la comprensión global de hechos aparentemente dis-
persos. Es lo que sucede con el devenir histórico.
Por otro lado, la utopía nos pone ante los ojos
los ideales de armonía, de concordia y de solidaridad,
que están absolutamente ausentes en las fórmulas de
vivir individualistas y agresivas:
«La utopía comporta el convencimiento de que la sociedad solo
puede conseguir el objetivo que el derecho natural burgués le ha
prescrito (que consiste en satisfacer los intereses de todos) si, re-
nunciando al ciego mecanismo de la competencia entre múltiples
voluntades individuales como base económica, planifica el proceso
de vida de estos individuos teniendo en cuenta el interés de todos.»
La perspectiva universal, que es a la vez la de la
justicia y la moral, se expresa reiteradamente en los
hechos de la historia como el gran hito de la huma-
nidad, aunque los tortuosos avatares de los pueblos
nos obliguen a preguntarnos si hay verdadero pro-
greso, o si hay más destrucción y barbarie que otra
cosa. Esta es la contradicción radical y la gran para-
doja de la historia de la humanidad.
La personalidad autoritaria
Las interrelaciones que acabamos de mencionar
entre historia, condiciones materiales, pensamiento y