La trayectoria de este campesino oaxaqueño, que el agrarismo transformó en soldado y el cardenismo ascendió a general, ejemplifica la extraña relación del PCM con el Estado capitalista posrevolucionario. Si bien no fue el único general del ejército mexicano que perteneció al Partido Comunista (otros fueron Manuel P. Montes e Ismael Díaz González), sí fue el único que ascendió a ese rango ya formando parte del partido.
Ignoro su fecha y lugar de nacimiento (probablemente tuvo lugar en la región de Zimatlán, Oaxaca en la década de 1890).
En sus memorias, José C. Valadés lo menciona entre los militantes que integraron la Juventud Comunista de Ciudad de México en septiembre de 1920. Si en efecto estuvo ahí, no hay registro de que en los siguientes meses siguiera militando en el movimiento comunista.
Al estallar la rebelión delahuertista, en diciembre de 1923, dirigió una guerrilla campesina en colaboración con el ejército federal en la zona de Zimatlán, Oaxaca. Al año siguiente ya se había convertido en el dirigente estatal del Partido Nacional Agrarista, que en el verano de 1924 lo postuló para diputado local.
En esa época, el Partido Comunista, bajo la dirección de Carrillo Azpeitia e inspirado por la experiencia de Úrsulo Galván en Veracruz, luchaba por integrarse al movimiento agrarista aun a costa de su propia identidad como partido obrero. Así pues, el PCM decidió apoyar a los candidatos agraristas en las elecciones oaxaqueñas de 1924 e intentó reclutarlos a sus propias filas. No consiguió ganar al candidato a la gubernatura, pero sí al candidato a diputado Roberto Calvo Ramírez, cuya campaña apoyó con tanto más ímpetu.
En medio de la polarización social entre latifundistas y campesinos, las elecciones del 3 de agosto de 1924 se celebraron entre balaceras. De todas formas, Calvo resultó electo, consiguiendo con ello el primer triunfo electoral de un militante del Partido Comunista Mexicano.
El día 6, tres días después de las elecciones, según la queja oficial que el PCM llevó al Congreso:
…por órdenes de la Jefatura de Operaciones fue aprehendido y golpeado el secretario general del Partido Agrarista Oaxaqueño, hoy diputado, Roberto Calvo Ramírez, quien recibió una herida en la cabeza, y no obstante tener en su poder la credencial expedida por la Junta Computadora y haber sido amparado por el juez de Distrito, fue procesado por delitos del orden militar, por haber pertenecido antes al Ejército.
Pese a todo, logró conservar su escaño de diputado en el Congreso local.
El fin de su periodo como diputado coincidió con el inicio de la guerra cristera y con el arranque de la segunda faceta en la biografía de este hombre: la de oficial del ejército federal. En 1927 fue enviado a la región de los Altos de Jalisco, centro de la guerra cristera, donde obtuvo el cargo de coronel de infantería, sin abandonar por ello el Partido Comunista.
Durante la época de persecución del PCM (1929-1935), dirigió el trabajo clandestino del partido en el interior del ejército, incluyendo la publicación en 1932 del periódico El Máuser.
Desde el comienzo del cardenismo comenzó a actuar abiertamente como miembro del PCM en el ejército.
Al estallar la guerra civil española, a mediados de 1936, el presidente Cárdenas lo envió a España como agregado militar de la embajada mexicana para asesorar al gobierno republicano.
A su regreso a México, a finales de 1939, se le despachó a la región de Acámbaro, Michoacán, al mando del XVIII Batallón de Infantería, para erradicar los restos del movimiento cristero. Su táctica de armar a líderes agrarios y su radicalismo resultaron efectivos, pero muy controversiales, por lo que en 1940 fue retirado del cargo.
En diciembre, cuando Lázaro Cárdenas dejó la presidencia para comandar la zona militar del noroeste, lo incluyó en su Estado Mayor y le encomendó la guardia de la frontera. En esta zona tuvo lugar un episodio militar célebre: cuando, en diciembre de 1941, Estados Unidos entró a la Segunda Guerra Mundial, envió dos columnas motorizadas a la frontera con México con la intención de desplegarlas en la península de Baja California y así prevenir un posible desembarco japonés. Bajo las órdenes de Cárdenas, sin embargo, Calvo desplegó tropas mexicanas a lo largo de la frontera, frente a las columnas estadounidenses, y les informó que no les permitiría el paso, mientras arengaba a sus soldados para que se dispusieran a combatir. Los estadounidenses no insistieron.
Cuando el Estado mexicano viró a la derecha durante la Guerra Fría, Calvo se mantuvo en el ejército, pero dejó de hacer explícita su filiación comunista. Según fuentes policiacas, durante los siguientes años fue agente secreto de la inteligencia soviética. En cualquier caso, nada indica que se haya separado del PCM.
En 1948 se retiró del servicio activo con el rango de general de brigada y en los años cincuenta llegó a presidir el Supremo Tribunal Militar.
Una tercera faceta en su vida fue la de historiador. En 1935, apenas resurgió de la clandestinidad del movimiento comunista, Calvo publicó su libro El Estado y la violencia en la historia para el Centro de Estudios para Obreros. Durante los años cincuenta dictó conferencias sobre el porfirismo y la Revolución y publicó en la prensa diaria artículos sobre historia mexicana del siglo XIX. En 1966 publicó el libro de teoría militar La guerra de guerrillas.
No tenemos datos sobre su fecha de muerte.