Los magos de oriente

El Evangelio de San Mateo narra el interés de Herodes por conocer el lugar en el que había nacido el mesías (Mt 2, 1-8):

«Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían de oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle”. En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: “En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta:

Y tú, Belén, tierra de Judá,

No eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá;

Porque de ti saldrá un caudillo

Que apacentará a mi pueblo, Israel”.

Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: “Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando lo encontréis, comunicádmelo, para ir yo también a adorarle”».

Como es bien conocido, los Magos de Oriente fueron conducidos por la estrella hasta el lugar en el que había nacido, en Belén, y allí adoraron al niño y le ofrecieron sus presentes. Pero, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

Según el Evangelio de San Mateo, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo que tomase consigo al niño y a su madre y que huyese a Egipto, porque Herodes iba a buscar al niño para matarle. José se levantó, tomó de noche a su familia y se retiró a Egipto, de donde no regresaría hasta la muerte de Herodes.

San Mateo pasa a relatar el enojo de Herodes y su orden de asesinar a los niños nacidos en Belén (Mt 2, 16-18):

«Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías:

Un clamor se ha oído en Ramá,

Mucho llanto y lamento:

Es Raquel que llora a sus hijos,

Y no quiere consolarse,

Porque ya no existen».

Tras su plasmación en el Evangelio de San Mateo, la Matanza de los Inocentes ordenada por Herodes el Grande pasaría a formar parte de la tradición cristiana. Sin embargo, no existe ninguna evidencia de que ese dramático episodio sucediese en realidad; de hecho, tan sólo ese texto sagrado lo atestigua y ni siquiera aparece en los otros tres evangelios.