50
del planteamiento hegeliano, y, finalmente, hace una
serie de apuntes breves sobre varias cuestiones, que
titula «Meditaciones sobre la metafísica».
La filosofía adorniana quiere romper con el feti-
chismo de lo positivo y la supremacía de la abstrac-
ción conceptual que comporta. Intenta superar «la
división oficial entre filosofía pura por un lado y lo
concreto y formalmente científico por el otro». La
tarea principal de todo pensamiento crítico, orienta-
do hacia la verdad, consiste en expresar lo que no
se expresa, lo inefable. Por eso hace falta un lengua-
je hecho de expresiones mediadoras (indirectas, que
ofrecen una nueva luz desde la cual mirar la realidad),
porque «la expresión inmediata de lo inexpresable es
nula»:
«A la famosa frase de Wittgenstein que solo debe decirse lo que
se puede expresar con claridad, y que sobre el resto tenemos que
callar, se le podría oponer el siguiente concepto de filosofía: la fi-
losofía es el esfuerzo permanente e incluso desesperado de decir
lo que no se puede decir propiamente. En Tasso leemos que cuan-
do el hombre enmudece en su tormento, un dios le concede decir
que sufre. Es esto en realidad lo que inspira a la filosofía. Casi se
podría decir que quiere traducir el dolor mediante el concepto. La
filosofía no es, por lo tanto, un espejo sostenido desde fuera, que
reproduce cualquier realidad, sino más bien el intento de obligar a
objetivar la experiencia o este querer decir