Siempre he pensado que es imposible mirar hacia el futuro sin antes conocer el pasado, estudiarlo y valorarlo como merece. Todos nosotros somos herederos directos de Roma, por lo que debería ser una obligación moral tratar de comprender mejor su cultura y sus costumbres.
Esta es la premisa que me llevó a convertirme en historiador, arqueólogo y divulgador del mundo romano hace ya más de diez años. En 2012, en un momento en el que la tecnología social en la comunicación inundaba ya todo y a todos, decidí crear un proyecto cultural en red que permitiera dar a conocer y valorar el mundo romano, su cultura, su patrimonio y su legado. Así surgió Antigua Roma al Día, una iniciativa modesta, pero firme y convencida, que desde entonces ha tratado de cumplir estas premisas empleando la tecnología como aliada para llevar la cultura a la sociedad de una forma cercana y asequible para todos. Aun así, siempre he tratado de mantener intacto todo el carácter científico que otorga su mayor virtud a un proyecto de estas características; la divulgación «a ciegas» puede llegar a ser tan destructiva como la ignorancia.
Varios años después, decenas de miles de seguidores en el camino y una buena dosis de constancia han consolidado Antigua Roma al Día como un lugar donde conocer el mundo romano. Ya sea a través de Twitter —@antigua_roma—, Facebook, Instagram, YouTube o la web —antiguaroma.com— o de forma presencial en cursos, charlas y viajes, cualquier persona puede disfrutar de esta nueva forma de entender la cultura romana.
La divulgación es seguramente uno de los puntos más importantes de cualquier investigación en el campo de la ciencia histórica y el patrimonio cultural. No es posible concebir una investigación que no tenga entre sus finalidades el retorno del conocimiento a la sociedad. De no ser así, la historia queda atrapada, imposibilitada para llegar a su destino final. Es cierto que no todos los investigadores quieren, pueden o saben hacerlo, pero una nueva generación está comenzando a entender que la historia no se puede construir de espaldas a la gente. Y es que, como ilustró Robert Knapp en su obra Los olvidados de Roma sobre la gente corriente de la sociedad romana, a quienes realmente debemos comunicar y contagiar nuestra pasión como historiadores es a las personas de a pie —el 99%—. Ellos deben recibir la historia que, desgraciadamente, suele quedar guardada en cajones difíciles de alcanzar.
Por otra parte, somos nosotros los que debemos ejercer como comunicadores puesto que, de no hacerlo, los resultados pueden ser catastróficos. Los mitos, las falsedades y las falacias históricas están a la orden del día. En ocasiones están tan arraigadas que es difícil extraerlas de la conciencia colectiva. ¿Quién no ha pensado en algún momento que los gladiadores romanos combatían invariablemente a muerte sobre la arena?, ¿que los romanos comían y vomitaban sin parar en grandes banquetes, día sí y día también?, ¿o que los candidatos políticos se agarraban los testículos con la mano al declarar la verdad? Mitos, todos ellos, perpetuados por la desinformación y la mala divulgación.
Este libro trata de acercarse al mundo romano de una forma amena y curiosa, pero sin perder de vista la investigación y su rigurosidad. Lo que aquí encontrarás es fruto de muchos años de investigación —siglos incluso—, de tantos autores que dedicaron su vida a conocer mejor el pasado. Aun así, debes saber que la investigación histórica es un ente que vive, respira y cambia constantemente. Nunca podremos estar completamente seguros de todo lo que conocemos sobre el mundo romano, aunque sí podemos ofrecer la visión más actualizada y precisa con la que contamos hoy en día.
El calendario romano, germen del proyecto Antigua Roma al Día, que entre sus fundamentos tiene comentar lo que ocurrió día a día en la antigua Roma, es un tema apasionante a la vez que complejo. Tener la oportunidad y la posibilidad de dedicar tiempo a investigar en profundidad y escribir sobre él es toda una aventura que tengo el orgullo de poder compartir en esta obra. Entenderemos lo que es un calendario, lo que supone para una sociedad como la romana y su camino evolutivo desde sus orígenes hasta nuestros días. También nos adentraremos en los elementos que forman el calendario, muchos de ellos familiares para nosotros, y la manera en que los concebían los romanos: siglos, años, meses, semanas, días, horas…
Finalmente, nos adentraremos en un recorrido por el año romano, de enero a diciembre para fijarnos en la sociedad romana, su cultura, sus creencias religiosas y su día a día. Del emperador al esclavo, del mercader al senador; todos ellos están reflejados en esta obra, que te guiará en un paseo a través de los más de mil doscientos años de historia de la antigua Roma.
Y si después de terminar este libro quieres seguir disfrutando del mundo romano, encontrarás mucho más contenido en forma de vídeos en directo y 360°, juegos de preguntas que pondrán a prueba tus conocimientos, modelos virtuales en 3D, imágenes, artículos y mucho más en las redes sociales y en la web de Antigua Roma al Día: antiguaroma.com.
Gracias por compartir la cultura de la antigua Roma.
EL AUTOR