Para los amantes de los espacios abiertos resulta inconcebible un jardín sin al menos un rincón de césped. De hecho, la pradera es un elemento del paisaje cuya presencia influye en el conjunto del jardín y le confiere una identidad muy personal.
La primera impresión que se tiene de un jardín, e incluso, en algunos casos, de una casa, está vinculada al aspecto y el uso del césped. Este, natural o regular, «espontáneo» o geométrico, influye en la forma y en el espacio disponible de un jardín. La disposición de la pradera condiciona las actividades que se pueden realizar en ella.
El césped no es simplemente un soporte, un fondo para los árboles, los arbustos, las plantas o los demás elementos del jardín. Hay que considerarlo más bien como una alfombra que hay que destacar y que permite apreciar el conjunto del jardín. Sin embargo, a menudo los jardines están invadidos por plantas y objetos diversos, hasta el punto de que el césped aparece como un espacio vacío y no como una fuente de placer.
Un césped ornamental, tanto en el parque de una mansión histórica como en el jardín de una casa particular o de una comunidad de vecinos, desempeña una función primordial desde el punto de vista paisajístico debido a su sobriedad, su color, el espacio que libera y la profundidad que crea. Junto a árboles y arbustos, el césped representa uno de los elementos del jardín que establece un vínculo entre el entorno y la vivienda. Para muchas personas, la pradera es el símbolo por excelencia de la jardinería. Por otra parte, algunos aficionados a la jardinería parecen sentir por su césped una auténtica pasión y le dedican largas horas de trabajo. Otros, en cambio, limitan a lo esencial las operaciones de mantenimiento, que les parecen muy fastidiosas…
Sea como fuere, es innegable que el césped constituye el espacio más buscado y frecuentado en parques y jardines públicos, por eso merece gran atención y precisa la elección de materiales apropiados.
Además de su función decorativa y estética, las alfombras de hierba constituyen el factor aglutinador que permite aprovechar los espacios y realizar paisajes donde destaque la vegetación de árboles, arbustos y plantas de flor, ya sean vivaces o anuales.