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contradictorio. Por eso Adorno piensa que hay que
recurrir a un discurso alusivo, sesgado, fragmentario,
que sea el contrapunto a las pretensiones de verdad
absoluta de los sistemas de estrategias racionales e
instrumentales, siempre limitados.
Horkheimer se acerca a los planteamientos de
Adorno y los acepta: una influencia que tiene con-
secuencias posteriores en todo su pensamiento. La
experiencia de la Segunda Guerra Mundial era pa-
ra ellos la constatación de la negatividad insuperable
del progreso mal entendido, de las patologías socia-
les que pueden incubar determinadas formas de ra-
cionalidad y de dinámica económica. En esta obra
quieren reflejar esta experiencia y la reflexión que les
provoca: una investigación sobre las grandezas y las
miserias del desarrollo racional occidental, desde su
peculiar nacimiento en la cultura griega hasta la revo-
lución ilustrada del siglo XVIII europeo, que ha alar-
gado su sombra hasta nuestros días. Pensamiento, as-
tucia y trabajo se combinan en los ilustrados de todas
las épocas para tener éxito en su aventura personal,
en la elección de su destino, en la conquista de los
trofeos deseados. Pero siempre se paga un precio no
previsto y se involucra a otras personas; el camino es
más largo de lo que se esperaba y las heridas, imbo-
rrables. La actividad humana crea estrategias creati-
vas y destructivas. ¿Será posible algún día utilizar la
razón sin autodestrucción?
Los autores recurren a las formas alegóricas; han
elegido un estilo literario sugerente, lleno de imáge-