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tor, que había transferido fondos a Suiza y estableci-
do contactos internacionales, el Instituto pudo sub-
sistir en el extranjero: primero con sede en Ginebra,
a continuación en París y después en Nueva York,
siempre continuando el trabajo interdisciplinario y la
publicación de la revista.
Max Horkheimer nació en Stuttgart en 1895. Su
padre, un rico fabricante de tejidos de origen judío,
planificó para él una próspera vida de comerciante.
Con este objetivo, lo envió a Bruselas y a Londres pa-
ra que estudiara comercio e idiomas (1912-1914). En
1916 tuvo que hacer el servicio militar en plena Pri-
mera Guerra Mundial. En 1919 acabó el bachillerato
en Múnich, donde empezó su vida universitaria y la
dedicación a la filosofía, alejándose cada vez más del
proyecto paterno con la ayuda de su madre, también
de origen judío. Todavía pudo conocer a Max Weber
(1864-1920) en el último año de la vida de este.
Después se trasladó a la Universidad de Fránkfurt
para estudiar con Hans Cornelius, catedrático de Fi-
losofía, antidogmático y progresista, de gran cultura,
que no solo le explicó Kant, sino que también le en-
señó composición musical y le aconsejó ir a Friburgo
para estudiar con Husserl. Allí conoció a Heidegger,
entonces una brillante promesa de la filosofía.
Desde su más tierna infancia había empezado a
leer obras de Schopenhauer (Aforismos sobre la sabidu-
ría de la vida), Kant (Crítica de la razón pura), Spinoza
(Ética), Montaigne y otros, que comentaba y discutía
con su amigo Pollock. Hacia los veinte años se in-