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cual se tendría que poder llegar a la conciliación con
el logos.
Freud piensa que la civilización se basa en la re-
presión permanente de los instintos humanos, que
se pueden sublimar de varias maneras. La renuncia a
la satisfacción inmediata de las pulsiones instintivas
provoca sufrimiento, pero es necesaria para la orga-
nización del trabajo y el mantenimiento del orden so-
cial. Constituye la primera premisa del «progreso».
El pesimista planteamiento freudiano identifica
civilización y represión, y solo deja un resquicio al
consuelo de la sublimación. Marcuse reconoce el he-
cho de la represión y sus consecuencias negativas, pe-
ro cree en la posibilidad de una «abolición gradual de
la represión» y en el establecimiento de una civiliza-
ción no represiva, a partir de considerar la capacidad
humana de superación y creación. En esta obra los
términos civilización y cultura se emplean en un senti-
do equivalente. Represión designa «los procesos cons-
cientes e inconscientes, externos e internos de res-
tricción, constricción y supresión». Instinto e instintivo
se refieren «a los “impulsos” primarios del organis-
mo humano sometidos a una modificación histórica,
que encuentran tanto una representación mental co-
mo somática».
Marcuse resume el paso del principio del placer al
principio de realidad (según Freud) diciendo que los
impulsos animales se convierten en instintos huma-
nos bajo la influencia de la realidad exterior; su «lo-
calización» original en el organismo y la orientación