«Cuando se identifica de una forma absoluta el sentido delimitado
por los conceptos y la realidad, se olvida su diferencia irreducible
y el hecho de que “los objetos son más que su concepto”. La dia-
léctica es la conciencia consecuente de la diferencia.»
«Dialéctica es el desgarrón entre sujeto y objeto, que se ha abier-
to paso hasta la conciencia; por eso el sujeto no puede eludirla, y
surca todo lo que este piensa, incluso lo que le es exterior. Pero
el fin de la dialéctica sería la reconciliación. Esta emanciparía todo
lo que no es idéntico, lo rescataría de la coacción espiritualizada,
señalaría por primera vez una pluralidad de lo distinto y sobre la
que la dialéctica no tiene ya poder alguno. Reconciliación sería te-
ner presente la misma pluralidad que hoy es anatema para la razón
subjetiva, pero ya no como enemiga. La dialéctica está al servicio
de la reconciliación.»
Como se ve, no es un texto fácil. Adorno pone
en movimiento el pensamiento crítico a partir de la
distinción y contraposición entre sujeto, objeto y el
conocimiento que aquel puede desarrollar del mun-
do objetivo y de él mismo. El conocimiento concep-
tual se ocupa de los objetos y de los sujetos, es decir,
de lo que no es conceptual. El concepto destaca y
fija determinados aspectos de la realidad a la cual se
refiere estableciendo una «unidad abstracta», alejada
de la multiplicidad y diversidad de los individuos y de
los entes.
En la medida que la síntesis conceptual, las abs-
tracciones lingüísticas, llegan a ocupar el lugar de las
propias cosas (realidad) y se confunde el sentido con-