la fantasía y la autorreflexión crítica permiten tras-
cender los límites de los órdenes represivos, los ta-
búes sociales y las autocensuras:
«El arte es, quizás, el “retorno de lo reprimido” más visible, no so-
lo en el ámbito individual, sino también en el ámbito genérico-his-
tórico.»
«La imaginación prevé la reconciliación del individuo con el todo,
del deseo con la realización, de la felicidad con la razón. Esta ar-
monía ha sido trasladada al reino de la utopía por el principio de la
realidad establecido, pero la fantasía insiste que tiene que ser real
y puede serlo, y que detrás de la ilusión hay el conocimiento.»
Es posible superar la razón represiva y abrirse pa-
so «a una nueva racionalidad de la satisfacción en la
que convergen la razón y la felicidad». Hay que em-
pezar por la liberación del contenido reprimido de la
memoria, por la reconstrucción de la memoria en un
combate entre el tiempo y el presente. «Eros penetra
en la conciencia y es movido por el recuerdo; con él
protesta contra el orden de la renunciación; utiliza la
memoria en su esfuerzo por derrotar el tiempo en un
mundo dominado por el tiempo». «Ahora: el recuer-
do solo es un arma real si es traducido en acción his-
tórica. La lucha contra el tiempo resulta, entonces, un
momento decisivo en la lucha contra la dominación».