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En la Crítica del juicio, Kant habla incluso de «de-
sinterés», en un sentido parcialmente contradictorio,
que incluye tanto la consideración de la obra de arte
en misma (sin supeditarla a objetivos e intereses
ajenos) como la búsqueda del gozo estético (un inte-
rés de los sujetos por el arte). Contrariamente a aque-
lla instrumentalización, el arte es finalidad sin objeti-
vo, tendencia hacia una finalidad no mediatizada por
otra finalidad ajena, exterior, según la idea kantiana.
Con esta evocación (no exenta de crítica), Adorno
quiere destacar que las obras de arte solo tienen que
responder a su finalidad propia, no a otras extrínse-
cas. Cada obra crea un espacio propio según su ley
de composición, libre de otras constricciones y coac-
ciones; solo en este caso el arte implica libertad.
La crítica de otras teorías estéticas
Adorno critica otras teorías estéticas, especial-
mente la tradicional, el realismo socialista y la estéti-
ca psicoanalista. Por estética tradicional entiende las
teorías que creen poder establecer conceptos y reglas
invariables y eternas, que definen una supuesta esen-
cia del arte a partir de la cual se intenta explicar la
diversidad de formas y realizaciones, pero que no se
dan cuenta de la cuestión principal: ¿por qué se pro-
duce este fenómeno que denominamos «arte»?, ¿cuá-
les son sus condiciones de posibilidad y de desarro-