«Como consecuencia del aparente carácter natural del poder pa-
terno, que procede de la doble raíz de su posición económica y de
su fuerza física, jurídicamente legalizada, la educación en la familia
nuclear configura una escuela excelente para llegar a la conducta
específicamente autoritaria en el seno de esta sociedad. El padre
siempre tiene razón en última instancia y representa el poder y el
éxito; resulta imposible que, en el respecto de sus hijos, se separen
los elementos racionales de los irracionales y, en la familia nuclear,
la infancia se acostumbra a una autoridad que reúne de forma os-
cura el ejercicio de una función social idónea y el poder sobre los
hombres.»
El carácter autoritario es una consecuencia de la
interiorización del conflicto. La violencia psicológica
de la represión se combina con las falsas proyeccio-
nes de la sublimación. En algunos casos, las viven-
cias familiares pueden producir una fórmula explosi-
va por las contradicciones de lo que suministran: sa-
tisfacción de necesidades, represión de tendencias vi-
tales, delimitación del orden «racional» y de su som-
bra, lo irracional. La falsa conciencia y el autoengaño
ocupan el lugar de la realidad y la capacidad racional
de pensarla.
Esta situación de las personas no es ajena a lo que
pasa en el contexto social. Cultura y familia reprodu-
cen en los individuos los patrones de conducta nece-
sarios para la conservación del orden jerárquico do-
minante: