59
llo? Si no se reflexiona en esta línea, no se puede en-
tender la estética contemporánea.
El realismo socialista ha desarrollado la concep-
ción del arte como «reflejo de la realidad», en sen-
tido naturalista e, incluso, retratista. Este simplismo
traiciona toda la dinámica dialéctica y contradictoria
de los fenómenos (objetivos y subjetivos); la mera
reproducción de las formas externas supone el em-
pobrecimiento y la automutilación del potencial pro-
yectivo, revelador y liberador del arte. Las obras ar-
tísticas tienen un contenido social, colectivo, pero es-
te se produce necesariamente en la tarea creadora de
un sujeto individual, sin que puedan establecerse cá-
nones previos. La relación entre lo individual y lo co-
lectivo no puede programarse.
El psicoanálisis considera que el arte es reflejo del
inconsciente y reduce la estética a psicología del arte.
Adorno escribe:
«Si el arte tiene raíces psicoanalíticas, son las de la fantasía de su
omnipotencia. En la fantasía se encuentra el deseo de la obra, que
es también la de producir un mundo mejor. De esta forma queda
abierta la vía hacia la verdadera dialéctica, mientras que la idea de la
obra de arte como lenguaje puramente subjetivo del inconsciente
no llega ni siquiera a ella.»
Además de este texto de teoría estética, es sig-
nificativo el conjunto de trabajos de crítica literaria
que puede encontrarse en Notas de literatura. Merecen