Esta teoría entronca con la psicología evolutiva
de la personalidad de Piaget y Kohlberg, que consi-
dera la constitución del individuo como un proceso
evolutivo, en que un aprendizaje adecuado permite el
desarrollo de las capacidades emotivas y cognitivas,
de manera estructurada, gradual e irreversible. Los
primeros estadios se caracterizan por la dependencia
de lo que es concreto y el egocentrismo (en relación
con las cuestiones morales esto significa que las ac-
ciones se llevan a cabo por objetivos inmediatos y
por los estímulos del premio o castigo concretos). En
los estadios superiores, la capacidad de pensamiento
abstracto, la operatividad en términos sociales (co-
lectivos, institucionales) y de intereses y normas ge-
nerales, sitúan el razonamiento sobre la acción en el
ámbito de los principios universales (desde los cuales
es posible una crítica a normativas y pretensiones de
validez más contextuales).
Un principio ético universal
Todo lo que se ha dicho en el apartado anterior
hace referencia a elementos constitutivos del ser hu-
mano, sus acciones y la racionalidad entendida co-
mo la capacidad humana de proceder según razones
y justificaciones críticamente examinadas por la co-
munidad de afectados. Por lo tanto, son cuestiones
directamente relacionadas con la posibilidad de esta-