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tan requisitos y exigencias muy concretos para todos
y cada uno de los individuos y de las instituciones
sociales.
Quinto, la teoría crítica quiere responder a esta ne-
cesidad y superar las actitudes idealistas e ideológicas.
Se trata de una autorreflexión crítica de la situa-
ción de las personas en la historia y las posibilidades
de superar las diversas formas de violencia y de des-
trucción de la potencialidad humana.
El sujeto de la teoría tradicional, escindido en
«científico» y en «ciudadano», percibe la realidad y ac-
túa de manera distinta según una perspectiva u otra.
Como científico ve a los entes sociales y sus produc-
tos desde fuera, ejerciendo el papel de observador
ajeno al objeto de estudio. Como ciudadano «mani-
fiesta su interés por la realidad mediante artículos
políticos, la afiliación a partidos o a organizaciones
de beneficencia y a través de su participación en las
elecciones. Aun así, no integra en su persona ambas
conductas –y otras formas de comportamiento– más
que, en el mejor de los casos, por medio de una inter-
pretación psicológica. Esta falta de integración per-
sonal y de coherencia social está destruyendo al su-
jeto en sus raíces más profundas».
La teoría crítica se propone superar esta situación.
«El pensamiento crítico está motivado por el intento
de suprimir realmente aquella tensión, de superar la
oposición entre la conciencia de objetivos, la espon-
taneidad y la racionalidad esbozadas en el individuo
y las relaciones del proceso de trabajo, fundamenta-