acción comunicativa, son Ciencia y técnica como ideolo-
gía y Conocimiento e interés. En la primera se encuen-
tra un análisis crítico de la utilización de la ciencia
y de la técnica para justificar afirmaciones o decisio-
nes de carácter social o político, que no se corres-
ponden con el ámbito del trabajo científico concreto.
En este caso se hace un uso ideológico de los argu-
mentos científicos. Así, por ejemplo, la física da un
conocimiento preciso de los distintos elementos fí-
sicos (moléculas, átomos) y de las reacciones que se
producen cuando entran en contacto. Es, por lo tan-
to, necesario para cualquier decisión y acción en este
terreno. Pero querer justificar la creación y el lanza-
miento de la bomba atómica con argumentos de las
ciencias físicas es confundir de manera imperdonable
el ámbito físico-natural con el político-militar.
El análisis de esta temática lleva a Habermas a
considerar toda la serie de elementos que implica la
idea de racionalización, las distintas formas de enten-
der lo que significa «racionalidad» y la necesidad ur-
gente de desarrollar una teoría de la acción racional
no reductiva. Frente a un mundo tecnocrático que
impone los imperativos de los sistemas económico
y técnico-productivo, hay que dar salida a las necesi-
dades de la interacción humana, de la posibilidad de
entendimiento que proviene del hecho de compartir
sentidos y valoraciones, del establecimiento de una
legitimación política y jurídica realmente «compren-
siva» para todos los miembros de la sociedad (y no
meramente formal).