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externo y ajeno a los sujetos; incluso una buena parte
del pensamiento filosófico contemporáneo ha creído
que solo son justificables y razonables los enuncia-
dos de carácter descriptivo que entregan al terreno
de la irracionalidad cualquier otra consideración. Así,
la idea de razón se degrada a su nivel mínimo de «ra-
zón instrumental».
Aun así, no basta con hacer crítica, hay que buscar
modelos teóricos innovadores, que ayuden a superar
las carencias actuales de la realidad social y humana, a
idear soluciones para los viejos y nuevos problemas.
Habermas propone la teoría de la acción comunicati-
va como una alternativa racional para llegar a un co-
nocimiento, críticamente comprensivo y explorador
de vías resolutivas.
El autor pretende reconstruir una filosofía de la
racionalidad basándose en lo que es constitutivo de
todo ser humano: el lenguaje. El lenguaje es la fuente
de todo entendimiento posible y la herramienta de
coordinación de la acción. La comunicación implica
intersubjetividad y es en el intercambio comunicativo
donde se construye la identidad personal, la identi-
dad colectiva y el ámbito de autonomía del individuo.
La racionalidad
Dos de las obras más conocidas de Habermas,
anteriores a su propuesta del modelo teórico de la