básica permanecen iguales, pero sus objetivos y ma-
nifestaciones son susceptibles de cambio.
En Eros y civilización, Marcuse escribe:
«El hombre animal solo se convierte en ser humano por medio de
una transformación fundamental de su naturaleza, una transfor-
mación que no solo afecta a los objetivos instintivos sino también
a los “valores” instintivos, es decir, a los principios que rigen la
consecución de los objetivos. El cambio en el sistema de valores
dominantes, podemos definirlo provisionalmente así:
De satisfacción inmediata → A satisfacción aplazada
De placer → A restricción del placer
De alegría (juego) → A fatiga (trabajo)
De receptividad → A productividad
De ausencia de represión → A seguridad
Freud describió este cambio como la transformación del principio
del placer al principio de la realidad.»
Esta transformación no solo es dolorosa, sino que
produce insatisfacción y agresividad. Bajo la presión
del principio de realidad el hombre pasa a ser sujeto
pensante, ligado a una racionalidad «impuesta desde
fuera»; la fantasía, sin embargo, continúa vinculada al
principio del placer. Es una característica de la histo-
ria humana la reaparición (de forma violenta y ven-
gativa, o de forma sublimada) de lo que ha sido re-
primido en obras de creación, que trascienden com-