adversas a la vida humana. Todo lo que pasaba en
Alemania no hacía más que confirmar que el progre-
so de la ciencia no era ninguna garantía, ni aumen-
taba en absoluto la coherencia práctico-moral de los
políticos ni de las personas en general.
En un largo artículo de 1937, «Teoría tradicional
y teoría crítica», Horkheimer profundiza en la críti-
ca de la razón instrumental, una de las líneas de pen-
samiento más características de todos los autores de
la Escuela de Fránkfurt. Su posición articula los si-
guientes aspectos:
Primero, los conceptos de racionalidad y teoría se
entienden cada vez más a partir de las ciencias empí-
ricas, sus métodos, sus formas de objetivación y va-
lidación.
Segundo, en la realidad hay un nexo estrecho y
determinante entre ciencia, entorno social y sistemas
de producción, es decir, entre la ciencia y los intereses
concretos de apropiación del conocimiento.
Tercero, hay que diferenciar estos intereses de
aquellos otros que tienen los sujetos como seres hu-
manos sustantivos, con un carácter y una trascenden-
cia propios, y que importan para su proyección tanto
individual como colectiva, en su doble vertiente de
ser natural y de entidad cultural. El concepto de ra-
cionalidad debe abarcar esta globalidad de intereses,
esta totalidad objetiva.
Cuarto, la tarea más urgente y necesaria de la filo-
sofía es elaborar un sentido de racionalidad y de teo-
ría que asuma estos intereses generales, que compor-