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dio lugar a la publicación de Sobre la metacrítica de la
teoría del conocimiento.
Adorno se interesó por Husserl, Hegel, Marx y
Freud. Los estudió cuidadosamente y sacó provecho
de ellos, a pesar de criticarlos y mantenerse a distan-
cia. Considera acertada la concepción dialéctica de
la realidad, sin aceptar las identificaciones hegelia-
nas de historia y progreso (el devenir histórico como
progreso permanente), de razón y realidad («todo lo
real es racional y lo racional es real»). Si bien Marx
ha mostrado las carencias del idealismo de la filoso-
fía tradicional y las consecuencias funestas del sub-
jetivismo burgués y del carácter ideológico del pen-
samiento (alienación, explotación), ha caído en un
reduccionismo economicista. Freud intenta positivar
los aspectos negativos de la existencia humana, poner
de manifiesto las fuerzas ocultas que la malogran (au-
torreflexión de la conciencia para reducir las tensio-
nes de las diversas instancias de la personalidad), sin
prestar suficiente atención a las interrelaciones socia-
les que provocan el sinsentido y la locura de muchas
situaciones personales.
Husserl busca un nuevo procedimiento de análisis
del ser de la conciencia y de su actividad, pero pro-
pone una fenomenología que no se escapa del idea-
lismo, por su carácter abstracto, logicista y subjetivo
(la pretensión de un fundamento objetivo en la «con-
ciencia pura» y las «vivencias puras» no tiene suficien-
te justificación). La identificación husserliana entre