarle a entrar en un estado de meditación y para poder mantenerlo.

El mantra o sonido más básico y más usado comúnmente en el canto meditativo es Om o Aum, suele decirse que este es el sonido del universo, el sonido que lo introduce en el ser. De todos modos, puede utilizar cualquier ritmo o palabra sonora como foco.

Entone o piense en el mantra cada vez que espire.

Comenzar la meditación

Siéntese o túmbese confortablemente, como hizo para la relajación. Si está usando un foco, sitúelo de modo que pueda verlo sin necesidad de mover el cuello o la cabeza. Experimente colocándolo a diferentes alturas y distancias hasta que se sienta cómodo. Un foco natural es mejor, tal como una planta, una flor o una pequeña fuente de agua doméstica (puede hacerlo fácilmente con un recipiente profundo, una bombilla eléctrica pequeña y algunas plantas).

 Obsérvese a sí mismo rodeado de un cálido círculo de luz protectora.

 Deje que el círculo se expanda y se contraiga hasta que esté bañado por él, pero de modo que pueda mirar claramente hacia su foco a través de él.

 Si no tiene ningún foco externo, cierre los ojos y enfoque hacia el interior del círculo de luz.

 Alternativamente, dirija su mirada a una mancha en la pared, quizás un círculo dorado o plateado que haya colgado de una cuerda o haya pintado allí.

 Concéntrese en su respiración, tomando aire despacio y profundamente a través de la nariz y exhalándolo despacio por la boca.

 Deje que el foco, sea un objeto externo o una sola palabra, una frase o un pensamiento, se expanda por su mente y la llene, de modo que todas las demás visiones, sonidos y sensaciones retrocedan.

 Si tiene un mantra meditativo, repita la palabra lentamente en su mente cada vez que exhale y déjese llevar por el sonido del eco cada vez que inhale aire.

 Mantenga el pensamiento, la palabra o la imagen durante unos cinco minutos, repitiendo la palabra o dejando que la forma o el color del objeto fluya a través de usted.

 Después de un rato se encontrará a sí mismo alejándose gradualmente del foco, dejando que la imagen o el pensamiento se desvanezca.

 A medida que haga esto, los sonidos externos volverán y su límite normal de visión se ampliará.

Acción enfocada

Los estados espontáneos de meditación llegan cuando se está llevando a cabo una acción física repetitiva. A veces, cuando las mujeres están lavando, ven imágenes proféticas en la espuma del jabón. Los sabios podían manipular pilas de milenrama de una mano a la otra, y mientras lo hacían permitían a sus mentes decelerarse y abrirse psíquicamente para recibir la sabiduría del I Ching. La acción —incluso el trabajo duro— puede tener un efecto tranquilizador. Nuestros ancestros, que pasaban mucho tiempo realizando tareas repetitivas, tenían vidas más duras, pero seguro que no sufrían desórdenes relacionados con el estrés o la angustia que sí que se producen en nuestros días.

La meditación a través de acciones rutinarias debería ser inducida deliberadamente sólo donde no existen máquinas ni peligro alguno. Por ejemplo, remover un pequeño campo con una pala mientras se está sentado en la hierba provoca un buen momento para la meditación, pero intentar hacerlo mientras se conduce un cortacésped potente podría ser peligroso. Otros buenos ejemplos incluyen remover juntamente grasa y mantequilla en un cuenco grande, enrollar una bola de lana (otro ritual folclórico usado en los hechizos amorosos), esparciendo semillas o pelando guisantes. Cuánto más útil sea la acción, más predispuesta está la psique a ser introducida en un trance luminoso, segura en el conocimiento, de modo que no pueda ser acusado de perder el tiempo o de estar soñando despierto.

 Deje su mente en blanco y concéntrese en la acción hasta formar parte de ella.

 El ritmo físico dirigirá su mente hacia un nivel más profundo de conciencia. Al terminar, notará que una imagen, una palabra o una frase está haciéndose un lugar en su mente. Este fenómeno servirá para responder a una pregunta que sólo habrá formulado a medias, pero que es central para su buen funcionamiento.

Visualización creativa

La visualización difiere de la meditación en el hecho de que usa una imagen o un foco para un propósito predeterminado. Aprovecha los poco usados, pero valiosos, procesos de imaginación de los que dependen todas las formas de adivinación y de trabajo psíquico en general. Este es el poder que transforma una mancha de tinta que flota en el agua o las hojas de té de una taza en una imagen significativa desde nuestro profundo inconsciente que puede proporcionarnos la clave del dilema.

La visualización aparece naturalmente en los niños y en aquellas personas que viven en esas escasas sociedades que no han sido invadidas por la tecnología. Como adultos, no pensamos tan fácilmente en imágenes, nos hemos acostumbrado a verbalizar y a restringir nuestra creatividad a lo que puede ser narrado, por encima de sentir instintivamente o de ver con clarividencia.

Si puede desarrollar estos poderes naturales innatos de imaginación, las habilidades clarividentes y productivas se despliegan casi como un derivado. Puede aprovechar estas habilidades de producir imágenes para otras formas de adivinación como usar las cartas del tarot o las runas. En este punto, no sólo verá imágenes relacionadas con los símbolos de cartas o runas, sino que también tendrá visiones asociadas que las vincularán al presente o al futuro de la persona a la cual le esté prediciendo el futuro.

La visualización también amplía los límites de la posibilidad para abarcar todos los sentidos. Si puede visualizar una necesidad, puede tener el poder de convertir los sueños en realidad y transformar los pensamientos en acciones.

 Empiece por pintar algo que necesite. Como todos los sentidos psíquicos, la visualización opera más enérgicamente en la esfera de las emociones humanas y de los deseos reales.

 Céntrese en esa necesidad. Algunas personas usan un foco tangible: la postal de un lugar turístico o de un país que desee visitar, la foto de alguien a quien quiera y del que esté separado, el boceto de un coche o una casa que desee tener. Sea lo más específico que pueda —el color y el acabado del coche, tipo de vivienda y localización.

 Tanto si usa un foco externo como si se apoya únicamente en su imaginario interior, dibuje el deseado estado o posesión en el ojo de su mente, llamando para ello a todos sus sentidos, para hacer que la imagen sea tridimensional.

 Concéntrese en los detalles. Cuando esté preparado, cree en su visión mental el símbolo de aquello que desea.

 Vaya a través de cada paso, saboreando las emociones en cada etapa desde la ansiedad inicial al placer de llevar el proyecto a buen puerto.

 Si la necesidad es compleja puede que necesite repetir la visualización varias veces, puliendo los detalles, de manera que cada vez esté más cercana a la realidad proyectada.

 Puede ser que durante su visualización aparezca un nivel más profundo y que vea su nueva casa o su ser querido en una localización inesperada. Quizá vea pistas que le serán de ayuda en el mundo exterior.

 Para cualquier visualización puede construir un atajo para los sentimientos de felicidad o aquellos que le aseguran el éxito para que pueda usarlos en un futuro diciendo una frase como: «Cuando toque mi pelo o presione mi brazo suavemente, volveré a llamar a la alegría, la calma o la seguridad del éxito que estoy sintiendo ahora».

 Cuando haya terminado su visualización, empiece a convertir sus sueños en realidad desde los primeros pasos hasta la meta. Los poderes psíquicos pueden ofrecer un tremendo ímpetu hacia el éxito o la felicidad, pero no podemos descansar en ellos solos. Los sueños necesitan ser exteriorizados en el mundo si su conciencia psíquica está destinada a hacer que su vida sea más feliz y rica cada día en todos los sentidos.

Ejercicio: hacer frente a soluciones difíciles

Aprender a relajarse en la paz y la tranquilidad de su casa es ya un paso en el camino que ha empezado a recorrer. Sus técnicas de relajación y de meditación pueden serle útiles cuando esté tratando con alguien que está resultando difícil, quizás un colega, con una relación truculenta, con un vecino ruidoso o un funcionario mezquino. Antes de replicarles con un estallido de rabia —que es tan peligroso para usted como puede serlo para ellos, porque este hecho aumenta sus niveles de estrés— empiece respirando un minuto. Esto le permitirá mantener el control de sus emociones si él o ella está en medio de una diatriba o si anticipa una crítica espinosa o un poco de malicia. Al exhalar, visualice esta figura agresiva u obstructiva envuelta en una manta de lana rosa, y silenciosa y suavemente recite como su mantra: «Vaya en paz». Su silencio y su calma serán muy tranquilizadores. El agresor puede que se distraiga gracias a esta técnica, puede que pare a media discusión y se vaya.

Intente crear visualizaciones de ahora en adelante para diferentes situaciones de estrés, haciendo mantras para la meditación, dependiendo de las circunstancias.