Pollock, L. Lowenthal, R. Löwenthal, H. Grossmann,
F. Borkenau, Wittfogel, entre otros. Los cuatro pri-
meros son los que han tenido una mayor proyección
hasta nuestros días.
¿De dónde sale este interés por conjugar filosofía
y ciencias sociales dentro de una actitud crítica? De la
constatación de tres hechos. En primer lugar, la cien-
cia se ha convertido en una de las fuerzas producti-
vas más importantes de la humanidad, pero debido a
su vinculación a intereses económicos muy concre-
tos no se trata con el rigor científico y la responsabili-
dad política necesarios. En segundo lugar, las formas
de vida social son transformadas por el impacto de
la producción científico-técnica en la generación de
bienes y servicios y en los procedimientos de trabajo,
por lo que la vida de las personas resulta profunda-
mente alterada, sin que prevalezcan los intereses de
las personas frente a los sistemas de producción o la
dinámica económica. Y en tercer lugar, la suma de los
dos hechos anteriores provoca la aniquilación del ser
humano, su liquidación como sujeto concreto (indi-
viduo) y sujeto genérico (miembro de la humanidad),
como unidad personal con necesidades e intereses
propios (individuales y genéricos), que trascienden la
consideración meramente objetual a la que queda re-
ducido (cosificación) y el aquí y ahora circunstancia-
les (lo efímero).