Waldstein de Beethoven. Sus primeros artículos, pu-
blicados cuando tenía diecisiete y dieciocho años, tra-
taban de literatura y de música. Pero al mismo tiempo
sus inquietudes intelectuales y la amistad con Sigfried
Kracauer, diez años mayor que él, pronto le llevaron
a lecturas filosóficas. Especialmente influyentes fue-
ron para él la Crítica de la razón pura de Kant, El espíritu
de la utopía de Bloch y La teoría de la novela de Lukács.
Las vivencias de su niñez y adolescencia sientan
las bases para el desarrollo de su convicción posterior
sobre la necesidad del arte y de la experiencia estética
para lograr un conocimiento completo de la realidad.
El lenguaje discursivo permite explicitar unos aspec-
tos de la realidad, pero nunca podrá expresar lo que
se revela en las obras de arte y que pertenece también
a la realidad. Mientras estudiaba filosofía, sociología,
psicología y teoría de la música en la Universidad de
Fránkfurt (1922-1924) pudo demostrar su gran capa-
cidad teórica y empezó a estructurar sus ideas sobre
la relación interna entre arte y filosofía. La amistad
con sus nuevos colegas, Horkheimer y Walter Ben-
jamin, será decisiva para su vida intelectual y huma-
na. También conoció a Paul Tillich, Karl Mannheim,
Martin Buber y Adolf Loewe, entre otros.
En su tesis de doctorado examina la fenomenolo-
gía de Husserl y realiza una crítica de la misma («La
trascendencia de la coseidad y lo noemático en la fe-
nomenología de Husserl», 1924), un tema sobre el
cual continuó trabajando más adelante y que en 1956