quien habla a una pretensión de validez criticable son
acciones comunicativas».
Participar en un diálogo supone reconocer a otros
sujetos y ser reconocido como parte dialogante; es
decir, como miembro de la comunidad de diálogo
con capacidad expresiva, argumentativa y crítica (ca-
pacidad para afirmar o negar, consensuar o disentir).
En la situación ideal de diálogo (ajena a los condicio-
namientos circunstanciales) el procedimiento discur-
sivo implica lo siguiente: la reversibilidad completa
de los puntos de vista de los participantes en el diá-
logo; la universalidad, en el sentido de la inclusión
de todos los afectados, y la reciprocidad del mismo
reconocimiento de las pretensiones de cada partici-
pante por parte de todos los demás.
Estas características se encuentran implícitas en
el procedimiento dialógico, pero en las situaciones
reales de diálogo puede haber muchos impedimen-
tos para su realización. Si nos fijamos en los distin-
tos contextos de interrelación personal, nos damos
cuenta de la diversidad de escenarios en que los indi-
viduos intercambian puntos de vista, hacen valer sus
opiniones y pueden pedir explicaciones o negar, si es
preciso, las pretensiones de validez de los demás. Las
dificultades para establecer un diálogo con plenitud
de condiciones y de reconocimiento ponen de mani-
fiesto la gran distancia que existe entre las posibilida-
des inherentes al hecho comunicativo y la capacidad
real de las personas para hacerlas efectivas en deter-
minadas circunstancias. La distorsión del hecho co-