A unos doce kilómetros al sur de Jerusalén, en un monte con forma de cono truncado, que se eleva a 758 metros sobre el nivel del mar, se encontraba Herodión, el palacio-fortaleza construido por el rey Herodes. Tenía una impresionante vista que cubría el Desierto de Judea y las Montañas de Moab al este, y los Montes de Judea hacia el oeste.
Herodión fue construido en el lugar en que Herodes derrotó a sus enemigos hasmoneos y partos en el año 40 a.C. Para conmemorar el evento, el rey construyó allí una fortaleza y un palacio, que llevaron su nombre. Construyó además, en la planicie que se extiende a la falda del monte, un centro administrativo para la región, que no había sido establecido previamente. Aquí construyó también una tumba real para sí mismo. Herodión fue conquistado y destruido por los romanos en el año 71 d.C.
El emplazamiento de Herodión no fue identificado hasta el siglo XIX. Las ruinas del palacio-fortaleza en la cima del monte han sido excavadas por varias expediciones desde la década de los sesenta del pasado siglo. A medida que progresan las excavaciones, se llevan a cabo amplias restauraciones en los edificios de Herodión. Actualmente es posible caminar por un cómodo sendero hasta la parte superior de la fortaleza y contemplar tanto los restos de este complejo arqueológico como unas impresionantes vistas de la región.